Por Ramiro García Morete

Los calendarios lunares son tan arbitrarios como cualquier otro cálculo del tiempo, pero saben adaptarse mejor a ciertos ciclos de la naturaleza. Y en su naturaleza –parece– no está correr detrás del tiempo, sino ser acompañados por él. Como cuando Javi y Priscila se reencontraron en aquel cumple. Ella regresaba a La Plata tras diez años en Praga y algo no había cambiado: tenía canciones y quería armar una banda. Sí, como cuando era adolescente y se conocieron. Por entonces Priscila estaba, a pesar de preguntarse al principio qué hacía ahí, al frente de la banda Reinoso. Con su voz y su teclado, aunque siempre fantaseó con tocar la guitarra. Pero las teclas siempre estuvieron ahí –excepto el día que le robaron un entrañable Roland–: su madre tocaba el piano y desde niña ella también. Inclusive inventaba melodías y se acompañaba. O ponía letras a partituras. Tocar el piano era una diversión, pero la música –o las canciones– iban por otro lado. Estaban los casetes y mucho rock nacional, desde Charly hasta los Redondos. Siguiendo el ciclo natural, terminó de comprender que si podía inventar melodías y poner palabras propias, podía hacer canciones. Por entonces sus textos no eran como los de ahora, breves y certeros.

Como cuando habla, Priscila parece oscilar entre la timidez y la sencilla necesidad de tomar el tiempo para encontrar la palabra precisa. Como en sus canciones, imágenes cotidianas pero consistentes. Como en sus canciones, donde pasajes de vivaces y extraños teclados preceden estrofas dotadas de cierta oscuridad, el aparente candor no significa inseguridad. Y de algo está segura: las canciones no sirven si no hay nadie que las apoye. A mediados de 2015, y con el entusiasmo del talentoso e inquieto Javi, se juntaron a hacer maquetas. Generoso como siempre, Gus puso su casa y sala de la calle 37, hasta que Willy escuchó algo. También se conocían desde el Bachillerato de Bellas Artes, aunque por supuesto ella se puso algo nerviosa cuando llegó al primer ensayo. Eso de mostrar las canciones a otro. “Pero después se me pasa”, dirá. Poco después, el entonces triángulo se formaba. Entre las giras de El Mató para el baterista, los múltiples proyectos de Punga para el guitarrista y la paciencia de la tecladista, la banda comenzó a circular por distintos escenarios con un par de EP grabados austeramente. Más allá de que algunas etiquetas, algún link a los ochentas o al pop español, nunca hubo otra referencia más que hacer canciones y que suenen mejor. Como cuando Priscila se fanatiza por temporadas, ya sea con Ariel Pink, Lady Gaga o lo que sea, por el sencillo placer de desentrañar el lenguaje y el universo del autor. Por eso las grabaciones que conforman el Ciclo de ceremonias sonoras ofrendadas al gran espíritu lunar –donde la banda publica un tema por cada “nueva luna”– y que sumaron a Fermín como bajista muestran un salto de calidad. La reciente y oscura “Sangrar”, la adhesiva “Imbatible” y la preciosa “Proyección astral” exponen mayor consistencia y espacialidad que pierden su aparente sencillez en la primera escucha, pero que luego quedan resonando. Y es que todo tiene su tiempo para Las Bermudas, y aunque “al final siempre hay un final”, el calendario sólo augura buenas nuevas lunas por delante.

“Queríamos hacer un disco, agrupar un montón de canciones que teníamos –cuenta Priscila Rauto–. Y quizás no estábamos muy seguros de cuáles poner. Entonces uno de los integrantes pensó en el poder de la luna, un poco en broma. Si sacás algo en luna nueva, te va a ayudar, te va a ir bien. Pero en realidad es una cosa más estética en el fondo.” Y deja en claro: “No estamos pensando a nivel estrategia. Vamos sacando los temas porque de esa manera sentimos que le damos más importancia a cada uno”. El material, grabado en Estudio El Tímpano entre noviembre de 2017 y octubre de 2018, implicó mayor trabajo que grabaciones anteriores: “Maquetamos, trabajamos de otra manera. Lo pensamos entero. Por más que en algunos temas parece nada que los una, para nosotros sí. Hay toda una manera de trabajar en la que intentamos que todo tenga su lugar. Y que también se comunique con lo otro. Es una obra entera”.

Si bien en las plataformas se habla de “pop soñador”, la cantante asegura que “eso de los géneros uno no lo elige tanto. No dice: voy a hacer un disco pop, un disco indie, o voy a tener una banda de cumbia o heavy metal. O por lo menos nosotros. Hay un tema y se trabaja de una manera. Pero no es que estás buscando un sonido”. Y agrega: “Nosotros lo que buscamos es la mayor calidad posible. Es difícil grabar un disco”.

Si bien no todas las canciones son suyas, Rauto es la principal compositora. “En general me gusta usar palabras que son cercanas para mí, y que la imagen detrás de eso igual se genera. No hace falta decir cosas raras.” Y expresa: “Yo hago las canciones por necesidad. Porque es lo que me gusta hacer, entonces me esfuerzo para hacerlo. Me gusta tocar y cantar mis canciones. Todo lo demás es de regalo. No lo elijo ni lo manejo. Hago las cosas lo más sincero que puedo y trabajo lo más que puedo”. En ese proceso entiende la importancia de lo colectivo. “Los quiero muchísimo –dice sobre sus compañeros–. Creo que todos funcionamos porque cada uno tiene su rol y cada uno aporta cosas muy distintas. De eso se trata una banda. Si no, uno haría las canciones solo. A veces parece que el cantante o el que hace las canciones es todo… está esa idea alimentada. Las canciones que uno escribe no serían nada sin los que atrás las tocan, las arreglan. Si no fuese por Willy, Javier y Fermín que hacen realidad la canción que por ahí yo escribí.”

De eso se trata, refuerza: “Siempre me sentí muy agradecida con la gente que me acompañó. Y que quieran tocar una canción mía. ¿Por qué alguien tiene ganas? No sé… me parece emocionante que pase. Que cuatro personas sin esperar nada a cambio se pongan a tocar. Creo que ya eso solo vale la pena”.

Este domingo tocan en Pura Vida junto a una banda mítica (Perdedores Pop), Koyi y otras, en el marco de un festival del sello Castillo Discos. También tocarán el viernes 22 en Niceto junto a Las Ligas Menores.