La inflación de 2018 fue del 47,6%, la más alta en los últimos veintisiete años

La inflación acumulada en 2018 fue del 47,6%, publicó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Es la más alta desde 1991. Tuvo un fuerte impacto la devaluación y los tarifazos que aplicó el gobierno nacional.

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El año 2018 terminó con una inflación anual del 47,6%, señaló ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En diciembre, la variación del índice de precios (IPC) fue del 2,6%, lo que redundó en la inflación anual más alta desde 1991, cuando fue del 84% durante el gobierno de Carlos Menem.

La devaluación del 100% y los tarifazos en los servicios públicos que marcaron el año se trasladaron a los precios con una inflación del 47,6%, superior a las de años anteriores de gestión Macri: 40,3% en 2016 y 24,8% en 2017. De este modo, la inflación acumulada estuvo en línea con las previsiones de consultores privados que la ubicaban en el 48%.

Así, la inflación fue más de tres veces superior a la que había pronosticado el gobierno (15%) tras recalcular las metas inflacionarias en diciembre de 2017, e implica un nuevo fracaso para una gestión que se había propuesto bajarla a un dígito cuando asumió. Lejos de eso, la economía se encuentra en recesión con una pronunciada caída de la actividad industrial, el poder adquisitivo y el consumo.

Algunas de las mayores subas estuvieron ligadas a los tarifazos; son los casos de Transporte (66,8%) y Equipamiento y Mantenimiento para el hogar (50%). El rubro Alimentos y Bebidas no alcohólicas (51,2%) se vio afectado por la devaluación, y salud (50,2%) por el aumento de las pregagas.

Algunas de las mayores subas estuvieron ligadas a los tarifazos; son los casos de Transporte (66,8%) y Equipamiento y Mantenimiento para el hogar (50%). El rubro Alimentos y Bebidas no alcohólicas (51,2%) se vio afectado por la devaluación, y salud (50,2%) por el aumento de las pregagas.

Los meses más críticos fueron agosto (3,9%), septiembre (6,5%) y octubre (5,4%), cuando repercutió con mayor énfasis la corrida cambiaria que comenzó en abril.

Como resultado de este proceso inflacionario, los aumentos salariales no han ido de la mano con el alza de precios. La gran mayoría de las paritarias en 2018 quedaron por debajo. Según un informe del Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), la pérdida de poder adquisitivo fue del 13,4% a noviembre de 2018. Si se compara el salario actual con el de noviembre de 2015, la pérdida crece hasta el 17,3%. Añade que en 2018 la pérdida de poder adquisitivo equivale al 80% de un salario, y para compensar un salario de 30 mil pesos habría demandado un bono de 24 mil.

Los anuncios a fin de año de aumentos en transporte, agua, luz y gas presionarán sobre el alza de precios en los primeros meses de 2019. El gobierno estimó en el presupuesto nacional una inflación del 23% anual que, debido a los tarifazos, sería un 5% mayor según analistas privados.