Según un estudio presentado por la ONG Defendamos Buenos Aires, el año comenzó mal para los comerciantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, del Conurbano bonaerense y de La Plata. En esa área geográfica, sólo en enero cerraron 2.536 comercios, 77 de los cuales corresponden a la capital bonaerense.

El informe de la ONG y el Estudio Especializado Miglino y Abogados examinó 35 núcleos urbanos de la Capital Federal -donde se da la mayor concentración de locales- y 34 puntos en la provincia de Buenos Aires, siendo la comuna platense la ciudad del territorio bonaerense que más persianas bajó, seguido por Lomas de Zamora y Quilmes, con 68 y 67 respectivamente. En tanto, los rubros más afectados fueron la construcción, la venta automotriz, electrodomésticos y textiles, todos ellos afectados por la recesión.

Diego Piancazzo (Cámara de Comercio, Industria y Servicios de La Plata): “Se está profundizando el cierre de comercios. Se ve en un contexto que está tendiendo a que solamente queden las grandes cadenas con locales al público”.

“En general los comercios en Buenos Aires dan trabajo directo a cuatro personas, incluido el propietario. De ese modo podemos establecer, haciendo un promedio de pérdida de empleos, que en este mes de enero fue de 10.144 personas por el cierre de 2.536 comercios en Capital Federal y provincia de Buenos Aires”, señaló Javier Miglino, director de Defendamos Buenos Aires. En esta lógica, al menos 308 personas en La Plata se quedaron sin trabajo.

Durante enero llamaron la atención en La Plata los cierres de comercios emblemáticos. Tras 63 años, la panadería La Primavera (64 e/ 16 y 17) bajará las persianas “debido a la ya conocida situación económica del país”, mientras que en 7 y 50, con veinte años de historia, la juguetería JJ Hermanos hizo lo propio ante el elevado precio del alquiler, la recesión y el tarifazo. Otro reconocido comercio es la casa de electrodomésticos Rogelio González, que ya anunció su cierre definitivo y se encuentra en proceso de liquidación.

Las primeras semanas de enero engrosó esta lista de cierres el restaurant Los Laureles (62 e/ 8 y 9) por “el golpe de gracia del tarifazo”, mientras que la mueblería Puerto Moreno (54 e/ 12 y 13) alegó que, además de la escalada tarifaria, el alza de los alquileres los obligaba a cerrar las persianas.

“Se está profundizando el cierre de comercios. Se ve en un contexto que está tendiendo a que solamente queden las grandes cadenas con locales al público”, explicó a Contexto Diego Piancazzo, gerente de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de La Plata. “El que tiene un solo comercio ya no resiste”, agregó.

Si bien desde esa entidad advierten que “hay un cúmulo de motivos” para estos cierres, señalan que uno de los principales fue la devaluación y la consecuente pérdida de poder adquisitivo que se traslada a la baja del consumo. “Al haber menos plata en la calle, la gente empieza a cortar distintos consumos, gasta sólo lo necesario y evita tener gastos o lujos, y eso hace que todo el comercio se vea afectado”, explicó Piancazzo.

En este escenario de consumo a la baja, los propietarios advierten que las cargas impositivas, tanto municipales, como provinciales y nacionales, ponen en jaque al sector, por lo que exigen una baja. “Son como un socio más que tienen las empresas y se complica mucho”, consideró Piancazzo, quien detalló que si bien se han mantenido diálogos con el Ejecutivo local para buscar apoyos para los comerciantes, «no alcanza con el Municipio; acá tienen que tomarse medidas de fondo lamentablemente a nivel impositivo que alivien a los comercios. Esto se está llevando ganancia o rentabilidad, en caso de que la tenga”, explicó.

Los almacenes no escapan de esta lógica. “Por un momento pareciera que va a haber estabilidad, pero por otro lado te vas encontrando con un montón de complicaciones, como el aumento de la luz, los gastos fijos, la mayor presión impositiva, la competencia ilegal. Es un panorama complejo”, explicó a Contexto Iván Figueroa, de la Unión de Comerciantes Minoristas de Alimentos, quien también destacó que la baja del consumo afecta profundamente al sector.

“Si vendemos, no cierro. Si tengo competencia, puedo pagar la luz, puedo mantener a mi familia, no cierro. Si vendo voy a tener otro empleado. Pero si no vendés, todo lo demás influye, la baja de las ventas provoca un derrumbe en un emprendimiento”, sostuvo Figueroa.

Iván Figueroa (Unión de Comerciantes Minoristas de Alimentos): “Por un momento pareciera que va a haber estabilidad, pero por otro lado te vas encontrando con un montón de complicaciones».

El Centro Comercial de Los Hornos parece sobrevivir a esta ola de cierres, aunque los comerciantes aseguran estar haciendo “los esfuerzos necesarios” para mantenerse abiertos.

“Nuestro principal problema es la iliquidez de nuestros clientes, de nuestros socios, de nuestros amigos, que son los que nos dan de comer, que se ven vapuleados con las altas tasas de las tarjetas de crédito y el aumento abusivo de los impuestos. No acompaña la inflación; en la remuneración de los sueldos está por debajo”, dijo a Contexto Gustavo Celestre, presidente de la Asociación de Comerciantes de Los Hornos y miembro de la Federación Empresaria de La Plata. “No tenemos comercios cerrados, pero no podemos dejar de reconocer que estamos atravesando una difícil situación”, agregó.