Por Rocío Cereijo

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) lanzó una campaña para que familiares de víctimas del genocidio de la última dictadura cívico-militar aporten muestras sanguíneas para identificar cuerpos que tienen en resguardo. Además de contribuir a los duelos de los seres queridos y a la memoria, la verdad y la justicia, la recuperación de identidad puede brindar aportes fundamentales para el avance de causas por delitos de lesa humanidad.

La prestigiosa organización no gubernamental y sin fines de lucro con carácter científico recuperó más de 1.400 cuerpos y lleva identificados a 795 desaparecidos desde su creación, en 1984. Cuenta con 65 integrantes y ha realizado proyectos en más de cincuenta países. En el marco de esta iniciativa, habilitó la línea telefónica 0800-3453-ADN (236), que funciona de lunes a viernes de 9 a 16 hs, para que familiares de desaparecidos puedan contactarse e informarse sobre los pasos para aportar sangre e incorporarla al banco de datos genético.

Mediante la extracción de “una muestra de sangre se puede llegar a tener una certeza: saber si su familiar desaparecido fue encontrado o no. Si se identifica, tiene la posibilidad de que le sea restituido y poder inhumarlo. Si no fue encontrado, esa muestra queda en resguardo únicamente para compararse con los nuevos cuerpos que se vayan recuperando”, explicó Virginia Urquizu, coordinadora de la Unidad de Casos del EAAF.

La investigadora también sostuvo que la identificación “abre la posibilidad de transitar el duelo que había quedado en suspenso”. Asimismo, dijo que en la actualidad las nuevas generaciones de familiares quieren contribuir a la búsqueda: “Antes eran los padres y hermanos, luego vinieron los hijos y sobrinos. Y ahora llegan los nietos también, que quieren saber qué pasó con sus abuelos. Las preguntas van cambiando, y están un poco en función de las necesidades. Son jóvenes que trataron de averiguar al interior de sus familias y les quedaron dudas sin responder”.

EAAF: “Antes eran los padres y hermanos, luego vinieron los hijos y sobrinos. Y ahora llegan los nietos también, que quieren saber qué pasó con sus abuelos. Son jóvenes que trataron de averiguar al interior de sus familias y les quedaron dudas sin responder”.

Tras la simple extracción –bastan sólo dos gotas de sangre– se lleva adelante la comparación de las muestras de referencia con el ADN de los cuerpos recuperados en el Laboratorio de Genética Forense, en la ciudad de Córdoba. Mientras más cercano sea el familiar –padres, madres, hijos, hijas– es más fácil realizar el cotejo; sin embargo, las muestras de familiares más lejanos –nietos, nietas, sobrinas, sobrinos, primos, primas– también pueden ser utilizadas para la identificación.

La mayor cantidad de los cuerpos que se encuentran al resguardo del EAAF fueron hallados en fosas clandestinas o enterrados como NN en cementerios como el de Avellaneda o el de San Vicente de Córdoba; o en sitios donde funcionaron centros clandestinos de detención como el Pozo de Arana (La Plata), el Pozo de Vargas (Tafí Viejo), Arsenal Miguel de Azcuénaga (Las Talitas).

“La dictadura terminó hace poco más de 35 años, pero las identificaciones son un tema del presente, siguen ocurriendo”, sostuvo el investigador del EAAF, Carlos Somigliana. Y agregó: “Cuando un familiar nos pregunta: ‘¿Y qué pasa si el resultado es positivo?’, nosotros respondemos: ‘Eso depende de ustedes, pero no les genera ninguna obligación. Pueden dar los pasos que quieran, cuando quieran’. Es muy importante que los familiares sepan que la certeza no trae aparejadas obligaciones sino opciones”.

Somigliana: “La dictadura terminó hace poco más de 35 años, pero las identificaciones son un tema del presente, siguen ocurriendo”.

Debido a que parte del trabajo del Equipo es determinar el causal y la circunstancia de la muerte, y que en muchos casos es identificable la presencia de restos de bala o la quebradura de huesos, entre otros, se pueden generar pruebas para que actúe la Justicia en causas por delitos de lesa humanidad. La comprobación científica del asesinato posibilita la eventual condena a genocidas bajo la figura de “secuestro, seguido de tortura y asesinato” en lugar de únicamente “desaparición forzada”.

El procedimiento se puede hacer en la sede del EAAF, en la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o en hospitales públicos de todo el país que se encuentren habilitados. Es importante destacar que las entrevistas son confidenciales y el uso de las muestras de sangre es únicamente con fines identificatorios.