Por Ramiro García Morete

“El teatro no se hace para contar las cosas, sino para cambiarlas”, decía Vittorio Gassman. Pero evidentemente hubo un cambio que, lejos de favorecer al teatro, lo ha perjudicado. Y los glamorosos premios Estrella de Mar han sido evidencia, entre protestas, silenciamientos e indignación. Ante los tarifazos que afectan a toda la sociedad y muy directamente al mantenimiento de salas y emprendimientos culturales, era previsible que la comunidad artística se iba a hacer escuchar. Pero ante la experiencia del Festival de Cine de Mar del Plata, la tradicional ceremonia que celebra la actividad decidió cerrar los micrófonos a la par que la Televisión Pública transmitió en diferido.

Sin embargo, en las puertas del Hotel Sheraton, artistas de la ciudad balnearia se manifestaron y mucho más lejos lo llevaron los integrantes del Centro Cultural El Séptimo Fuego cuando, al recibir un reconocimiento por parte de Argentores, subieron con pañuelos verdes, mordazas y una bandera que rezaba: “Tarifazos ponen al teatro en riesgo”. Si bien la línea directa apunta al intendente de General Pueyrredón, Carlos Arroyo (de Cambiemos), la fatídica noche –donde los premios quedaron en un lugar anecdótico– expone una situación que la comunidad artística viene denunciando y que por supuesto recrudeció.

El reconocido productor Carlos Rottemberg –quien hace días había declarado que la actividad teatral podría bajar un 40% respecto de 2018– fue cortante: “No puedo opinar más porque, al llegar antes y comprobar que había comenzado a grabarse (fue diferido por la tele) sin micrófonos para los ganadores, me retiré”, dijo a Contexto. “No tengo más –expresó en un claro gesto de desencanto–. Coincido con lo escrito por Irene Bianchi, quien desde su portal se refirió al asunto y entre otras cosas sintetizó: ‘Fue decididamente irrespetuosa y carente de tacto la modalidad adoptada, lindando con la censura’”.

ROTTEMBERG: “COINCIDO CON LO ESCRITO POR IRENE BIANCHI: ´FUE DECIDIDAMENTE IRRESPETUOSA Y CARENTE DE TACTO LA MODALIDAD ADOPTADA, LINDANDO CON LA CENSURA´”.

La Asociación Argentina de Actores no hizo silencio ante el avasallamiento y publicó un comunicado con extractos como este: “Esta vez, alejados de la sensibilidad, la cultura o apenas el respeto básico, los Premios Estrella de Mar se visten de la imposición de nuestro silencio en una grosera muestra de temor oficial. Porque sólo es el miedo el que puede aconsejar tan mal. Y sólo tiene miedo quien se sabe culpable”.

En Twitter, la polémica estalló. Uno de los primeros en alzar la voz fue el actor Alejo García Pintos, quien protagoniza ¿Qué tenés en la cabeza? –obra dirigida por Fabián Vena y escrita por Beto Casella que está en cartel en la ciudad balnearia–. “No poner micrófonos tiene claramente que ver con algo que flota en el ambiente, y lo que flotaba ayer. Ha sido una temporada tan tremenda, donde todos han perdido plata, inclusive las grandes producciones. Todos están lejos de cubrir gastos, nadie ha ganado plata.”

GARCÍA PINTOS: “ES EL TERCER AÑO CONSECUTIVO EN BAJA EN TODO SENTIDO, CASUALMENTE CON ESTE GOBIERNO. SE VE EN EL CINE, el TEATRO, LA PRODUCCIÓN DE FICCIÓN… ESTAMOS HABLANDO DE QUE CULTURA DEJÓ DE SER UN MINISTERIO Y PASÓ A SER UNA Secretaría”.

El actor entiende que esto excede el ámbito teatral: “Esto es obvio que se está gestando desde hace tiempo. Es el tercer año consecutivo en baja en todo sentido, casualmente con este gobierno. Se ve en el cine, el teatro, la producción de ficción… Estamos hablando de que Cultura dejó de ser un ministerio y pasó a ser una secretaría. Tiene que ver con decisiones que se han tomado y con la economía, más allá de la cultura. En Mar del Plata se ven las carpas vacías, la gente no consume”.

Y remató: “Fue ofensivo. A veces los actores se extienden, pero hay maneras. Establecer un tiempo como en los Oscar o poner la música. Pero eligieron callar las voces. Justo ellos, que iban a dar lugar a todas. Tenían miedo de que desapareciera TN y mirá…”.

“Che #EstrellasDeMar cómo se les ocurrió VEDAR el micrófono y la expresión?”, fue el tuit de José María Muscari, entre infinidad, donde también se puede destacar el descontento de Pablo Culell, socio de Sebastián Ortega.

La lista sigue, pero el único que pudo usar el micrófono –además de los conductores– fue el ganador del Estrella de Mar de Oro, Raúl Lavié. El resto tuvo que hacerlo a voz de cuello. Toda una metáfora en un país donde el gobierno no parece querer escuchar todas las voces. Menos habrá escuchado aquel clamor de Arthur Miller: “El teatro no puede desaparecer, porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma”.