Cambiemos vuelve a apuntar su política represiva hacia los sectores más vulnerables, esta vez con un proyecto para prohibir la práctica de cuidar y limpiar coches; es decir, salió a la caza de los trapitos o limpiavidrios. La propuesta busca penar con multas e incluso hasta diez días de arresto a quien se encuentre realizando estas actividades, hoy en plena proliferación en la ciudad de La Plata ante el incremento de la pobreza y la desocupación.

“Será sancionado con multa entre el 2 y el 10 por ciento del haber mensual del Agente de Seguridad de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, y/o 1 a 10 días de arresto”, expresa el proyecto como agregado al Código de Faltas bonaerense vigente.

El controversial proyecto es impulsado por el legislador Matías Ranzini junto a su par Guillermo Castello, quienes definen que la actividad en cuestión “extorsiona y aprieta a los ciudadanos”, marcando una diferencia entre los trapitos y “los ciudadanos”, hecho que el propio diputado Ranzini volvió a remarcar en declaraciones públicas.

“¿Sabés cuánto puede dejar un kiosquito de narcomenudeo por día? 60 mil pesos. No lo podemos tomar por ahí, lo tenemos que tomar con el que está fuera de la ley con el que no. Andá a una esquina que esté copada, o una cuadra que está copada por trapitos, a ver si te dejan trabajar. No te dejan trabajar porque son una mafia”, remató Ranzini respecto del trabajo callejero en diálogo con FM Cielo, donde deslizó una polémica comparación entre los cuidadores de coches y el narcotráfico.

«son una mafia”, dijo Ranzini, y comparó a estos trabajadores marginales con el narcotráfico.

En La Plata, la irrupción tanto de trapitos como de múltiples formas de trabajo y rebusque callejero se ha visto incrementada de manera sustancial acorde al nivel de desocupación y pobreza en los barrios de la ciudad. Muchos de quienes hoy están en los semáforos limpiando parabrisas a cambio de monedas o cuidando coches en las zonas de edificios públicos y Facultades son jóvenes y adultos obreros de la construcción, pintores o albañiles, arrojados a la informalidad por la situación económica del país.

A esto se suma la habitual presión de los medios de comunicación. A comienzos de febrero, el tema volvió a hacer mella en los medios debido a una pelea entre dos trapitos en la zona de Plaza Moreno que dejó un herido por arma punzante. Desde entonces se reavivaron las versiones mediáticas de “bandas delictivas” y “extorsión a los vecinos”. Mientras tanto, se eluden los números de INDEC que revelan un 10,3% de desempleo en La Plata, cifra que coloca a la ciudad entre las primeras diez de todo el país con mayor desocupación.

El proyecto del macrismo en provincia ya tiene su antecedente en la reforma contravencional que impulsó el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta en CABA –aprobada en diciembre del año pasado–, también centrada a perseguir estas actividades en el espacio público, con el fin de “criminalizar la vulnerabilidad social”. En ese aspecto, el defensor adjunto de la Ciudad, Luis Duacastella, había advertido que tal maniobra “permitiría la detención de prácticamente cualquier acción realizada en el espacio público”.

Duacastella detalló: “Se pretende instalar mecanismos autónomos de control social en manos de la policía. Se llevará a la criminalización de colectivos y comunidades en situación de clara vulnerabilidad”.