Por Ramiro García Morete

Cuando se quita el ropaje de Gobernadora, es una chica más. Como si eso no fuera un montón. R. V. (cuya identidad civil reservaremos por respeto a la investidura) tiene un trabajo normal en una oficina y, como cualquiera, se toma vacaciones. En 2017 se subió al auto de su padre para compartir, junto a él y el resto de la familia, unas divertidas más de veinte horas rumbo a Brasil. Mucho antes de la fiebre desatada por el cine, el Señor V. atestó el camino con la maravillosa voz de Freddie Mercury. Al volver, la chica que estudió diseño de indumentaria y es diseñadora en Comunicación Visual pensó en unos stickers con la cara del cantante. La idea era hacerlos para su padre. Aunque ella sabe que esas pequeñas piezas de arte adhesivo e intercambiable tienen vida propia y pueden aparecer por cualquier lado. Ese poder de tomar los espacios por asalto, tan propio del arte callejero, es algo que la fascina. En verdad, la fascina la gente que toma el poder. No desde el sillón de un cargo ejecutivo, sino desde la autonomía.

Quizá alguna de esas tardes (alrededor de las cuatro y veinte o escuchando Futurock) que en su tablón con caballete o desde la cama (a pesar del dolor de espalda) se cuelga con una canción o una imagen, R. V. habrá pensado al respecto. Quizá el sticker de Freddie o los patines de Roller Derby colgados junto al uniforme de Alianza Rebelde dieron la pista. O todas esas mujeres bellas y fuertes que desafían desde el estilo y la música un mundo moldeado para callarlas. Es que, a pesar de su apellido y cierta timidez para hablar de su obra, R. V. nada tiene que ver con una idea Heidi de la mujer. Lo cierto es que, en algún momento, esta chica que dice “no sé qué decir ahre” supo que como todos, todas y todes, contiene un poder en su interior. Y ya saben lo que Peter Parker aprendió al respecto. Entre el pop y el trap, la sensualidad, la marihuana y el empoderamiento, se pone su traje y se convierte en La Gobernadora. La libertad como un decreto de necesidad y urgencia.

“El proyecto surge desde la ilustración digital. Lo que más me gusta es dibujar chicas y marihuana. Es medio mi vida”, introduce con síntesis y desparpajo. La otra mitad de vida es “trabajando en el Estado y cosas independientes. Últimamente todos los laburos por fuera de la oficina son de ilustración. Así que creo que soy ilustradora”.

“Lo de Gobernadora empezó hace un par de años -cuenta con cierto pudor-. Era mi nickname en el Roller Derby. De a poco me animé a subir los dibujos que hacía. Eran para joder con amigos… Cositas de porrito. Hasta que me animé a mostrar”. Y confiesa: “Me animé como si fuera un superhéroe que se puso una capa. Por eso intento que no se sepa quién soy. Yo como R. no sé si tengo ganas de mostrar mis cosas. Pero como La Gobernadora me siento como Batman”.

“Uno de mis primeros dibujos fue para estampar remeras. Todos dibujos de porritos con la compu y que quedaron ahí. Ese fue el pie que me hizo dibujar. Siempre pensando en hacer estampa y ropa. Hasta que me di cuenta de que podía hacer cuadritos y stickers.

Con potencia y definición, figuras de la música negra y urbana sobresalen en sus cuadros. Y, sobre todo, muchas mujeres. “Va por el lado de la igualdad. Por algo más social. Siempre trato eso. O es lo que siento”. También sobresalen figuras como Tyler The Creator. “Lo amo, ¿cómo no lo iba a dibujar?”

La Gobernadora dice que siempre hay música de fondo y que por ahora las obras expuestas hoy sólo se pueden apreciar en redes a través de su cuenta de Instagram: lagobernadora420.

“Ahora tengo ganas de armar una muestra. Tengo ganas de explorar la sensualidad y el erotismo. Y no tan pop sino más trapero, otro estilo. Estoy escuchando reggaetón y trap. Siempre con la música. La verdad es que no sé cómo surge. Por ahí por un tema se me ocurre un dibujo. Por ahí mirando una imagen, mirando un cantante. No tengo una línea. Lo que me pasa es ver una imagen y pensar en intervenirla”.