Por Ramiro García Morete

“Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer” es una frase tan instalada como aquella de que “la historia la escriben los que ganan”. Y como los ganadores –si así podemos llamarnos– hemos sido los hombres, es lógico que haya sido asimilada. Si fuera así, entonces, ¿detrás de un hombre miserable hay una mujer miserable? Ni los pensamientos ni la historia son tan lineales. Para bien o para mal, pueden ser reescritos. Y en plena y bienvenida lucha para poner a la mujer y cualquier disidencia delante y no detrás, algunas historias potencian su complejidad. Si lo privado es público, ¿qué pasa cuando lo público se lleva a lo privado?

Muchas de esas preguntas surgen en esta historia sobre la mujer de un militar en la Italia de los setenta. “Es la historia la que dice si una es la mujer de un héroe o de un asesino”, tan familiar a nuestra memoria y a la vez no muy abordada: todo ese universo oscuro que se replicaba en las casas de represores o asesinos “en nombre de la patria”, con reuniones y extraños movimientos a los pasivos ojos de esposas que naturalizaban o negaban. ¿Víctimas o cómplices? ¿Ambas?

Desde el primer momento, tanto conflicto no pudo más que atraer a Adriana Bernardotti. Es que además de actriz es historiadora, y del conflicto se tratan las dos disciplinas. Por eso, al conocer la obra de Stefano Benni (reconocido autor y escritor italiano) se encargó de traducirla y, con la dirección de Ariel Gangemi, protagonizar La mujer del héroe, el unipersonal que se se presentó durante tres meses en el Teatro La Gloria de Capital y que este jueves a las 20:30 hs tendrá lugar en el Centro de Arte de la UNLP (48 e/ 6 y 7).

La moglie dell’eroe está inspirada por la violencia neofascista y el accionar de la P2, que se sirvió de los militares para urdir las tramas secretas que dominaron la política de ese país por mucho tiempo. “Yo viví muchos años en Italia, por lo tanto conozco su historia –comenta Bernardotti–. Descubrí esta obra y me pareció impresionante. El tema es la mujer de un represor, de un responsable de crímenes de lesa humanidad. Parecía escrita en la Argentina. Me impactó que tocaba un tema que no fue muy abordado por el teatro argentino, un tema difícil, donde hay pocos testimonios.”

Originalmente pensó en adaptarla y localizarla. Pero el director decidió “dejarla en Italia y hasta acentuarlo. Eso genera una distancia que hace que conmueva más. A veces lo no dicho, la sugestión, es mucho más fuerte”. Y agrega: “Fue interesante porque en nuestra experiencia vinieron a vernos de Historias Desobedientes, hijas e hijos de represores. E impacta fuertemente”.

Bernardotti también se pregunta sobre la posición de su personaje: “Ese es el gran tema. Lo que se cuestiona es si sabía o no sabía. Porque es una negadora como muchas de esas mujeres. Pero al mismo tiempo es un símbolo, es una metáfora de la sociedad. La complicidad frente a estas situaciones que posibilitan consensos a dictaduras crueles”.

En el seno de ese hogar se da “una violencia simbólica que ella va detectando de a poco. No es el hombre que le pega, pero sí existían los silencios y maltrato psicológico. El texto está lleno de sutilezas y estos elementos acompañan al personaje a la toma de conciencia. Y a sacarse el velo. Quizá también por interés y por necesidad”.

Por ende, “el tema de la violencia de género aparece constantemente. La mujer de un general y en un régimen patriarcal donde ella vive, en el desván de su casa. Te da toda la idea de ser una mujer que vive detrás de la puerta. Vive una situación de sumisión, sus ideales de matrimonio, todo un modelo”.

Sin embargo, la actriz no ignora que el personaje “también gozó del poder. El texto te atrapa por esa contradicción hasta el final. Podés ponerte de su lado y también detestarla. Va y viene. Hoy soy la mujer de un asesino, puedo ser la mujer de un héroe”. Y señala: “No hay mujeres que hayan acusado a los maridos posteriormente. Sí hay hijxs que piden poder denunciar a los propios padres. Pero no en el caso de las esposas. Son impactantes las historias reales”.

FICHA TÉCNICA

Autor: Stefano Benni.
Traducción y adaptación: Adriana Bernardotti.
Actuación: Adriana Bernardotti.
Maquillaje: Espacio Vidt.
Asistencia de Producción: Doménica Producción Teatral.
Asistencia de dirección: Celeste Giraudo.
Dirección: Ariel Gangemi.