Por Pablo Pellegrino

“Yo, Ronald K. Noble, nunca solicité inmunidad, y no necesito inmunidad para declarar que ni Héctor Timerman ni ninguna persona del gobierno de Argentina solicitó nunca que las notificaciones rojas de Interpol fuesen retiradas o suspendidas”, dice el primero de una serie de tweets del exjefe de Interpol durante los años 2000 y 2014, a propósito de la polémica que se desató luego de la carta que las autoridades de la AMIA le enviaron a sus pares de la DAIA para que desistan de participar como querellantes en la causa contra Cristina Fernández de Kirchner y otros exfuncionarios del gobierno anterior.

Pocas horas antes de que Noble insista en la versión que aporta desde el comienzo y volviera a pedir que su testimonio sea incluido en la causa, el titular de la Asociación Mutual Israelita Argentina, Agustín Zbar, sacó licencia por tiempo indeterminado y la organización pidió a la DAIA que retire la carta que recibió la semana pasada.

Las idas y vueltas de las autoridades de las organizaciones de la comunidad judía no hacen más que agregar dudas a un proceso poco transparente que llegaría a juicio oral en pocos meses.

“Si esto no es usar la causa y a sus víctimas, ¿qué es?”, escribieron los integrantes de la organización Memoria Activa, que nuclea a familiares de víctimas del atentado contra la mutual israelita en 1994.

“Así como Beraja (expresidente de la DAIA) & co participaron del encubrimiento de Menem y Galeano justo cuando Banco Mayo (propiedad de Beraja) recibió los famosos redescuentos, las autoridades siguen con el mismo modus operandi”, agregaron desde Memoria Activa.

Las autoridades de la AMIA, que aceptaron el pedido de licencia de Zbar, explicaron en un nuevo comunicado que la carta remitida a la DAIA pretendía “que sean los poderes del Estado, y no las instituciones comunitarias, quienes asuman el compromiso por continuar el proceso”.

En la carta que el titular de la AMIA, ahora de licencia, le envió a la comisión directiva de esa organización pidió perdón “por los hechos y expresiones equívocas de la última semana”, y sobre el acuerdo firmado por Argentina e Irán sostuvo que “significaba la baja de las alertas rojas de interpol y la muerte de la causa”.

Sin embargo, días atrás había dicho que “no me animo a decir que el memorando era un pacto de impunidad”, durante una entrevista con LN+.

En medio de las idas y vueltas por la causa que investiga la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman, el extitular de Interpol insistió en brindar su testimonio que desacredita la versión de un supuesto plan tendiente a levantar las alertas rojas que ese organismo de seguridad internacional mantenía sobre los ciudadanos iraníes sospechados de ser responsables de la voladura de la AMIA.

“La evidencia que lo corrobora es abrumadora”, advirtió Noble, y recordó que las notificaciones rojas se mantuvieron siempre inalterables. También señaló que realizó un pedido formal ante la Corte Suprema para que lo citen a declarar pero nunca recibió respuesta.

En su cuenta de Twitter, Noble destacó que en 2013 “el respetado magistrado francés y el consejero general de Interpol, Joel Sollier, declaró inequívocamente por escrito que la validez y el estatus de las Notificaciones Rojas de AMIA permanecieron inalterados” y que, cuatro años más tarde, la Oficina de Asuntos Jurídicos de Interpol corroboró esa información.

“El contenido de estos comunicados de prensa y la carta del consejero general Sollier, que hacen absolutamente claro que las Notificaciones Rojas de la AMIA permanecieron inalteradas y válidas, fueron ampliamente reportados en los medios de comunicación y nunca cuestionados por nadie”, expresó el exjefe de Interpol.

Finalmente, advierte que no necesita inmunidad para ofrecer una declaración veraz ante la Justicia argentina y que sus expresiones públicas en torno a la causa iniciada por Nisman datan de cuando ya no era secretario general de Interpol.

Noble: “¿Dónde estamos hoy? Héctor Timerman, un inocente y dedicado funcionario argentino, murió sin que se le diera la oportunidad de limpiar su nombre y argentinos inocentes permanecen injustamente encarcelados”.

“¿Dónde estamos hoy? Héctor Timerman, un inocente y dedicado funcionario argentino, murió sin que se le diera la oportunidad de limpiar su nombre y argentinos inocentes permanecen injustamente encarcelados, privados de su libertad, familia y seres queridos”, concluye.

Cabe recordar que el supuesto encubrimiento que denunció el extitular de la Unidad Fiscal Especial AMIA, que fue hallado muerto en el baño de su departamento en Puerto Madero en enero de 2015, tiene como principal hipótesis una supuesta maniobra orquestada entre Argentina y la República Islámica de Irán para dar de baja las alertas rojas de Interpol a través del acuerdo de entendimiento al que habían llegado los dos países luego de años sin avances en la causa.

A pesar de que el tratado firmado entre ambas naciones y refrendado por el Congreso argentino no entró nunca en vigencia, el juez Claudio Bonadio decidió dar impulso a la causa que se espera llegue a juicio oral este año. En un primer momento, el polémico magistrado había utilizado la figura de traición a la patria que luego abandonó por recomendación de la Cámara Federal.

Además de la expresidenta y el excanciller, figuran entre los imputados el diputado nacional Andrés Larroque, los dirigentes sociales Luis D’Elía y Fernando Esteche (que permanece detenido), entre otros.

Por otro lado, el juicio por el encubrimiento inicial del atentado en el que se acusa al exjuez Galeano de desviar la investigación y que tiene como principales acusados al expresidente Carlos Menem, al extitular de la DAIA y exdueño del Banco Mayo, Rubén Beraja, y dos fiscales que participaron de la causa, retomará las audiencias este jueves y se espera que el tribunal finalmente dicte sentencia en marzo.

Este juicio también fue foco de grandes cuestionamientos que generaron fuertes internas en el propio gobierno. Es que la querella del Estado, por decisión del ministro de Justicia Germán Garavano, impulsó el sobreseimiento de los fiscales apuntados en la investigación. Eso motivó las críticas de Elisa Carrió y el alejamiento del titular de la UFI AMIA, Mario Cimadevilla.

En sintonía con la decisión del gobierno de Mauricio Macri, tanto la DAIA como la AMIA no pidieron penas ni para los fiscales Mullen y Barbaccia ni para el extitular de la DAIA Rubén Beraja.