Por Pablo Pellegrino

La severa crisis que atraviesa el sector industrial en Argentina parece no encontrar techo. Luego del escalofriante balance de un 2018 signado por la crisis cambiaria y financiera, en los primeros meses del año no se avizoran signos de recuperación: según el INDEC, la producción industrial cayó un 10,8% en enero y el último dato disponible de la utilización de la capacidad instalada de las fábricas (diciembre pasado) arroja un magro 56%.

Entre los sectores más golpeados está la industria automotriz, que en los últimos días es noticia por las suspensiones masivas en las principales terminales automotrices como consecuencia de la baja demanda. Según el relevamiento del INDEC de diciembre de 2018, esa rama industrial operaba al 25% de su capacidad instalada, y el parate en la producción se intensificó en los primeros meses del año, dejando como resultado jornadas reducidas y suspensiones.

Renault, Peugeot, Honda y Fiat son las más emblemáticas terminales que suspendieron trabajadores. La última lo anunció el jueves y alcanza a unos 2.000 operarios. Otro de los casos emblemáticos, no por las suspensiones, fue el de la carrocera Metalpar, que bajó definitivamente las persianas y dejó a unos seiscientos trabajadores en la calle.

Renault, Peugeot, Honda y Fiat son las más emblemáticas terminales que suspendieron trabajadores. La Italiana lo anunció el jueves y alcanza a unos 2.000 operarios.

El temor por los preocupantes datos que exhibe el sector automotriz se extendió rápidamente ya que, como madre de industrias, muchas pymes autopartistas que proveen a esas grandes fábricas sentirán el golpe por el freno de la producción.

El secretario general del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), Ricardo Pignanelli, dijo que “tuvimos entre enero y febrero unas 3 mil personas sin trabajo y unas 3.500 licenciadas o con jornadas reducidas”, y consideró que “el problema es el autopartismo y las pymes que abastecen, esas no tienen la espalda que tiene una terminal: eso es grave, porque empresa que apaga la luz, empresa que no abre más”.

Pignanelli: “tuvimos entre enero y febrero unas 3 mil personas sin trabajo y unas 3.500 licenciadas o con jornadas reducidas”.

En declaraciones radiales, el sindicalista explicó que con las grandes industrias automotrices “se pueden hacer acuerdos de licenciamientos, trabajar un día o dos, como está pasando en Córdoba”, pero las consecuencias para las pymes pueden ser definitivas.

«Auténtica crisis en el sector”

Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que los datos oficiales y los anuncios de suspensiones “reflejan una auténtica crisis en el sector” en un contexto en el que “el conjunto de la industria manufacturera vive una crisis generalizada al calor de la caída del poder adquisitivo, los aumentos de los insumos básicos de producción (tarifas), la tasa de interés en niveles muy elevados (para contener la escalada del dólar) y la apertura de las importaciones.

Los economistas del CEPA sostienen que, a pesar de que la producción en el sector automotriz ha mostrado durante los tres años de gobierno macrista una dinámica estable, en 2018 se ve una clara diferenciación entre los índices del primer y el segundo semestre, este último, signado por la crisis cambiaria.

En el análisis de la producción de unidades, el informe señala que el registro de autos producidos en 2018 fue de un 16,5% inferior a 2015.

Por otro lado, en el documento que difundieron el jueves, desde el CEPA alertaron que “se comprueba un fuerte y constante reemplazo de producción local por importada, mostrando una caída en la participación en todos los años (-3% en 2016, -8% en 2017, y -23,6% en 2018) y resultando en un registro preocupante: en 2018 se vendieron 46,8% autos nacionales menos que en 2015”.

En tres años, además, se redujeron las plantillas laborales en un 4,8% y el sector más perjudicado en términos de empleo fue el de fabricación de partes, piezas y accesorios, en su mayoría, pymes.

En diálogo con Contexto, el apoderado de la Unión Obrera Metalúrgica de Rosario, Pablo Cerra, advirtió sobre la situación que también atraviesa el sector carrocero de mediana y larga distancia, que se concentra casi en su totalidad en el Gran Rosario. Allí, el cierre de Metalpar, que dejó en la calle a unos seiscientos trabajadores, encendió luces de alarma en un contexto donde las cuatro principales empresas de esa ciudad santafecina se encuentran en proceso preventivo de crisis.

“Nosotros venimos azotados por una crisis profunda en todos los sectores y la carrocera no es la excepción, pero la diferencia es que encaramos el problema de entrada y, si bien tuvimos pérdidas de compañeros por retiros voluntarios o suspensiones, hoy las empresas están abiertas, no corrieron la suerte de Metalpar”, sostuvo Cerra.

Cerra: «venimos azotados por una crisis profunda en todos los sectores y la carrocera no es la excepción. La diferencia es que encaramos el problema de entrada y las empresas no corrieron la suerte de Metalpar”.

La más grande de las empresas que producen carrocerías en Rosario es Metalsur, de la que la brasileña Marcopolo es propietaria en un 51%. Esa firma de Brasil era, a su vez, propietaria de la ahora extinta Metalpar.  

“Eran los mismos dueños, pero la de acá no cerró; una empresa abierta, más tarde o más temprano, puede volver a tomar a los compañeros, y sabemos que una empresa cerrada en Argentina no se vuelve a abrir jamás”, destacó Cerra.

“Acá hay un combo de medidas que desde hace tres años se vienen incrementando: la apertura de importaciones, los cuadros tarifarios, el menoscabo del mercado interno y el problema financiero crediticio”, concluyó.

Desde Córdoba, el mayor polo automotriz del país, el presidente de la Cámara de Industriales Metalúrgicos, Eduardo Borri, advirtió a medios locales que en el sector autopartista, compuesto en su mayoría por pymes que proveen a las grandes automotrices, peligra “el 15% o más” de los puestos de trabajo. “La película es de terror. Un relevamiento de la Cámara arroja que en los próximos meses los despidos rondan el 15% y podrían llegar a aumentar. Es preocupante”, dijo.