“El proceso de ‘recomposición’ del precio de los servicios públicos, puesto en marcha desde 2016, fue el más abrupto de la historia argentina, por su magnitud y velocidad de ejecución”. Así comienza el trabajo difundido por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda, que sostiene que el último año de gobierno de Mauricio Macri registrará aumentos de tarifas en algunos casos superiores al 3.600%.

El denominado sinceramiento de la economía con que comenzó la Administración de Cambiemos se había excusado en la supuesta crisis energética que aquejaba al país para aplicar sistemáticamente incrementos de tarifas de servicios públicos abandonando la política de subsidios adoptada durante el kirchnerismo como palanca para impulsar el consumo y la producción.

la incidencia de los servicios sobre el salario mínimo subió hasta un 20%. El peso de las tarifas sobre el salario hasta el último año de gobierno de CFK era de un 6,1%.

Según el informe de la UNDAV, el podio estará conformado en 2019 por la electricidad, con un 3.624% de aumento, seguida por el gas (2.401%), peajes (1.118%) y agua corriente (1.025%). Además, el Observatorio indica que entre 2015 y 2018 la incidencia del precio del costo de los servicios sobre el salario mínimo subió hasta un 20%. El peso de las tarifas sobre el salario hasta el último año de gobierno de Cristina Fernández era de un 6,1%.

«Esto se transparenta con claridad en el índice de precios al consumidor. Ocurre que el capítulo relativo a gastos de vivienda ya crece 45,2% más que el nivel general del indicador”, dice el documento.

En el caso de los trabajadores registrados, el Observatorio utilizó como fuente el Sistema Integrado de Previsión Argentino (SIPA), y el peso de las tarifas sobre el salario medio que releva el Ministerio de Producción y Trabajo pasó de 2,1% en 2015 a 7,2%, casi cuatro veces más.

“Transcurridos más de tres años de los cambios implementados, el panorama es completamente opuesto a lo que se auguraba”, sostiene la UNDAV, y agrega que “los incrementos tarifarios avivaron los problemas inflacionarios, que con el año 2018 cerrado, se posicionará cercano al 50%, según el relevamiento que hace el propio BCRA”, por un lado, y por el otro “la suba de las tarifas tuvo un impacto muy negativo en la actividad económica, que se tradujo en menor consumo y mayores costos para el grueso del empresariado de industrias y comercios”.

El informe se presenta en el comienzo de un año en el que el presidente, desde su lugar de descanso, firmó nuevos aumentos para las tarifas de transporte que culminarán en cuatro años con un aumento de 601% para el caso de los trenes, 494% los colectivos y 322% el subte.

En un 2018 convulsionado por la crisis cambiaria que estalló en abril, la dolarización de tarifas y la desregulación del mercado energético, el Observatorio evalúa que “los tarifazos que impulsan las empresas de servicios básicos con el fin de dolarizar ganancias golpean de manera crítica el salario y los ingresos de los sectores medios y populares”. En ese sentido, el estudio realiza un análisis comparativo con otros países de la región en lo que respecta al peso de las tarifas sobre el salario mínimo vital y móvil. Mientras que en 2015 Argentina era el país con tarifas más accesibles de la región, hoy es sólo superada por Venezuela y ostenta el segundo lugar de tarifas más costosas.

Mientras que en 2015 Argentina era el país con tarifas más accesibles de la región, hoy es sólo superada por Venezuela y ostenta el segundo lugar de tarifas más costosas.

Contrariamente al salario, las empresas han tenido una notable mejora en su rentabilidad y sólo una, Metrogas, tuvo resultado negativo en 2018 contra el año anterior.

Por ejemplo, las utilidades de Edelap el año pasado fueron las que más crecieron frente a 2017, con un 674% de aumento, seguida por Edenor (437%), Gas Fenosa (370%) y Edesur (174%).