La aparición de casos de hantavirus puso en alerta a los barrios de la periferia de La Plata, donde la falta de atención por parte de la gestión municipal de Julio Garro en basurales y barrios de emergencia ha convertido decenas de territorios en potenciales focos infecciosos. Los basurales a cielo abierto, multiplicados en los últimos años a lo largo y ancho de la ciudad, son el principal punto de riesgo para los brotes de la enfermedad de los roedores, que registró casos autóctonos en la provincia de Buenos Aires.

“Hoy tenemos el hantavirus que está alertando, pero esto es una situación de hace años. En las canteras están los grandes basurales a cielo abierto de la ciudad. A eso se suma la recolección de residuos que es casi nula en las villas, asentamientos y barrios populares. Estamos hablando de más de 160 asentamientos y villas. En muchos casos, las propias delegaciones arrojan basura en los barrios”, dijo a Contexto Viviana Pereyra, participante del Consejo Local de Tierra y Hábitat de La Plata, organismo donde convergen el trabajo de organizaciones sociales, Facultades, el propio Municipio y algunos colegios.

Pereyra: “En las canteras están los grandes basurales a cielo abierto de la ciudad. A eso se suma que la recolección de residuos es casi nula en villas, asentamientos y barrios populares”.

Desde el sector han realizado varias denuncias tanto a las delegaciones platenses como al Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible (OPDS). A ellos se suma el vaciamiento de cooperativas dedicadas a la recolección, limpieza y mantenimiento en los barrios de la ciudad, que propiciaron más deterioro ambiental.

Según el trabajo realizado desde el Concejo, en los diferentes barrios de la ciudad existen al menos cuatro grandes focos infecciosos identificados que han mantenido la estabilidad, frente a las decenas de minibasurales, que son más erráticos.

Por un lado se ubica el predio de canteras de la zona de 526 y 177, en la localidad de Melchor Romero. Cabe señalar que este territorio fue objeto de disputa por tomas de tierras y asentamientos, que luego fueron desalojados en enero del año pasado. Hoy, el lugar ha devenido en un foco infeccioso.

Por otro lado, en la zona de 86 y 17 se ubica otro basural en el barrio de Altos de San Lorenzo, espacio que los vecinos de la zona han denunciado en reiteradas ocasiones ante la Municipalidad.

A su vez, es conocida ya la historia del predio de 514 e/ 25 y 29, en la localidad de José Hernández, cuyo abandono y acumulación de basura propició diversas movilizaciones vecinales en 2015. Estos episodios fueron unos de los más reconocidos al denunciar la contaminación y los camiones municipales que volcaban en esa zona la basura que desviaban del CEAMSE.

En tanto, en la última semana, a través de grupos de redes sociales de los barrios de La Plata se denunció que en la zona de 163 y 58, en el barrio de Los Hornos, se ha formado un nuevo basural.

Por su parte, el concejal local Gastón Crespo también se dedicó a estudiar la situación de los basurales en la ciudad y logró un relevamiento general en 2017. “La llegada de nuevos barrios y nuevas urbanizaciones generó una demanda de recolección de residuos que nunca llegó. Eso hacía rebalsar los contenedores y generar basurales pequeños. Quizás el Municipio se hacía cargo y a los pocos días se volvían a formar”, dijo Crespo en diálogo con Contexto.

En aquel entonces, a partir de la sistematización de denuncias de los vecinos de todos los barrios platenses, Crespo llegó a registrar la presencia de “más de cien basurales grandes y chicos en toda la ciudad”. En la actualidad resulta difícil establecer una cifra exacta, según explicó el concejal, debido a que se han multiplicado los microbasurales en los barrios de la periferia, cuya ubicación y perdurabilidad varía con frecuencia.