Este jueves, la Justicia de Brasil decidió el arresto del exmandatario de facto, el golpista Michel Temer, quien se encuentra involucrado en más de diez causas de corrupción. A diferencia de lo que sucedió con el expresidente Luiz Inacio “Lula” da Silva, quien fue arrestado, condenado y proscrito sin que se encontrara una sola prueba en su contra, contra Temer sobran. Lo que más llamó la atención no fue el arresto, sino el momento en que se decidió hacerlo, un día después de que se conociera una marcada caída en la popularidad del actual mandatario, el ultraderechista Jair Bolsonaro, y de su ministro de Justicia, el exjuez federal Sergio Moro.

Temer fue detenido en São Paulo en el marco de la causa de Lava Jato. Por la misma causa fueron detenidos Wellington Moreira Franco, exministro de Minas y Energía (conocido como “la mano derecha” de Temer), y el coronel João Baptista Lima Filho, amigo personal del exmandatario.

El arresto fue decidido por el juez de la séptima División Federal Criminal de Rio de Janeiro, Marcelo Bretas. Según informaciones periodísticas, la detención se hace en el marco de la causa que investiga el pago de coimas por parte de la empresa contratista del Estado Engevix.

Durante su breve gobierno de facto, la Justicia había pedido en dos ocasiones que se le quitasen los fueros para poder ser detenido, pero las alianzas que Temer había tejido en el Congreso impidieron que eso sucediera.

En la actualidad, ya sin fueros y con la imagen del gobierno del neofascista Jair Bolsonaro en claro deterioro, el arresto del exmandatario golpista es la cortina de humo perfecta para que los medios hegemónicos puedan correr el foco de atención que se encontraba sobre la entrega de la base de Alcántara (en la Amazonía) al gobierno norteamericano y la reforma previsional que va a golpear aún más la situación de los trabajadores brasileros.

PT: “Lo que queda claro es que, cumplidos los objetivos del golpe del impeachment de 2016 y de la prohibición ilegal a Lula de concurrir a las elecciones de 2018, sus principales artífices están siendo descartados por los que realmente movieron los cordeles: el sistema financiero, los representantes de los intereses extranjeros en el país, con el apoyo de los medios conservadores».

Mediante un comunicado, el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil remarcó que desde ese espacio esperan que “las detenciones de Michel temer y Moreira Franco, entre otros, hayan sido decididas sobre la base de hechos consistentes, respetando el proceso legal, y no sólo por especulaciones y delaciones sin pruebas, como ocurrió en el proceso del expresidente Lula y en acciones contra dirigentes del PT».

El comunicado lleva la firma de Gleisi Hoffmann, presidenta nacional del PT, Humberto Costa, presidente del bloque de senadores, y Paulo Pimenta, presidente del bloque de diputados.

El texto remarca que “Temer asumió la presidencia en un golpe deplorable. Su agenda en el gobierno llevó al aumento de la desigualdad y de la miseria, sin embargo, es sólo dentro de la ley que se podrá hacer la verdadera Justicia y castigar a quienes cometieron crímenes contra la población. De lo contrario, estaremos ante otro de los espectáculos pirotécnicos que la Lava Jato practica sistemáticamente, con objetivos políticos y selectivos”.

“Lo que queda claro es que, cumplidos los objetivos del golpe del impeachment de 2016 y de la prohibición ilegal a Lula de concurrir a las elecciones de 2018, sus principales artífices están siendo descartados por los que realmente movieron los cordeles: el sistema financiero, los representantes de los intereses extranjeros en el país, con el apoyo de los medios conservadores. Esto vale para la propia Lava Jato y su comandante, Sergio Moro, que traban hoy una encarnizada lucha por el poder contra el Congreso, el Supremo Tribunal Federal y la cumbre de la PGR”, concluye el comunicado.