“Hoy, 25 de febrero, Néstor cumpliría años y yo debería estar en Río Gallegos, como siempre. No voy a poder porque Bonadio, que en 2015 allanó las oficinas de Máximo el día del cumpleaños de su hijo y el año pasado allanó mi casa durante el cumpleaños de la hija de Florencia, este año eligió el cumpleaños de Néstor para citarme en su juzgado”, expresó en sus redes sociales la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner antes de presentarse nuevamente en Comodoro Py a pedido del polémico magistrado que instruye la causa de las fotocopias de los cuadernos.

La citación de Bonadio fue particular por varios motivos, pero fundamentalmente porque la indagatoria refería a ocho causas distintas que él instruye, la mayoría derivadas de las supuestas anotaciones del chofer Centeno, y todas bajo el rótulo de ser la jefa de una asociación ilícita que operó entre 2003 y 2015. Este punto fue uno de los más cuestionados por la exmandataria, puesto que ya tiene otros procesos con la misma imputación.

“Nuevamente, vuelvo a superar el récord que registran los anales de la jurisprudencia: me persiguen por el mismo delito de asociación ilícita en tantos procesos que ya es imposible registrar una cuenta exacta”, cuestionó.

Cristina fue indagada por la causa de las fotocopias por segunda vez, mientras que las restantes son por concesiones ferroviarias, concesiones viales, irregularidades en subsidios de empresas de colectivos, presunto pago de sobreprecios en la compra de Gas Natural Licuado (GNL), una carta de San Martín que Bonadio sustrajo en uno de los allanamientos que hizo en sus propiedades, por el supuesto uso de la flota aérea presidencial para llevar diarios a Santa Cruz, y presunto pago de coimas en obras públicas.

“Indudablemente, se trata de un hecho inédito en los anales de la jurisprudencia, que puede comprenderse en el marco de una persecución y ensañamiento al que sólo se atrevieron gobiernos totalitarios en tiempos en que el Estado de Derecho se encontraba suspendido”, comienza el escrito presentado por la expresidenta, y calificó como “un verdadero mamarracho” la declaración en las ocho causas.

En el comienzo del texto sostiene que “esta nueva movida judicial” tiene su origen en la denominada causas de los cuadernos, y recuerda las sospechosas casualidades que se produjeron al inicio de la causa para que termine en manos de Bonadio y Stornelli.

“A partir de simples fotocopias, el juez ordenó la detención de decenas de personas con el indisimulable propósito de presionarlas y obligarlas a recitar un libreto que ya estaba armado, esto es: que los anteriores gobiernos constituían una “asociación ilícita”, afirmó, y agregó: “La suerte de quienes no se adhirieran a semejante maniobra fue graficada por Stornelli con la ya famosa frase ‘no habrá sortijas para todos’, palabras que seguramente pasarán a la historia como muestra del descaro con el que se ha procedido en el expediente”.

También señala irregularidades en la homologación de las declaraciones de los “arrepentidos”, como el hecho de que “el fiscal deliberadamente omitió registrar por medios audiovisuales las declaraciones de los presuntos arrepentidos”, como indica la ley. En esa línea, y a la luz de las revelaciones por la denuncia de extorsión que presentó el empresario Pedro Etchebest contra el abogado Marcelo D’Alessio que salpica a Stornelli, Cristina advirtió que “está más que claro que se procedió de esta manera para que no quedaran huellas de cómo estas personas fueron extorsionadas y sus manifestaciones tergiversadas y/o armadas, claro está, siempre en mi contra”.

“Sacaron fotocopias de la causa de las fotocopias, recibieron declaración a curiosos personajes que se presentan ‘espontáneamente’ en la fiscalía de Stornelli, solicitaron algunos papeles al Poder Ejecutivo de la Nación y con todo ello (es decir, nada) me convocaron a prestar declaración indagatoria en ocho causas distintas, sin explicar tan siquiera en una sola línea el motivo de estas citaciones”, criticó.

Fotocopias de fotocopias, pericias truchas y llamativos colaboradores

En su escrito, CFK dedica algunos párrafos a cada uno de los ocho procesos judiciales. En algunos de ellos, como se trata de desprendimientos de causas en las que ya se presentó, se remite a esas declaraciones. Pero en otros casos se explaya sobre las irregularidades judiciales cometidas por el binomio Bonadio-Stornelli.

Sobre la causa del gas licuado, por ejemplo, dijo que “no solo constituye un caso paradigmático de arbitrariedad, sino además deja al descubierto la forma en que se gestan estas causas pseudo-judiciales”.

En este sentido, recordó que la causa había sido desestimada por la Cámara de Apelaciones porque estaba basada en una pericia trucha que realizó el perito David Cohen, que afronta un proceso por falso testimonio. Pero meses después de aquella falta de mérito dictada para todos los imputados, Bonadio recibió la “declaración espontánea” de un personaje que ha ocupado en las últimas semanas los titulares de todos los medios y que habría hecho más aportes a la causa: Marcelo D’Alessio.

El abogado y supuesto colaborador del fiscal Stornelli, denunciado por extorsionar a un empresario en el marco de la investigación de los cuadernos, se presentó espontáneamente ante Bonadio (y Stornelli) para ofrecer material que probaría el pago de sobreprecios por el GNL. “Todo desopilante”, resumió la actual senadora nacional.

“El 12 de noviembre, Stornelli abrió una vez más su Fiscalía a D’Alessio, para que este ampliara su declaración, aportara nuevos documentos y ‘ratificar todo el contenido vertido en la entrevista que tuvo con el periodista Daniel Santoro a efectos de brindar la información veraz contenida en lo que formó su libro El Mecanismo‘. ¡Bingo! Stornelli con el falso abogado y el ‘periodista estrella’ de Clarín, experto en ‘investigaciones’. A esta causa no le falta nada”, ironizó en su escrito.

Otra de las causas es por presuntas irregularidades en subsidios a empresas de colectivos. Cristina recuerda que el periodista Diego Cabot (el mismo que consiguió los supuestos cuadernos que, finalmente, fueron fotocopias) escribió en 2014 que algunas empresas simulaban recorrer más kilómetros de lo que efectivamente hacían para recibir más dinero.

Según Bonadio, en la causa de las supuestas anotaciones de Centeno existirían suficientes pruebas para sospechar de la expresidenta. “Aquí ni siquiera encontraron un D’Alessio que falsamente me imputara, sino que recurrieron al procedimiento antes mencionado de sacar fotocopias de la ‘causa de las fotocopias’ y, sin mayores explicaciones, me vincularon con la causa”, fue la respuesta que presentó en el escrito, donde también advirtió que esas supuestas irregularidades en los subsidios de transporte podrían constatarse con el sistema de tarjeta SUBE para verificar la cantidad de kilómetros efectivamente recorridos.

“Soy jefa de una asociación ilícita que recauda dinero por subsidios a colectivos y yo misma dispongo una medida para que el supuesto delito quede en evidencia”, dijo Cristina.

Otro caso curioso al que se refiere en la declaración es el de las presuntas coimas de empresarios ferroviarios para mantener las concesiones y obtener beneficios del Estado. En este caso, el juez nuevamente le imputa ser, junto con Néstor Kirchner, los jefes de una asociación ilícita, pero en este caso, una sociedad que funcionó entre 2003 y 2012.

“Para que se entienda, si soy jefa de una asociación ilícita destinada a recaudar dinero durante un tiempo que coincide con mis dos períodos presidenciales, ¿cuál es la razón por la cual esta misma supuesta práctica dejó de llevarse a cabo con los mismos empresarios que mantuvieron sus concesiones incluso hasta la finalización de mis mandatos?”, se preguntó.