Por Ramiro García Morete

“No hay un recuerdo puntual”, dirá. “Un día mi viejo me preguntó y dije que sí.” Criado en una familia de músicos, el hombre que aprendió a caminar en los ensayos del Salón Dorado tomó a los siete años el violín. “Lo que sí supe es algo: me gustó desde el principio. Fue amor a primera vista, pero después vino una construcción. Lo volvería a elegir y lo seguiría eligiendo cada día.” Quizá como su amor por el instrumento y la música en general, la memoria tampoco se ciñe solo a instantes concretos del pasado sino a una construcción constante y viva. Y las elecciones. Así como eligió la música por encima de rótulos o géneros, también entiende que a veces sí hay que escoger un lugar u otro. Así surgió Música por la Identidad, así fue delegado de la Orquesta Municipal, y del mismo modo se presentará en el primer evento artístico del Espacio Para la Memoria Ex Comisaría Quinta (Diag. 74 e/ 23 y 24). Hoy a las 19 hs, ese lugar que cobijó alguno de los hechos más nefastos de nuestra historia dará lugar a la reflexión y la música con el Quinteto de Cuerdas de Sergio Poli.

Si bien “el proyecto fuerte sigue siendo mi ensamble”, el músico mantiene actuaciones paralelas con el quinteto que completan Guillemro Báez (quien reemplaza en violín a Fernanda Ortega Passalacqua), Sofía Vocaturo (viola), Pilar de Larrañaga (chelo) y Jonatan Schenone (contrabajo).

“El ensamble es un palo muy de fusión, de jazz, de rock, de electricidad. El quinteto es una formación acústica. Una compañera lo bautizó ‘música popular en formato académico’, dado que las cuerdas se asocian a la música clásica o académica. Y nosotros tocamos temas de Charly, de Radiohead, de los Redondos.”

Poli se encarga de aclarar que es un chiste lo de los rótulos, que está vacío de contenido. «Después de 33 años trabajando en orquesta, me interesan cada vez menos los encasillamientos. Habría que pensar si Mozart o Verdi eran música académica o en verdad música popular que después se llevó a lo académico. Yo no vivo esa dicotomía.”

El Ensamble (con el que publicó Luna de hielo) se basa en temas de su autoría y siguiendo la línea estética proyecta grabar un nuevo disco. “Pese a lo difícil que es. Invertir hoy en ello es poco menos que una quijotada. Pero bueno, hay necesidades que están más allá.” La idea, dada la impronta jazzera, es grabar como en el material anterior: “En sesión caliente. Se trata de buscar, ensayar, y cuando nos metemos en el estudio se graba todos juntos y en una jornada”.

Respecto de la actuación de esta tarde noche, Poli asegura que es una experiencia fuerte. «El auditorio está muy lindo puesto.” Y expresa su compromiso político desde la música. “Vengo hace unos años vinculado a Teatro por la Identidad. He estado en las vigilias del 23 de marzo. Esta experiencia y la coyuntura de estos tres larguísimos años, donde uno ve que hay fuertes intentos de retrocesos en los procesos de Memoria, Verdad y Justicia.”

La crisis general que vive el país, ¿influye en la composición? “No te lo sabría decir. Posiblemente sí. Es uno y sus circunstancias. No sé si hay un vínculo directo. Lo que sí, nos decidió a arrancar Música por la Identidad, lo que llamo metafóricamente la trinchera. No milité formalmente nunca, pero sí desde lo que sé hacer. Nos parecía que en este momento había que estar ahí, como fue con la Orquesta Municipal. Son momentos en los que te ponés el traje que te toca.”

Durante el mes de marzo se presentará en el mismo espacio la muestra fotográfica de Gabriela Hernández Todo está guardado en la memoria. A la vez, el jueves 21 a las 19 hs se proyectará el film Todos somos López, y el 28 tendrá lugar la obra de teatro Lo-Discepolín.