Por Ramiro García Morete

“No es que no sepa que el tiempo no para/ o que esta noche el cosmos es un tipo violento…” reza “Vértigo”, que junto a “Corazón” conforma un nuevo simple adelanto del inminente sexto álbum de Mostruo!: Moderno. “Temo que sea cierto/ que el día no termine o termine con nosotros”. Tomar el tiempo como una carrera de caballos a veces es la forma más fácil de quedar atrás cubierto de polvo. Más atenta al corazón que al vértigo, la banda nunca hizo demasiado caso a esos asuntos. Ni cuando a pesar de tener elementos contemporáneos o alternativos se los reducía a una banda “setentosa” ni cuando fueron “la nueva gran cosa”. Mucho menos cuando dejaron de ser ambas, sin que ello tampoco respondiera a un plan cavilado. Con humor a veces, con existencialismo otras, el quinteto siempre se basó en una vieja tradición: un puñado de personas tocando sus instrumentos. Y muy bien. Tan bien que sin dudas constituyen no sólo uno de los mejores vivos de la ciudad, sino del país. Por supuesto, no habrá allí luces de artificio ni vestimentas pomposas. Sólo Lucas Finocchi (guitarra y voz), Gabriel Ricci (bajo), Kubilai Medina (guitarra y voz) y Santiago Rogatti (baterista que vino a suplir al histórico Luli Mutinelli) sobre un escenario. A pulso de consistencia y grandes canciones con grandes cantantes, una base rítmica sólida, versatilidad estilística (funk, blues, pop, soul), un equipo de trabajo estable (Calvelo en la producción y hoy también tecladista; Juan Soto en las portadas) y constancia, Mostruo! encara con vigencia un nuevo año. Y nada menos que con un disco por salir con un título que nos guiña el ojo.

La banda que siempre suena bien y que puede tocar todas las semanas a sala llena ilusiona con sus adelantos, que nuevamente cantan la nota justa sin intentar pegar el grito de la moda. Y a esta altura ya se sabe que lo nuevo sólo por lo nuevo se vuelve viejo al día siguiente. Lo clásico, en cambio, siempre está intacto y, por ende, siempre joven.

Después de Profunda desorganización, donde la banda bajó el tempo y apuntó más a las baladas, parece haber cierto regreso al lado más crudo. “No es algo buscado, honestamente –confiesa Finocchi–. Nosotros tenemos esa cuna para tocar y para componer. Fue algo que se dio así. También me parece que tiene que ver con que en este disco hubo varios temas que se armaron a partir de letras que ya estaban escritas y la música se armó zapando. Entonces, cuando nos juntamos, por ahí vamos más por ese lado que por algo más pop.”

Respecto de esas letras, anticipa que el material no tiene tanto de ese humor que buscaban al principio. “Que tenía más que ver con cierta posición con el rock, de mirarlo medio de afuera. Y de reírse un poco de todo. Me parece que son más del palo ‘existencialista’ de Mostruo!, como lo que viene dando últimamente. Me gustaría que hubiese más humor. Pero… ¡no nos estamos riendo mucho de nada últimamente!”

Finocchi: “el material no tiene tanto de ese humor que al principio buscábamos, que tenía más que ver con cierta posición con el rock de reírse un poco de todo. Me gustaría que hubiese más humor. Pero… ¡no nos estamos riendo mucho de nada últimamente!”.

Volviendo al tiempo como factor, “la ironía del disco puede estar solamente en el título. Pero claramente no lo es. Nosotros seguimos tocando rock… sí, canciones de rock. Y es verdad que se están poniendo de moda otras cosas, otros estilos. Pero me parece que hay algo del género que se está empezando a caer”.

El también poeta y conductor radial traza analogías: “Así como está pasando que los géneros masculinos, femeninos y trans… estamos empezando a entender que no hay que dividir a las personas y ubicarlas en un lugar. Con la música creo que pasa lo mismo. Yo antes no me permitía que me gustaran algunas cosas, porque no tenía que ver con mi idiosincrasia e ideología. Y ahora sí y me parece genial”. Y vuelve a lo musical: “También tiene que ver con los instrumentos que usamos y las formas que elegimos para grabar y producir. Pero desde ese lugar tocamos, es lo que nos gusta y en otros… tocar rock en este momento. Uno tiene que ser fiel a lo que quiere hacer e insistir con eso. Y que los demás vayan para donde quieran”.

Según comenta Ricci, el disco viene bastante repartido en composiciones y voces de la “delantera” Medina-Finocchi. “Es una banda con dos cantantes e implica repartir un poco la cosa –simplifica Finocchi–. Pero no es que decimos: bueno, cinco vos, cinco yo. No hay una cosa muy pensada. El día que la pensemos la cagamos. Mantenemos esa dinámica, como cuando vas a jugar al fútbol. Jugás un rato arriba y otro rato vas al arco”.

Este sábado, alrededor de la medianoche, como desde hace muchos años, Mostruo! arranca su temporada sobre el escenario de Pura Vida. “Es un ritual. No sé qué año… el octavo o noveno seguido. Pero lo hicimos una vez y nos gustó. Siempre sale una linda fecha y no sé por qué tiene una mística particular. No te lo podría explicar porque siempre hace mucho calor y no es muy cómodo, pero siempre se arma algo diferente.”