“Esta historia introduce de lleno en el submundo mafioso donde actúan operadores judiciales y periodísticos, agentes de inteligencia y funcionarios del gobierno, todos bajo la mirada atenta de la embajada de Estados Unidos y de sus organismos de seguridad nacional”, sostiene el periodista Horacio Verbitsky en su artículo publicado en la medianoche del jueves que da cuenta de un escandaloso mecanismo de extorsión y pedidos de coimas a cambio de tratos preferenciales en el marco de la denominada causa de los cuadernos.

En efecto, los documentos fotográficos, los vídeos y los audios enviados por el supuesto agente de la DEA norteamericana, Marcelo D’Alessio, al empresario agropecuario Pedro Etchebest, revelan un complejo entramado que involucra a funcionarios judiciales, políticos, periodistas y empresarios.

De acuerdo a la investigación, D’Alessio le pidió 500 mil dólares al empresario “invocando amistad con el fiscal Carlos Stornelli”, a cambio de no ser investigado por su supuesta participación en la recaudación ilegal de dinero entre empresarios y funcionarios señalados en la causa que tiene a cargo Claudio Bonadío en base al relato del chofer Oscar Centeno.

Luego del escándalo, que ocupó durante todo el viernes las redes sociales, el fiscal restó importancia al hecho y dijo ser víctima de una “operación política berreta”.

Un día antes de la publicación del artículo, la justicia había realizado un procedimiento y algunos sectores políticos ya tenían información respecto al tema. Una de ellas fue la diputada Elisa Carrió, que el jueves afirmó en su cuenta de Twitter que el juez Ramos Padilla “quien responde a La Cámpora, estaría haciendo una operación para ensuciar al Fiscal Stornelli”.

En un intento por explicar la situación, D’Alessio dijo en declaraciones a El Destape Radio que, en realidad, el pedido de coimas formaba parte de una estrategia en el marco de una investigación que estaba realizando, aunque no especificó para quién o qué organismo. “En realidad yo estaba viendo de dónde sacaba la plata el empresario, justamente estábamos investigando”, afirmó.

“Me salgo de la vaina por decir las cosas que muchos callan porque tienen miedo. Yo también tengo miedo, pero se tiene que acabar la injusticia”, manifestó durante una entrevista el empresario extorsionado que no brindó muchos detalles por el secreto de sumario dictado en la causa.

La denuncia

Según la información que publicó El cohete a la luna, D’Alessio contactó a Etchebest luego de que Juan Manuel Campillo, extitular de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario, lo señalara como recaudador entre empresarios del sector ganadero durante su declaración como arrepentido en la denominada causa de los cuadernos.

A cambio de no ser investigado, Etchebest debía abonar unos 500.000 dólares que, finalmente, fueron 300.000. En uno de los audios que publica el destacado periodista, el operador de Stornelli dice que su mediación será gratis pero que es imprescindible “una atención para Carlos”.

Luego del primer contacto que el empresario tuvo con D’Alessio, pidió asesoramiento jurídico y recibió la recomendación de “grabar, grabar y grabar” sus encuentros e intercambios telefónicos porque “es un conocido del ambiente y se ocupa de la extorsión”.

En otro de los intercambios que ambos tienen, D’Alessio le recuerda que asumió la defensa de otro de los arrepentidos que figuran en la lista de la dupla Stornelli-Bonadío: Leonardo Fariña. De acuerdo a su relato, recibe unos 200.000 pesos por mes por asumir esa defensa. “Después de todas las maldades que hizo, yo a Fariña lo terminé representando y me terminó pagando a mí el ministerio de Patricia Bullrich”, dice en ese diálogo, y agrega que “Fariña hizo mucha guita desde prisión”.

Entre las capturas de su celular aportadas a la justicia por Etchebest, aparece incluso un saludo de fin de año de la propia Ministra de Seguridad y su marido.

De la investigación también se desprenden los nexos que mantienen los operadores de Comodoro Py con algunos periodistas. D’Alessio, haciendo gala de su relación con el columnista de Clarín, Daniel Santoro, le ofreció pasarle información para que publique un artículo que desmienta la versión del arrepentido Campillo. “Pero síiii, vos le das diez datos y Santoro… ¿Cuándo querés sentarte con Santoro, el lunes, el martes, a qué hora? Vos decime”, le dijo al empresario.

Durante varios días Etchebest hizo lo que pudo para dilatar el pago de los 300.000 dólares, que no se concretó, aunque sí entregó un adelanto de unos 10.000 dólares. El 8 de enero, D’Alessio y el empresario viajaron a Pinamar, donde se encontraba vacacionando el fiscal, y coincidieron también con el intendente de Salta, Gustavo Saenz, a quien el extorsionador señala como “recaudador de Stornelli”.

En aquel encuentro el abogado compartió la mesa con el salteño y el fiscal mientras que Etchebest esperaba apartado del grupo. Luego, lo llamaron a compartir la mesa y el denunciante pidió más tiempo para el pago porque no tenía el dinero.

Luego de aquel encuentro en el balneario CR de Pinamar, el empresario realizó el pago de los 10.000 dólares de adelanto que habían pactado, pero previamente certificó la numeración de los billetes en una escribanía y filmó a D’Alessio en el momento de la entrega.

Entre otra documentación que D’Alessio le pasó a Etchebest como galantería de sus relaciones con Stornelli, figura un video de la declaración de un exdirectivo de la petrolera venezolana PDVSA, de quien se jacta por haberlo “quebrado”, en las propias oficinas del fiscal. La relación quedó incluso documentada cuando el abogado fue a cobrar los 300.000 dólares a una financiera acompañado por dos custodios de Stornelli que aportaron sus nombres y DNI al momento de ingresar.