El jueves de la semana pasada, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) dio a conocer los datos del Estimador Mensual Industrial del mes de noviembre de 2018, que mostraron una fenomenal caída del 13,3%, superando todos los registros de la era Macri y acumulando en once meses un resultado negativo de 3,8%.

Para encontrar una cifra superior hay que remontarse al año 2002, tras la salida de la convertibilidad, cuando el sector fabril tuvo un descenso de más de 15 puntos. Hasta ahora, la mayor baja había sido en septiembre, con un -11,5%.

De acuerdo con los datos difundidos por la Cámara Industrial Argentina de Indumentaria (CIAI), la venta de ropa en el exterior cayó el año pasado un 35%. 

Aunque todavía no se conocen los datos de noviembre, la utilización de la capacidad instalada de la industria también muestra un retroceso y niveles de casi el 40% de la capacidad ociosa.

La caída en las ventas que relevan distintos organismos y cámaras empresariales dan cuenta de un mercado interno en franco descenso que, sumado a la suba de costos y las altas tasas de interés para el financiamiento, constituyen un combo letal para la industria.

El dato más llamativo fueron las cifras difundidas del sector textil, que anotó un derrumbe del 32,2% en noviembre y en once meses de 2018 sufrió una baja en los niveles de actividad del 13,6%, constituyéndose como el más golpeado de un año marcado por la crisis financiera y la megadevaluación.

De acuerdo con los datos difundidos por la Cámara Industrial Argentina de Indumentaria (CIAI), la venta de ropa en el exterior cayó el año pasado un 35% respecto a 2017, con unos 22 millones de dólares: cinco veces menos de lo que se exportó en 2012, cuando se alcanzaron los 110 millones de dólares.

Una “buena” noticia que generó la megadevaluación del año pasado para los textiles fue que el ritmo de las importaciones descendió, pero por la misma política de dólar alto la inflación se disparó y las ventas se derrumbaron. Es decir, ni los importadores ni los nacionales venden.

En este sentido, según la CIAI, en noviembre pasado las importaciones de indumentaria cayeron un 19% en dólares frente al mismo mes de 2017 y un 13% en kilogramos por el tipo de cambio. Sin embargo, en el acumulado del año, las importaciones totales crecieron un 10% en dólares frente al año anterior y un 17% en kilogramos.

Los 22 millones de dólares exportados perdieron por goleada frente a los 479,3 millones que se pagaron por productos del exterior.

En el último informe que publicó el órgano estadístico conducido por Jorge Todesca, el sector textil fue, después de la industria automotriz, el que menos capacidad instalada de sus fábricas utilizó: 47,4%. 

En el último informe que publicó el órgano estadístico conducido por Jorge Todesca, el sector textil fue, después de la industria automotriz, el que menos capacidad instalada de sus fábricas utilizó: 47,4%. Esa maquinaria ociosa de la industria se traduce en pérdida de empleos que, según la Fundación Pro Tejer, en lo que va del gobierno de Mauricio Macri ya se cobró casi 20.000 empleos formales y la cifra podría ascender a 30.000 con los informales.

Según indicaron desde esa fundación, para septiembre de 2015 el sector empleaba a unos 114.800 trabajadores formales y en septiembre de 2018 la cifra bajó a 98.000.