Con la prevención y el control del fuego dividido entre la Secretaría de Medio Ambiente y el Ministerio de Seguridad, el fin de semana el primer incendio forestal de la temporada se desató en Villa Gessell, que pudo ser controlado gracias al trabajo de los bomberos voluntarios y la maquinaria del municipio de Gustavo Barrera, de Unidad Ciudadana. Según señalan especialistas, año a año se reducen y se subejecutan las partidas. “Sin dinero, cada vez más fuego”, advierten.

“Para el verano, lo más útil que podemos hacer es rezar”, había dicho en octubre de 2016 Sergio Bergman, secretario de Medio Ambiente de la Nación, en relación con los recortes al programa para combatir los incendios forestales que se suelen desatar en la última estación del año. Con rezo de por medio pero con poca inversión, el verano 2016-2017 fue uno de los peores en la historia de la Argentina, cobrándose el fuego casi 2 millones de hectáreas entre los meses de noviembre y enero, tras las catástrofes en Buenos Aires, Río Negro, La Pampa y Mendoza.

Lejos de invertir, en septiembre de 2017 el gobierno le dio un tirón de orejas al rabino y decidió traspasar el Sistema Federal de Manejo de Fuego (SFMF) del por entonces Ministerio de Ambiente -hoy devenido en Secretaría- al de Seguridad, aunque mantuvo recursos dentro del primero: durante 2018, según detallaron desde la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), en la partida “Conducción del Sistema Federal de Manejo del Fuego” de Ambiente hubo una reducción del 88% de los fondos, pasando de 239 millones de pesos en 2017 a 30 millones en 2018.

El Ministerio de Patricia Bullrich hizo lo propio. Para 2018 recortó en más de 400 millones los fondos destinados “a acciones de protección civil, prevención de emergencias y alerta temprana a desastres”, que incluyó al SFMF (esta vez sin una partida particular diferenciada). Si bien en 2017 los fondos de acciones habían sufrido una fuerte subejecución (contó con 1.467 millones, de los cuales ejecutó 990 millones), en 2018 la inversión descendió a 1.094 millones, una quita superior al 25%, de los cuales sólo se gastó una parte. “Solamente se ejecutó un 54% de lo que se había presupuestado”, detalló en diálogo con Contexto María Marta Di Paola, directora de Investigación de FARN.

“Sin dinero, cada vez más fuego”, consideraron desde la Fundación. Cabe recordar que sólo a marzo del año pasado ya se habían quemado un millón de hectáreas producto de los incendios forestales, casi lo mismo que en todo 2017.

Con funciones reducidas, el por entonces ministro Bergman se dedicó a lanzar una aplicación denominada “Ambiente Móvil”, para que los usuarios puedan informar focos de incendio, pero para la prevención de los mismos mucho no se avanzó.

Desde FARN, que desde 2003 vienen desarrollando informes respecto de las partidas para el cuidado ambiental, detallaron que para 2018 sólo el 0,27% del presupuesto correspondió a esta área, un número ínfimo que parece ser tendencia año tras año. “Hay una marcada tendencia de reducción presupuestaria”, consideró Di Paola, responsable del informe, quien remarcó que el “presupuesto sigue la tendencia de la política de reducción de gasto público que tiene el Estado”.

El año 2019 no parece ser alentador. Lo presupuestado para el Sistema de Manejo del Fuego es 282 millones de pesos en el Ministerio de Seguridad, sólo 43 millones más que en 2017, muy lejos de los niveles de inflación para estos últimos años.

Con el incendio de Gessell, controlado con el rápido accionar de quince dotaciones de bomberos, pero con la preocupación latente ante la época más calurosa del año, la pregunta es si una aplicación y un presupuesto acotado -subejecutado año tras año- son suficientes para la prevención de incendios forestales. “En el caso particular del cuidado ambiental, creo que con el tiempo se va mostrando y se va evidenciando que cada vez es más necesario actuar y no reaccionar: tener los fondos listos con medidas preventivas para evitar después tener los incendios”, consideró al respecto la especialista.