Ventanas rotas, paredes gastadas por el tiempo o cubiertas de grafitis, puertas que deben abrirse y cerrarse de manera manual. Esas son algunas de las características de los vagones con que circula en la actualidad el tren Roca, más cercanos a los viejos vagones de chapa a tracción diesel que las modernas unidades eléctricas chinas que se inauguraron hace apenas dos años.

Es que, desde hace meses, el gobierno decidió empezar a cubrir distintas franjas horarias del ramal Constitución-La Plata con formaciones de otros circuitos eléctricos, algunos con más de diez años de antigüedad. En estos coches, el paso del tiempo es notorio, en especial para los casi 200 mil usuarios diarios.

“Que pongan las formaciones viejas implica un retroceso para toda persona usuaria del servicio. Y pone de manifiesto la importancia que el Estado le da a ciertas cuestiones»

“El servicio se prestará con formaciones eléctricas cero kilómetro, con capacidad total para 2000 personas, todas con aire acondicionado, iluminación LED, sistemas de información visuales y auditivos, puertas inteligentes, furgón para bicicletas y espacios reservados para personas con movilidad reducida”, es el anuncio que hasta el día de hoy figura en la web del Ministerio de Transporte de la Nación, en la sección “Electrificación del Roca”.

“A la mañana es fija. Te ponen los viejos en horario pico. El tren de 7:40 en Berazategui para el lado de Constitución, sobre todo, que es cuando viaja más gente”, dijo a Contexto Darío, residente de la zona sur del Conurbano, quien, como la gran mayoría de pasajeros, utiliza el tren como el transporte más rápido y directo a la Capital Federal. Según comentan los usuarios, las formaciones antiguas son frecuentes durante las franjas de horarios pico de la mañana y la tarde.

“No sé por qué se usan las formaciones viejas en verano, siendo que no tienen aire acondicionado. Aunque si siguen funcionando en invierno sería un garrón también, porque algunas ventanas no cierran, por lo que en verano te cagás de calor y en invierno te cagás de frío”, dijo a Contexto Érica, trabajadora de un organismo público en La Plata, quien viaja de lunes a viernes desde Berazategui.

En promedio, Érica gasta unos doscientos pesos mensuales sólo en tren, al que debe sumar el colectivo diario, cuyo viaje mínimo comenzó a costar 19 pesos desde el último aumento tarifario.

“Que pongan las formaciones viejas implica un retroceso para toda persona usuaria del servicio. Y pone de manifiesto la importancia que el Estado le da a ciertas cuestiones, como lo es el servicio de transporte público, sobre todo si tenemos en cuenta los tarifazos consecutivos que se dieron”, agregó.

Según informaron a Contexto fuentes de la línea ferroviaria, la utilización de vagones viejos estaría vinculada a la incapacidad de cubrir la demanda eléctrica de los vagones nuevos y el gobierno necesitaría “ahorrar” electricidad. Son conocidos los múltiples cortes de luz sufridos en el servicio durante las oleadas de calor del último mes.

“La gente se queja y es lógico, porque la electricidad no da abasto. El día de la tormenta el servicio volvió a cortarse durante todo el día, un montón de gente quedó varada y se vienen a quejar con nosotros”, dijo un empleado ferroviario en la estación de La Plata. “Los cortes son frecuentes los días de lluvia, los cables están muy expuestos. En la Línea Mitre, por ejemplo, los cables van por tierra. Y las condiciones no son las óptimas, las ventanas trabadas, la mugre. A eso se suman los robos. Con el calor que hace, a veces la gente deja la ventana abierta y les arrebatan celulares.” Los vagones viejos –conocidos como los “Toshiba”– comenzaron a usarse en el ramal La Plata al implementarse los servicios directos y cuando se inauguró el Roca Vía Circuito a Bosques. Hasta entonces, esos vagones se mantenían sólo en los ramales a Glew y Ezeiza.

La electrificación de la Línea General Roca significó la adquisición de las trescientas formaciones nuevas, cuya cantidad de vagones puede variar dependiendo de la demanda de cada ramal. La obra formó parte del paquete de renovaciones que la anterior gestión del Ministerio de Transporte de la Nación dejó a cargo, con una inversión total de 250 millones de dólares con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que comenzó en 2015.

“No sé por qué se usan las formaciones viejas en verano, siendo que no tienen aire acondicionado»

Con una obra que estaba pautada que se completase en seis meses, el ramal se inauguró recién después de dos años de demoras. En medio, la ausencia del tren debió ser suplida con flotas de colectivos que transportaban de estación en estación a los 150 mil pasajeros diarios.

Lo que perfilaba como la gran renovación del transporte público que adeudaba el Estado vuelve a entrar en incertidumbre de la mano de Cambiemos. Mientras tanto, el descontento del contribuyente crece.