Muy Cebados Crew: sobrados de actitud

Formados por el grafiti, el freestyle y el barrio, la pandilla sub 18 trasciende a puro talento la ortodoxia rapera y se anima a todo con un objetivo: vivir de y para la música.

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Por Ramiro García Morete

“Me cebé”. Cuando algo te gusta, se pierde la noción del tiempo. Y del riesgo. En eso el freestyle se parece bastante a la vida: cuando te lanzás ya no hay red. Se puede “mochearla”, sí, pero hay que seguir. Así que no está muy claro cuando exactamente el “me cebé” derivó en una crew. Quizá fue después de una batalla en 2016 en 120 y 60, cuando Lauri trabó relación con Impo y Bito. Aunque ambos ya ranchaban desde las infantiles de Villa Montoro y dejaban su huella en las paredes “manchados con pinturas con los ojos achinados”. El grafitti y las compe fueron un punto de encuentro al que se sumaría el Negro, Tiusec, Tottis, Emi o inclusive Tommy, que es del Sur. “No importa la cantidad/ si el rap es suficiente”. Pero para estos pibes que dispuestos a soñar imaginan feats que vayan de Kendrick Lamar al Pepo, el rap tampoco es suficiente. Lo que los ceba, ante todo, es la música. Y la música toda. Atrás quedaron aquellos años de ortodoxia boombap (sonido basado en bombo y caja, asociado a la década de los noventa y el estilo más clásico). Quizá fue el Impo, quien de muy pibe cantó cumbia y le aporta ese flow tan melódico. Vacilón, dirían. Porque “si hay que vacilarla, se vacila. Y si hay que ponerse serio, se hace”. Así van desde el tono festivo y arrogante (“Te juro que soy de esos pocos que logran que anden diciendo sus frases”) al reporte más crudo del barrio (“la plata me tiene enfermo y no me da suspiro/ o muero millonario o muero por un tiro”). También van desde la vieja escuela (“Que explote el boombap”, pronto a salir) al autotune trapero de “Re Tokio” (producido por Augusto Del Grosso). Todo cabe si ceba. Todo ceba si es música. Y la música no sólo les ocupa todo el sueño, sino que les sale de tanto ranchar. Bito no recuerda un día de los últimos años en el que no se hayan visto entre sí. Tomy no puede creer la facilidad con la que componen. Oscar Wilde decía que para escribir sólo hace falta tener algo que decir… y decirlo. Más o menos así le pasa a Impo con el rap. Y a todos en la crew. Porque Lauri se encargará de aclarar: aquí nadie es mejor que otro. Cada uno tiene su estilo y a la vez todos hacen uno. Y sin dudas ese estilo es fresco. Tanto que en poco tiempo y con apenas un puñado de temas lograron la atención de la escena local, como ese track que surgió de un estribillo del Impo, se armó rápido y hoy suma casi 20 mil visualizaciones. Con un promedio de diecisiete años de edad, estas “buenas personas con cara de porquería” cuyo grupo de WhatsApp puede llegar a llamarse “El pelo de Emi”, no tienen un plan B. Aunque hoy se encargue de juntar algún billete de los shows o “haciendo changas”. Pero el plan es la música, con anhelos de estudio propio y todo lo que venga con ello. Por eso no importa tanto cuándo ni cómo empezaron, sino la certeza de que esto no va terminar. Así se siente cuando se está muy cebado. Así lo viven y lo expresan los Muy Cebados Crew (MCB2), presente y futuro del hip hop local… y más allá de La Plata, y más allá del hip hop.

“Lo que el beat nos pida -define Bito sobre la composición-. Hemos sacado temas en menos de tres minutos”. Y Lauri aclara: “Lo más importante en la música es abrirse y mezclar. Lo que más suena es la mezcla. Es innovar. De eso se trata la música. Antes era más encerrarse en algo y ahora se mezclan géneros. Uno toca el teclado, otro la guitarra, otro la batería… si nos pinta hacer una banda de rock puede ser”. Bito extiende el concepto: “Antes el rapero hacía rap, el trapero trap, el rockero rock. Llega un momento en el que no te llena. Usaste tanto lo que tenés que te aburre. Y siempre está bueno ver hasta donde podes llegar. Experimentás y sale una banda de cosas”. “Innovar es animarse a lo que los otros no”, decreta Impo.

Los chicos se ceban literalmente hablando de cómo los emociona la música. “Es que para mí es algo cotidiano ya -dice Lauri-. Yo creo que como estoy todo el día en la música, no puedo estar un día sin escuchar música, sin pensar un tema, un video, una idea. Es constante. Creo que a la gente que hace música le pasa lo mismo.”

Asegurando que el freestyle y la química les otorgó velocidad para la composición, confiesan que deben luchar contra su propia ansiedad y la dependencia de otros actores: beatmakers, filmakers. “Es complicado. Cuando queremos algo, lo queremos en el momento y lo queremos re explotar. Y capaz que tarda una semana, o unos meses en salir. Difícil manejar la ansiedad con tantos temas y tantas ganas de ser escuchado. Y a veces los productores no están o no está la plata”.

Con varios MC’s en el mic, Lauri no duda: “Yo si tengo que definir a los MC’s me parecen todos frescos, buenísimos, raros y locos”, Y definen también el estilo de la crew: “Somos frescos. No cancheros. Vamos con la verdad”.

Sentados en los escalones de la Plaza Belgrano (donde actualmente se lleva a cabo la Liga de Freestyle Sucre), Impo asume que la escena “creció una banda con las competencias. Aunque algunos digan que no. Nos ayudó una banda. A difundir más la música, a que se meta más gente en esto. Fue como un canal de conexión. Capaz que hay gente que vino por moda y se terminó quedando porque le gustó. Y están haciendo cosas zarpadas”.

Con mesura pero conciencia de que algo generan, Bito relata: “Nos han conocido en lugares que no esperamos y que te tiren la buena. Por ahí estas tranquilo y te saludan. Nos pasó en año nuevo, con una banda y se acercaba gente que nos saludaba. Y no los conocíamos. Eso está bueno también. Llevarse bien con cualquiera, la mejor con quien te venga a hablar”.

“Es fundamental la imagen. Olvidate. Si es por mí, toda la fuckin plata me la gasto en ropa” se ríe Impo, a la par de que remarcan que en sus letras hay espacio para todos los tonos. En un ámbito con tradición tan heteronormada como la sociedad toda, responden cuando se les consulta si discuten el modo en que pueden referirse a las mujeres. “Sale como sale. Lo que quiera decir el otro lo vamos a entender. Si se pasa de mambo se lo vamos a decir. Pero no pasa. Tenemos nuestro contenido y hablamos de muchas cosas variadas, pero con nuestro punto”.

Si bien los shows combinan “momentos cantados y momentos en que poguean”, van a frenar un poco con los vivos, pero preparan material audiovisual que irán soltando en las redes y a promesa de “un disco de boombap donde van a rapear los ocho de la crew”.

“Todo lo que estamos haciendo hoy es para el día de mañana. Los temas que estamos grabando, la productora que estamos buscando. Es una estructura que estamos armando para poder vivir de esto. Porque no nos vemos haciendo otra cosa que no sea la música. La música nos encerró tanto que no me gusta hacer otra”. Y seguramente, “estos niños del Hood/ un aspecto de mierda, sobrados de actitud” sigan en esa, hasta llegar al “ataúd, todo pimpeado, taggeado por mi crew”.