Por Ramiro García Morette

“Empezamos en 2013, llevamos seis años haciendo canciones de menos de dos minutos y cambiando de baterista, que son básicamente las dos cosas que mejor nos salen. La banda se llama Krupoviesa porque rima con cerveza. Estamos a punto de lanzar nuestro primer LP, Un lugar para ver el fin del mundo, y en mayo nos vamos de gira a México, donde participaremos del Festival Marvin, junto a gente muy grosa como Wire y Lydia Lunch. Un saludo a todos los que me conocen. Y por favor recuerden no volver a votar a la derecha”. Los habitués de estas notas asociadas a la palabrita “cultura” estarán acostumbrados a cierta reconstrucción de escenas y el encadenamiento de eventos supuestamente relevantes en el camino del artista de ocasión. Pero la narrativa de esta banda radicada en Capital quizá amerite eludir ciertos rodeos. Se trata de ser práctico –o, como la célebre patada del tucumano, quiropráctico– e ir al hueso. Lo cual, literal y metafóricamente, no se trata de ligereza sino de lo contrario: una compleja forma de profundidad.

Por ello es que la última respuesta del cantante y bajista Nicolás Lantos bien oficia de introducción. Como en sus canciones, dice todo lo que hay que decir con lucidez, síntesis, humor y brutalidad. Como sus canciones –breves como un suspiro y sucias como tormenta de arena–, parece que se van apenas llegaron –pero quedan como la persistencia del whisky caro, aunque se tome del pico–. Frases como “sos como un cisne en un asado de la CGT” o “es más difícil que el amor/ es más difícil que la burocracia” quedan rebotando en la mente, permanecen y se instalan instantáneamente. Pero, aunque canten “estoy twitteando más de la cuenta”, Krupoviesa no se limita a un recurso eficaz de melodías adhesivas, noise y latiguillo.

En seis años no sólo cambiaron de baterista (“si hasta los bondis cambian de color/ cómo no voy a cambiar”), sino que han construido un pequeño pero valioso imaginario. Desde un sonido más cercano a Guided By Voices que a los queridos El Mató, entre teclados casi psicotrópicos y bases aceleradas, hasta un territorio donde el fin del mundo, la vida urbana y los escenarios políticos no son más que la escena para dirimir sobre los viejos e inmortales asuntos: la existencia, el amor, la muerte, la soledad. Todo, por supuesto, sin solemnidad. Como un juego, sin dudas y en el que cada día se trata de jugar mejor. Pero donde, llegado el peor de los casos –y ese escenario es muy probable en el universo Krupoviesa–, estar dispuesto a tirarse con los pies hacia delante para defender lo suyo.

“Por primera vez creo que entendimos bien qué queremos hacer y qué queremos ser y cuál es el camino”, cuenta Lantos sobre el presente de la banda, y asegura sobre el inminente disco: “Este LP viene a sentar esas bases. Hasta ahora había sido todo bastante rápido y furioso, un puñado de EP y simples grabados cuando las canciones todavía estaban calientes, como retratos del momento en el que salió cada uno. Ahora estuvimos laburando más de un año en este repertorio, que recoje buena parte de lo hecho en este tiempo. Siento que hasta ahora habíamos grabado en dos dimensiones y con Un lugar para ver el fin del mundo los temas empezaron a tomar espesor”.

Más allá de la carga irónica de sus textos o títulos de discos (“La canaleta del juego y la droga”, “Más excusas para no estar sobrios”), Lantos aclara: “Siempre nos tomamos en serio lo que hacemos. Lo importante es que nunca confundimos seriedad con solemnidad. Ser serios significa dar siempre el mejor show posible, aunque haya diez personas en el público o haya doscientas; apostar a un repertorio que nos guste sin caer en la autocomplacencia; tratar de ser un poco mejores cada vez, y creo que nos viene saliendo y todo lo que está pasando es reflejo de eso. La solemnidad es otra cosa: es tomarse demasiado en serio a sí mismo, confundir seriedad con falta de sentido del humor es no arriesgar por miedo al ridículo”.

LANTOS: “NOS TOMAMOS EN SERIO LO QUE HACEMOS. LO IMPORTANTE ES QUE NUNCA CONFUNDIMOS SERIEDAD CON SOLEMNIDAD. SER SERIOS SIGNIFICA DAR SIEMPRE EL MEJOR SHOW”.

De allí se deprende el crecimiento que se puede advertir en el material próximo a estrenarse, pero sin perder cierta esponatenidad: “Después de seis años de ensayos, shows en vivo y grabaciones, si no sos un poco mejor que antes es por chanta. Además, nos vamos conociendo y vamos complementándonos cada vez mejor. El espíritu de Krupoviesa, que pasa por el ruido y cierta desprolijidad y por la compulsión a los estribillos y la inmediatez, sigue existiendo a pesar de (y gracias a) todo eso”.

Como todo universo amplio y potente, el peronismo ha servido a la banda para retratar o expresar asuntos que no necesariamente son políticos. ”Quizás hace algunos años, en los comienzos de la banda, había una cuestión más explícita en un par de temas. Pero son canciones de otra época, una en la que estábamos todos, creo, más enfervorizados.” Y se explaya: “Después está el asunto de que el peronismo en la Argentina es omnipresente. Afecta la vida de todos, les guste o no. Es imposible no ser peronista, hasta los gorilas se definen por la negativa en función de eso. Después está el hecho de que yo laburo como periodista de política y entonces, quizás, la asociación con el peronismo se magnifica. Y por último hay otra cuestión que es lo punk. El peronismo fue el punk de la Argentina. El Do It Yourself lo inventó Perón. Fue el que vino a decirle a la gente de este país que podía hacer y ser lo que se propusiera, sin importar de dónde venía o cuántos acordes sabía. Y treinta años antes que los Sex Pistols. Así que sí, evidentemente somos muy peronistas. Pero quién no. En ese sentido, no creo que Krupoviesa sea una banda más peronista que otras. Además, odio los peronómetros”.

LANTOS: “EL PERONISMO FUE EL PUNK DE LA ARGENTINA. EL DO IT YOURSELF LO INVENTÓ PERÓN”.

Lantos se muestra muy feliz y orgulloso de sus compañeros: “La formación actual de Krupoviesa es magnífica, con perdón por la falta de modestia. Además de Satur, tecladista/ideólogo sonoro/Jhonny Ramone eterno, que es parte de la banda desde el día cero, hoy estamos tocando, y espero que por mucho tiempo más o para siempre, con el Tano Adrián Nicoletti en violas y Mariana Coccaro en batería”.

“El Tano es un violero exquisito y melómano perdido, que le dio a Krupoviesa el refinamiento que nos faltaba. La Cocca, que es además la baterista de Todos los Problemas, la mejor Riot Grrrl Band del país, es una pieza clave de la banda, tanto en lo humano como en lo musical. Además de ser una música impresionante, es nuestro cable a tierra. Parece pequeña, pero adentro tiene una central nuclear de energía y amor que nos permite salir adelante cuando los tres grandulones nos estancamos en pelotudeces”, cerró.