Por Ramiro García Morete

Eran las 6 de la mañana cuando aquel 1° de febrero de 1999, Ángel Lema –entrañable y lúcido operador– le dio play a “Like a rolling stone”. Que veinte años no es nada, que febril la mirada, pero la cáustica de voz de Dylan sería algo así “como toda una declaración” según Oscar Jalil. El autor de “The times they are a-changin“ siempre fue un referente en ello de advertir los cambios, acompañarlos y a la vez, posicionarse de modo autónomo sin dejarse arrastrar. Una antena captando las ondas y emitiendo la propia. El Turco –como llaman coloquialmente a este periodista muy reconocido en el ámbito musical– oficiaba por entonces de musicalizador de una apuesta que venía a compensar una deuda: que la radio universitaria representara su espíritu. Y aquello no sólo implicaría divulgación sino un diálogo con la actividad cultural y política tan inherente a lo que emerge más allá de los claustros académicos. Por entonces el aire era dominado por radios de hits edulcorados o el modelo de conductores estrellas y cancheros impuestos por Rock & Pop. Con tanta imaginación como obstáculos técnicos, la emisora ubicada en Plaza Rocha le daría la mano a la música local y tomaría el rock como el enlace de distintas disciplinas. Empresa que sería aún más ardua luego del 2001, pero que con tesón y un espíritu colectivo trascendente a la dirección de turno, construyó una voz entre tanta interferencia real y simbólica. Festivales como el Outlet, que le dieron lugar a bandas emergentes de la ciudad, o el cinéfilo Festifreak, entre otros ciclo, no sólo tendían un puente con la calle sino que servían como modestas iniciativas de supervivencia en tiempos de muchas contratadas y escasas plantas.

“La radio nunca la tuvo fácil”, dirá quién es junto a Jorge “Mono” Pérez uno de los coordinadores. Por ello es que en una coyuntura de innegable cambio, no sólo por la crisis económica sino por el impacto de la tecnología en los nuevos consumos culturales así como nuevos paradigmas sociales, lo toma con cierta calma. Algo está pasando y no sabés de qué se trata, cantaba el joven viejo Bob. Y si algo ha distinguido a esta vieja y joven radio es que trata de saber qué pasa en aquello sobre lo que habla. Música nueva, clásica, derechos humanos y cultura general. En un año de movimientos, la radio renueva la programación, plantea nuevas estrategias, planea una mudanza al Centro Universitario de Arte del Edificio Karakachoff y cambia de slogan pero no de marca: FM Universidad 107.5.

Jalil evoca lo complejo que fue “instalar una especie de modelo de radio” en una ciudad por entonces acostumbrada a otras propuestas, sumado a las dificultades económicas. “Lo que noto de la radio es que es como un laboratorio de ideas. Muy caótico a veces. Entonces siempre dependió de esa imaginación o de esa construcción colectiva. Nunca hubo una bajada determinada, entonces nosotros pudimos instalar un modelo de radio que nos interesaba”. Fuera de los recuerdos, el agitado presente se vuelve –precisamente– muy presente en la charla. “Creo que en algún momento estábamos en tiempo y ahora venimos con algún delay, también por estas cuestiones técnicas. Cuesta mucho establecer una presencia en las redes, porque tenés que tener gente dedicada a eso y no hay. Pero me parece que siempre apelamos al espíritu universitario. Como que tenemos mil desventajas pero una ventaja: ser una radio que no tiene que agradar, que no tiene que estar pendiente de una pauta publicitaria. Y eso nos permite manejar esa cuestión bastante libre a la hora de hacer radio”.

“Ahora la radio se volvió mucho más fragmentada en cuanto a que sus contenidos tienen que ser mucho más directos, instantáneos”, reflexiona sobre el medio. El periodista y sus compañeros se muestran reticentes a replicar la imperante auto referencialidad sin por ello eludir la subjetividad: “Siempre hablamos de lo que nos sucede a nosotros con la música. No me parece un contenido menor. Pero parece que eso también marca una diferencia. Ante toda esta vorágine de cuestión efímera que siempre tuvo la radio, pero ahora más que nunca. Porque hay todo un sistema de distracción. Tenés veinte ventanas abiertas en tu computadora y seguramente están pasando cosas más interesantes, o por curiosidad que opina alguien el último desastre de Macri o alguien compartió un meme que es mucho más divertido que lo que está diciendo el tipo en la radio. Por ese lado la idea era buscar paliativos con cuestiones muy propias. No es nada frente a Spotify, pero no son robots los que programan la música de Universidad”.

La radio contraataca

Algo muy presente en lo temático de la radio es la cuestión inclusiva. “Y creo que no hubo otra radio en la Argentina que tuvo una transmisión desde las 9 hasta las 22 del 8M (donde estuvo presente el recuerdo de Virginia illarucci, gran periodista y luchadora). Y fue algo hecho por las compañeras de la radio que hasta las 17 antes de ir a la marcha. Ellas manejaron el aire y los hombres ayudábamos. Y no hubo que aclarar nada en esas cuestiones”. Y agrega: “Universidad sigue apostando al contenido. El contenido de un artista, de una movida poética de La Plata, de la escena rapera, de cuestiones de DD.HH, las luchas sociales de la ciudad, atentos a todo lo que sucede y no tiene difusión en otros medios”.

Respecto al enfoque político opina que hubo un quiebre en el 2008 con el conflicto del campo. “La radio se puso un poco más atenta a la realidad. Por supuesto que el 20 de diciembre había gente nuestra en la plaza transmitiendo. Pero a veces vivíamos en una burbuja siempre atentos al arte. Pero alejado de ciertas realidades. La radio se puso muy crítica y analista con sus limitaciones de lo que sucedia no sólo en el contexto nacional sino también en la ciudad”. Y agrega, muy crítico: “Estos últimos tres años es mucho más fuerte porque la crisis es aun más contundente. Y el vacío cultural que tiene la ciudad a nivel cultural me parece realmente desesperante”.

“La artística nueva –anuncia– va a girar sobre la alienación en estos tiempos donde la atención dura muy poco y la radio está pidiendo atención. Antes éramos ´la radio que amplía el conocimiento’. Ahora simplemente decimos: “Sólo se trata de escuchar”. Esa va a ser la frase. Porque eso también nos ubica en ese lugar. El lugar que ocupamos”.

La programación 

Rock And Scroll (7 a 8 hs – conduce Marcos Clavelino).

Crudo despertar (8 a 10 hs – conduce Matías Bongiovanni).

Piloto de Prueba (10 a 13 hs – conduce Jorge Mono Pérez).

Rápido y Mal (13 a 15 hs – conducen Lucas Finocci, Mario Redrado y Cintia Rodil).

Un Montón de Gente (15 a 17 hs – conducen Ariel Valeri y Juliana Godoy).

Catálogo Incierto (17 a 18 hs – conduce Augusto Dallachiesa).

Cubo Mágico (18 a 20 hs – conduce Pablo Refi).

Semanales a partir de abril

Lunes

De 22 a 24 hs: Los Subterráneos (con Sebastián Benedetti).

Martes

De 20 a 22 hs: Detectives Salvajes (con Oscar Jalil y Nando Magistrali).

De 22 a 24 hs: La Culpa es mía (Heavy Metal) (con Mariano Martínez).

Miércoles

20 a 22 hs: Detectives Salvajes 

De 22 a 24 hs: Progresiva 70 (con Humberto Luna).

Jueves

De 20 a 22 hs: Detectives Salvajes

De 22 a 24 hs: Brasil sin escala (con Charly Olmo).

Viernes

De 20 a 22 hs: Detectives Salvajes

De 22 a 24 hs: El fondo de la noche (con Martín Graziano y Facundo Arroyo).

Desde el sábado 23 de marzo

De 11 a 13 hs: Hijos de 30.000 (Programa de HIJOS Regional La Plata) (con Lucía García Itzigsohn, Ramón Inama y Felipe Bertola).

De 13 a 15 hs: DDR (Rap) (con Agustín Remiro).

De 15 a 16 hs: Opera Prima (Cine) (con Lía Gómez y Federico Ambrosis).

De 16 a 18 hs: Vodevil (Escuchá teatro) (con Gabriela Wittencamps, Federico Barrado y Juanjo Suker).

De 18 a 20 hs: Cultura Cumbia (con Oscar Benítez y Javi Piñeyro).

De 20 a 21 hs: Influencias (con Sergio Pujol).

De 21 a 23 hs: Copado y colocado (El rock nacional con toda su producción creativa) (con Hugo Espinoza)

www.radiouniversidad.unlp.edu.ar/envivo/fm.html