Por Mariano Camun

En esta ocasión, unas 120.000 personas fueron testigos de las dos noches que se decoraron de saltos, pogos, gritos y felicidad para desprenderse un poco de la realidad social y navegar por el viaje eléctrico de las diversas bandas que pasaron por los escenarios ubicados en el Aeródromo de Santa María de Punilla, lugar que decidió su organizador José Palazzo para que se transforme en una gran kermés al mejor estilo Glastonbury nacional.

Una de las temáticas que no se pueden escapar a la hora de hablar de este gran espectáculo montado en la inmensidad de las sierras cordobesas es la fortaleza femenina y su reclamo por más cupos en los festivales de rock. En este caso fueron muy pocos los grupos femeninos o solistas en la grilla del festival. Entre quienes se encargaron de reclamar por más espacio, destacaron Eruca Sativa y Miss Bolivia.

La respuesta no tardó en llegar por parte del organizador: «No hay suficientes mujeres con talento». Y agregó: “Si yo tuviera que poner el 30%, tal vez no lo podría llenar con artistas talentosas y tendría que llenarlo por cumplir ese cupo; esas artistas no estarían a la altura del festival y tendría que dejar afuera a otro tipo de talentos”. Declaraciones que fueron repudiadas en las redes sociales y por los colectivos feministas, que lo definieron como un misógino más.

Siguiendo la misma línea, el pañuelo verde a favor del aborto legal, seguro y gratuito estuvo presente como estandarte no sólo en chicas y chicos que disfrutaron de las noches fantásticas del festival más federal de nuestro país, sino que tanto micrófonos y ropas de los músicos testificaban el guiño de una lucha constante.

Uno de los atractivos musicales fue sin lugar a dudas Don Osvaldo, la banda liderada por el ex Callejeros “Pato” Fontanet, quien marcó el ritmo de los fanáticos en el segundo día, no sólo con sus “rocanroles”, sino con su deseo de bajada de línea que se vio en su remera negra con letras blancas: «Por una Argentina sin pasta base». Una declaración política y directa, como las de sus palabras cuando exclamó contra los gobernantes que están vaciando el país y los músicos que hacen la vista gorda y se llenan los bolsillos con festivales del Estado (algunos testigos aseguran que fueron palabras directas para “Rolo” Sartorio, líder de La Berisso).

Otra de las frases fuertes y directas en la tarde del domingo fue la de la banda Eruca Sativa, quien con su power trío reclamó más participación femenina en los festivales de rock: «Nosotras estamos paradas acá gracias a la lucha de muchas mujeres. Pedimos por más mujeres en espacios donde fuimos invisibles durante mucho tiempo», dijo la cantante y guitarrista Lula Bertoldi.

Bertoldi: «Nosotras estamos paradas acá gracias a la lucha de muchas mujeres. Pedimos por más mujeres en espacios donde fuimos invisibles durante mucho tiempo».

Para luego darle lugar a tres mujeres de diferentes estilos musicales y transformar su discurso en acción. Primero pasó “la Bruja” Salguero con la canción “Amor ausente”, luego el arpa de Sonia Álvarez fortaleciendo la hermosa “Para que sigamos siendo”, y por último, la rapera Kriz Alaniz en “Tarará” y “Latinoamérica”.

Algo que no podía faltar en tiempos de Macri fue el “hit del verano”, esta vez respaldado por Ataque 77, donde su cantante Mariano Martínez le cedió el micrófono a sus miles de seguidores para que entonen el tradicional “MMLPQTP”.

Y para darle un cierre demoledor al festival, la legendaria banda vasca SKA-P no perdió su mirada política mantenida en el tiempo con mensajes combativos, idealistas, antieclesiásticos y sobre todo anticapitalistas. Pulpul, el estridente cantante, no dejó de lado la lucha de los pueblos originarios y reflotó en todo el Valle de Punilla el recuerdo de Santiago Maldonado: no sólo llevó puesta una remera con su rostro, sino que la canción “Solamente por pensar”, dedicada al activista italiano Carlo Giuliani, asesinado en 2001 por la policía en una marcha contra el G8, fue adaptada para Santiago, declarando así uno de los momentos más emotivos del cierre del Cosquín Rock 2019.

Más de 130 bandas pasaron por diversos escenarios. Dos días donde se vio la mayor convocatoria en la historia del Cosquín Rock. Todos los géneros musicales. Disfrutaron de sus eléctricos momentos niños, jóvenes y adultos en un mismo lugar, descargando energías que les dieran descanso de la locura social que vive nuestro país. Quedaron reclamos y pedidos en el tendal. Sólo queda recogerlos y mostrarle a la sociedad que la igualdad existe y que las oportunidades no tienen sexo sino deseos.