Por Pablo Pellegrino

“La situación del sector textil es crítica no sólo por la pérdida de empleo, sino por el cierre de industrias por la baja del consumo, el aumento de las importaciones, las altísimas tasas de interés para financiarse, entre otras medidas que se tomaron perjudiciales para este rubro industrial de mano de obra intensiva”, dijo a Contexto el titular de la Confederación Gremial Empresaria de la República Argentina (CGERA), Marcelo Fernández. El histórico derrumbe de la actividad industrial que se registró en noviembre pasado (-13,3%) tuvo como protagonista al sector textil, el cual mostró un abrupto descenso del 32,2% y acumuló, en once meses de 2018, una caída del 13,6%.

“La situación del sector textil es crítica no sólo por la pérdida de empleo, sino por el cierre de industrias por la baja del consumo»

También, según la Cámara Industrial Argentina de Indumentaria (CIAI), la venta de ropa en el exterior cayó el año pasado un 35% respecto de 2017, con unos 22 millones de dólares: cinco veces menos de lo que se exportó en 2012, cuando se alcanzaron los 110 millones de dólares. A pesar de la baja en las importaciones que produjo la megadevaluación del año pasado, las exportaciones quedaron atrás de las importaciones por más de 450 millones de dólares. De acuerdo con los últimos datos difundidos por el INDEC sobre la utilización de la capacidad instalada de la industria en noviembre, las fábricas textiles fueron las que peor desempeño tuvieron, con un 43,9%. “Otros factores que llevaron a esta situación fueron sin dudas el fuerte aumento de tarifas desde 2016 que, dolarizadas, han sido costos imposibles de absorber para las pymes. En la mayoría de los casos ha sido de 1.200%”, explicó el titular de la CGERA y empresario del rubro textil, y añadió: “A eso hay que agregarle las abruptas devaluaciones que han ocurrido en este lapso porque las pymes no pueden bajo ningún concepto trasladar los aumentos en dólares a sus precios de venta”.

“Otros factores que llevaron a esta situación fueron sin dudas el fuerte aumento de tarifas desde 2016 que, dolarizadas, han sido costos imposibles de absorber para las Pymes»

El escaso nivel de actividad y la baja sistemática de la utilización de la capacidad instalada de las industrias se traduce en pérdida de empleos que, según la Fundación Pro Tejer, alcanzan casi a 20.000 casos desde fines de 2015 y la cifra podría ser mucho mayor si se contabilizan los empleos no registrados. “Los números oficiales son muy elocuentes: todos hablan de una merma importante, ya sea por el nivel de actividad o por el consumo interno”, expresó Férnandez, y consideró que “nuestro análisis en este aspecto es claro: no se pueden sostener más en el tiempo estas políticas porque no tenemos más plafón para seguir cayendo, se necesitan medidas urgentes para cambiar esta realidad, que de no ser así llevará al cierre de más industrias y a la pérdida de más empleo en este 2019”.