El dirigente político Carlos Raimundi dialogó con Contexto sobre las implicancias que puede tener para la región el gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil. Explicó que el resurgimiento de los discursos neofascistas es parte de un fenómeno mundial y aseguró que es una “consecuencia del proceso de exclusión del capitalismo financiero a nivel global”. El dirigente señaló que frente a esa avanzada el campo popular debe profundizar los espacios de participación democrática. “Queremos construir una democracia en la que el pueblo no sólo vote, sino que también participe y decida”, afirmó.

Raimundi: «El proceso de exclusión del capitalismo financiero a nivel global ha generado tales niveles de desamparo que la respuesta no es solidaria y democrática, sino individualista, endogámica».

Raimundi sostuvo que “Bolsonaro representa lo peor del autoritarismo político ideológico en combinación con lo peor del liberalismo económico. En ese sentido, se trata de una especie de neofascismo en términos ideológicos. La diferencia radica en que el fascismo se apoyaba en el totalitarismo ideológico pero desde el punto de vista económico sostenía un Estado muy fuerte. Bolsonaro reproduce la ideología totalitaria, pero aplica una política económica servil al capital globalizado. Lo que implica que, si se puede superar esa fase totalitaria en lo político, no se heredaría un Estado fuerte, interventor en lo económico, con presencia en la infraestructura productiva, sino un Estado a merced de los grandes capitales privados”.

“Respecto del proceso regional, Bolsonaro es parte de los sectores que trabajan para destruir la integración y asociarse con el imperialismo en su fase de intervención militar. Teniendo en cuenta lo sensible que es la situación de Venezuela, el totalitarismo militarista de Bolsonaro en Brasil complementa un cuadro de intervención militar junto a la presencia del gobierno uribista de Iván Duque en Colombia y de Donald Trump en Estados Unidos. En todos los planos no podría ser peor el panorama de esta etapa de gobierno en Brasil. Eso indiscutiblemente traerá una resonancia en toda la región, tratándose de uno de los países más importantes del continente y del mundo”, afirmó.

Raimundi: «Bolsonaro reproduce la ideología totalitaria, pero aplica una política económica servil al capital globalizado».

El dirigente explicó que “este tipo de fenómeno neofascista no se limita a la dimensión local y regional, sino que se da a nivel mundial. El proceso de exclusión del capitalismo financiero a nivel global ha generado tales niveles de desamparo que la respuesta no es solidaria y democrática, sino individualista, endogámica. Lo que históricamente fue el compañero de clase social, el compañero de trabajo, que era un aliado en la lucha, este sistema lo ha transformado en un competidor y muchos piensan que si se salva su compañero les va a quitar el lugar a ellos. Esa lógica hace que se rompan los vínculos de solidaridad que existían y el compañero se convierta en el enemigo”.

“Este grado de exclusión, de desamparo tremendo, se refleja en los enormes contingentes de inmigrantes y refugiados en todo el mundo. Aunque intente mostrarse como la contracara, el neofascismo es la continuidad del neoliberalismo. La verdadera alternativa al neofascismo y al neoliberalismo es el poder popular, es una salida profundamente democrática con la creación de instituciones de poder popular. Debemos construir una democracia en la que el pueblo no sólo vote, sino también participe y decida”, concluyó Raimundi.