De acuerdo con el informe difundido por la Universidad Católica Argentina, la pobreza medida en términos multidimensionales –que además del ingreso toma como referencia diversos derechos sociales y económicos– alcanzó el 31,3%, el nivel más alto desde la crisis internacional de 2009. El número representa unos 12,7 millones de personas.

El informe se conoce en la misma semana en que el INDEC difundirá su índice de pobreza e indigencia para fines del año pasado, que, a diferencia del que realiza esa casa de estudios, se mide de acuerdo con los ingresos.

Con respecto a 2017, el estudio sostiene que hay 1.900.000 nuevos pobres al pasar de 26,6% a 31,3%.

El enfoque multidimensional que aborda la UCA agrega a los ingresos de las familias seis dimensiones: alimentación y salud, servicios básicos, vivienda digna, medioambiente, accesos educativos, y empleo y seguridad social. La falta de ingresos y las carencias en al menos una de esas dimensiones conforman el resultado.

Con respecto a 2017, el estudio sostiene que hay 1.900.000 nuevos pobres al pasar de 26,6% a 31,3% en un año marcado por la crisis económica, la devaluación y el récord inflacionario.

La pobreza estructural, de acuerdo con las cifras de la UCA –que contempla a las personas pobres por ingreso y con carencias en al menos tres de las seis dimensiones estudiadas–, también aumentó al pasar del 16,6 al 18,6% de la población urbana.

“La falta de trabajo formal y el incremento del desempleo de larga duración, que a su vez impactan negativamente sobre otras dimensiones, constituyen uno de los principales motivos que explican la permanencia o incluso el incremento en los niveles de pobreza estructural”, sostiene el informe.

la pobreza estructural afecta fundamentalmente a los segmentos con inserciones económicas marginales, sectores populares y clases medias bajas.

“Al igual que la pobreza multidimensional, la pobreza estructural afecta fundamentalmente a los segmentos con inserciones económicas marginales, sectores populares y clases medias bajas. Justamente, durante el último año, los más empobrecidos han sido los sectores obreros y las clases medias bajas”, agrega.

Otro aumento preocupante es el de las personas con inseguridad alimentaria severa, que pasó de 6,2 a 7,9%. Para 2018, el 28,2% de la población urbana tuvo carencias severas en términos de atención médica, acceso a medicamentos y alimentación. El Conurbano bonaerense, donde la pobreza multidimensional saltó del 34,9% al 41,1%, es el más afectado.