La última mención que se hizo a las pistolas eléctricas Taser fue en 2016, cuando la Justicia falló a favor de la incorporación de ese armamento a las fuerzas de seguridad. El gobierno ahora volvió a encarar ese proyecto y anunció ayer la adquisición de trescientas unidades para dotar a la Policía, en principio para utilizar en sectores como aeropuertos y estaciones de tren.

El reflote de este proyecto se da de la mano de la avanzada del macrismo en su “lucha contra la inseguridad y el delito” que, en pleno escenario preelectoral, recrudece el perfil represivo, ahora con instrumentos considerados de tortura. “El arma fue denunciada en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como elemento de tortura. Al protocolo de gatillo fácil de Bullrich se suma esta nueva escalada de violencia”, fueron las palabras que usó la diputada nacional Mónica Macha para referirse a la decisión de Bullrich.

En tanto, los organismos de derechos humanos no tardaron en pronunciar su rechazo a la medida. “Si una ministra como Bullrich felicita a policías asesinos como Chocobar, habilitando un accionar criminal en las Fuerzas, ¿qué se puede esperar de su política para la utilización de un arma de tortura como las Taser?”, manifestó la organización H.I.J.O.S. a través de las redes.

“No hay armas no letales. Las Taser dan descargas eléctricas, algo muy simbólico en nuestro país”, expresó, por su parte, la referente de la Coordinadora Contra la Represión Institucional (CORREPI).

Uno de los sectores que más activo se mantuvo frente a la posible aplicación de las Taser desde Cambiemos en el poder fue el Observatorio de Derechos Humanos de Buenos Aires, que llevó presentaciones ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. “Nuestro caso sigue vigente en la CIDH y cualquier información oficial que confirme esta medida será presentada como hecho nuevo. El posicionamiento sigue siendo el mismo frente al tema desde ya”, informaron ayer a Contexto desde el organismo.

En su momento, desde el ODH habían advertido que “la tortura con picana en un sótano de una comisaría es tan violatoria del derecho a la integridad física como la descarga eléctrica provocada por una moderna Taser X26 en una manifestación”.

En la provincia de Buenos Aires, el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, ya había dispuesto la compra de una tanda de pistolas destinadas al Grupo Halcón y otros grupos especiales. No obstante, el gobierno, antes limitado por la necesidad de modificar la imagen de “mano dura” de Macri, ahora se siente en confianza de avanzar con la polémica medida.

“Amnistía internacional advirtió en 2007 sobre las consecuencias de equipar a las Policías con pistolas Taser. Donde su uso se ha extendido, crece año tras año el número de muertes que tienen lugar luego de su empleo”, agregaron desde H.I.J.O.S.

La Taser X26 es un dispositivo paralizador temporal disuasivo que utiliza cartuchos de nitrógeno comprimido para disparar dos dardos que transmiten, por intermedio de cables conductores unidos al arma, pulsos eléctricos que inmovilizan las funciones sensoriales y motoras del sistema nervioso periférico del individuo que recibe la descarga. Se considera un elemento de tortura por el intenso dolor que genera, lo cual fue corroborado por el Comité contra la Tortura de la ONU y por Amnistía Internacional.