Por Ramiro García Morete

«La realidad sólo es un disfraz para no soñar». Era Navidad, tenía nueve años y estaba llorando. No era por Papá Noel ni por ningún regalo, sino por felicidad. Insistente desde siempre, toda su familia ya sabía una canción que ella misma había compuesto. Y aquella noche, sentados junto a su piano, todos los presentes la cantaron al unísono. “En ese momento me sentí muy especial”, evocará. Es desde entonces –o antes quizá– que sueña con vivir de su música, esa que inició formalmente hace diez años y que desde hace tres pone el plato en su mesa a través de la docencia. “Perdemos tanto tiempo en la realidad y nos olvidamos de soñar todos los días”, dirá esta música de voz profunda, rasgada y dócil a la vez. En 2014 editó Sin estribillos, donde dejó entrever parte de su capacidad interpretativa y compositiva que con el rodaje fue cobrando consistencia. Rock de autor, entre lo confidencial y la melodía potente. Más adulta pero con el mismo candor de aquella Navidad en el que fue acompañada por varias voces, sabe que detrás de sus canciones hay un equipo que empuja y alcanza su potencial con su inminente Soltarme. El álbum será presentado mañana en El Teatro (43 e/ 7 y 8) a las 21 hs y evidencia ese crecimiento. “Soltarme tiene que ver con la idea de desprendernos de lo material que no nos permite conectar con lo que de verdad somos y nuestro sentido en este mundo. Estamos tan acostumbrados a sobrevivir todos los días, haciendo filas, pagando impuestos, acomodando papeles en orden alfabético, y no tenemos tiempo para soñar, para pensar en nuestra existencia desde lo más profundo.” Y la existencia de Lucía Giles parece estar aferrada a una cosa imposible de soltar: la música. Eso que cuesta tanto trabajo y –a la vez– es como un regalo de Navidad.

“Desde Sin Estribillos cambiaron muchas cosas. Más allá del crecimiento musical a partir de las herramientas que he conseguido estudiando y tocando mucho, que puede verse en la evolución compositiva. Las letras de este segundo material son más adultas, más profundas e incluso más comprometidas.” Tom Waits, Elvis Costello, Elton John, Sara Bareilles, entre otros, sonaban en su playlist en el período que registró “12 canciones con diferentes historias que pretenden conmover al oyente y sobre todo llevarlo a la reflexión; sobre sus pasiones, sus vínculos y su mirada del mundo”.

“Si bien el proyecto es solista, tengo un gran equipo de trabajo. Primero, mis compañeros de banda (Cesar Garrido, Fernando y Diego Arauz), con los que ensayo mucho, casi todos los días. Nuestro operador de sonido, el Cana San Martín, y Yesper, que es mi mano derecha y se encarga de todo lo que yo no puedo para agilizar tiempo, reuniones, trámites.” Y respecto a la presentación especial como la de mañana, hay más involucrados: “Las coristas (Guadalupe Corchete y Ana Arauz), operador de luces, maquillaje y peinado, indumentaria, stages, imágenes en vivo para la pantalla, fotógrafos, cámaras, prensa. Mucha gente laburando para que el espectáculo salga prolijo y dinámico y tenga impacto en el público”. Y agrega: “Estoy muy contenta de que todos tiremos para el mismo lado, empujando mis canciones, pero también me siento muy responsable como cabeza de equipo de que todos estén contentos y disfrutemos del proceso”.

“Hoy mi expectativa es vivir de esto –confiesa respecto a su planes–. Creo que si pudiera cubrir mis necesidades con el valor abstracto de mis canciones, conseguiría escapar al sistema. Aunque también entiendo que es imposible, porque para que sea redituable la música hay que entrar en el circuito de comercialización y eso me desanima. Que tengamos que registrar nuestras obras, como si alguien pudiera quitárnoslas. En esos momentos pienso que lo mejor para mí sería tocar en mi casa, y otra vez me pregunto cómo voy a sobrevivir, es un círculo que vuelve a empezar… Si algún día lo logro, me gustaría volver a responder esta pregunta y sentir que no vendí mis convicciones.”

Respecto del bienvenido avance feminista, comenta: “Las mujeres estamos haciendo fuerza para tener las mismas posibilidades, espacios y reconocimiento. Injustamente, porque es algo que debería haber sucedido sin forzarlo. Pero lo cierto es que no estamos en igualdad de condiciones todavía, y que el cambio va a llevar más tiempo. Creo que estamos haciendo un buen trabajo, poniéndolo en palabras y problematizándolo. Sobre todo, organizando nuestras fuerzas individuales y trabajando todas juntas en una nueva construcción de la mujer en la sociedad”.

Mientras el corte “El sol en puntas de pie» ya está colgado en las redes, anuncia que “el resto de los tracks van a estar dando vueltas en estos días para descargar de forma gratuita”.