Las clases del Plan de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios (FinEs) de La Plata no comenzaron. El inicio del ciclo lectivo estaba previsto para el lunes 18 de marzo, pero lo imposibilitó la demora para el llamado a los actos públicos que conforman las planillas docentes.

Los referentes de las sedes, sindicatos, centros culturales y clubes donde se dictan las clases, que conforman la Mesa Regional de La Plata, advirtieron que el motivo de este retardo es responsabilidad de la Dirección de Educación de Adultos que depende de la Dirección General de Escuelas, conducida por Gabriel Sánchez Zinny.

“El retraso en la designación vulnera el derecho a la educación de lxs jóvenes inscriptos para finalizar sus estudios secundarios y el derecho de lxs trabajadorxs al desempeño efectivo de sus cargos”, señalaron en un comunicado desde Suteba La Plata.

“El retraso en la designación vulnera el derecho a la educación de lxs jóvenes inscriptos para finalizar sus estudios secundarios”

El no inicio de clases es parte de un problema mayor que atraviesa la educación para adultos de la provincia. Un año atrás, el gobierno de María Eugenia Vidal emprendió una campaña para cerrar Bachilleratos para Adultos con la justificación de que dicha modalidad educativa podía seguir funcionando con menos espacios, unificándolos. Las comunidades educativas y los gremios denunciaron que era parte del “ajuste en la educación pública”. Escuelas rurales y del Delta también fueron blanco de ese accionar.

En ese panorama se inscribe la actual situación de los FinEs, programa creado en 2008 durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner y gestionado a través de los Ministerios de Desarrollo Social y Educación de la Nación, para la finalización de los estudios secundarios de aquellas personas que por distintos motivos no pudieron hacerlo dentro de los tiempos formales de educación.

Desde Suteba La Plata apuntaron que en 2015, en La Plata, había quinientas sedes para cursar. Hoy son entre 150 y 180. Aunque los gobiernos nacional y provincial no oficializaron su cierre, el programa entró en un estado de abandono sólo enfrentado por los militantes de los espacios educativos y culturales donde se cursa, que a puro pulmón mantienen los lugares que quedaron abiertos.

en 2015, en La Plata había quinientas sedes para cursar. Hoy son entre 150 y 180. Aunque los gobiernos nacional y provincial no oficializaron su cierre, el programa entró en un estado de abandono.

“Desde que Cambiemos asumió, han fusionado y cerrado sedes, y no generaron nuevas aperturas. Convirtieron al FinEs, una política de ampliación de derechos, en una política de bajo costo para el Estado, cuando es de las pocas ofertas que han quedado para adultos y que subsiste en el territorio”, dijo a Contexto Paula Tardón, secretaria gremial de Suteba La Plata. “Precarizaron las condiciones de los docentes, pagan a destiempo y ahora postergan los actos públicos”, enumeró.

El estado de los FinEs es un termómetro del deterioro social que provocan las políticas del macrismo. El crecimiento del desempleo, el cierre de fábricas y comercios y el encarecimiento de los alimentos y los alquileres repercute directamente en estos espacios, ubicados en su mayoría en los barrios de la periferia por su lógica territorial de mejor acceso para los sectores más postergados.

“Los talleristas pasaron de tener diez alumnos a tener entre veinte y veinticinco” en cada una de sus clases, dijo Tardón, como consecuencia del achicamiento en la cantidad de sedes. A esto se le suma el corrimiento del Estado en el mantenimiento de los centros culturales o clubes donde funciona el FinEs y en el suministro de los materiales e insumos indispensables para las clases. La destrucción del tejido social rompió la articulación entre el Estado, organizaciones sociales y políticas y centros de fomento, que hoy se arreglan como pueden.

“Lo que hicieron es delegar a esos espacios toda la tarea. Hoy, aquel que tiene un FinEs se arregla como puede, ve cómo pagar la luz, cómo tener agua caliente para un mate o de qué manera acerca la documentación de los alumnos a los Centros Educativos de Nivel Secundario (CENS)”, afirmó Tardón. Los CENS son las entidades a cargo de la parte administrativa del FinEs y en La Plata apenas son tres.

Florencia Ronco es desde 2014 la referente del FinEs que funciona en la casa política Solidaridad más Igualdad, en 5 y 55, que depende del Frente Grande. “No recibimos insumos ni útiles. Todo eso lo ponemos nosotros”, indicó. La referente remarcó que “el deterioro fue más marcado desde el año pasado, sobre todo por la deserción por problemas de trabajo. En su mayoría trabajan en negro, se les hace difícil y terminan abandonando”.

Ronco también dijo que para sus cursos tiene cerca de treinta alumnos anotados, un número elevado para los FinEs. “También llamaron chicos menores de dieciocho años que están desesperados porque no tienen espacios educativos donde anotarse, no tienen respuesta del Ministerio o de la Jefatura Distrital. En muchos casos son repitentes y en las escuelas les cierran la puerta. Todo se complejizó mucho”, completó.

Pedido de reconocimiento para los referentes

En este marco de retiro del Estado, quienes cumplen la tarea de sostener el FinEs son los referentes de cada sede de la ciudad organizados políticamente en la Mesa Regional, donde también participan los sindicatos. Los referentes cumplen distintas funciones en sus sedes, que en una institución formal vendrían a ser las de docentes, preceptores, directores y encargados de anotar a los alumnos en los CENS. Desde ese espacio vienen reclamando a la Dirección de Escuelas ser reconocidos por el Estado para de ese modo percibir un salario. Hoy lo hacen ad honorem.

En este sentido, desde el bloque de Unidad Ciudadana del Concejo Deliberante de La Plata que encabeza el concejal Gastón Castagneto, presentarán un decreto a tratar en la próxima sesión “para declarar de interés la labor de los y las referentes del plan FinEs”, con el fin de que la gestión de Julio Garro se exprese en el mismo sentido y de ese modo meter más presión a Provincia.