El año 2018 tuvo una agenda cargada en lo relativo a educación pública. Mayor que en años anteriores. A principio del año lectivo, mientras se llevaban a cabo las primeras reuniones de negociación salarial, el gobierno de María Eugenia Vidal avanzó con el cierre de escuelas rurales y del delta, y luego hizo lo mismo con bachilleratos para adultos. La justificación había sido que a esos establecimientos asistía poca cantidad de alumnos y que se los podía concentrar en otras escuelas. Rápidamente las comunidades educativas se organizaron y junto a los sindicatos evitaron las clausuras.

A principios de agosto, dos trabajadores de la Escuela Primaria Nº 49 del partido de Moreno, la vicedirectora Sandra Calamano y el auxiliar Rubén Rodríguez, murieron a causa de la explosión de una estufa averiada que tenía pérdidas de gas y no había sido reparada ni por el Consejo Escolar de Moreno ni por la Dirección General de Escuelas.

Estos episodios fueron acompañados por reiteradas e infructuosas negociaciones salariales en las que el gobierno de Vidal ofreció subas del 32% frente a una inflación que a noviembre fue del 43%.

El último capitulo revirtió en parte el curso de los hechos del año: la Justicia bonaerense falló la semana pasada en dos oportunidades a favor de los gremios, contra los sumarios que inició el gobierno contra directivos docentes que habían adherido a paros y contra el pago como “premio” por presentismo para los que no habían participado de la huelga.

¿Qué balance hace del año educativo en la provincia?
El año fue muy malo y ha dejado una marca absolutamente negativa para la educación pública bonaerense, que es la muerte de Sandra y Rubén. Fueron a prepararle el desayuno a los chicos de la escuela pocos minutos antes que entren, pudo haber sido una tragedia mayor y esto fue producto de la desidia y el abandono y las políticas de ajuste de este gobierno. Lamentablemente el año fue muy malo, porque además fue la primera vez que no se cerraron paritarias y han intentado cerrar los centros de formación docente, y con la movilización lo hemos revertido pero igual siguen insistiendo con algunos cursos, comisiones e incluso con algunas carreras. Intentaron también cerrar escuelas de islas y rurales, que en realidad las cerraron y logramos que las reabran. Este es un gobierno que no sólo no abre escuelas, sino que las cierra directamente, como está ocurriendo en la C.A.B.A.

¿Cree que la situación de la educación pública se puede deteriorar todavía más en el marco de la situación económica de la provincia y el país y los efectos de la recesión que ya lleva unos meses?
La recesión es producto de las políticas que aplica este mismo gobierno, y el ajuste en educación también es producto de esas políticas. Que se puede empeorar no tengo la menor duda. Mientras este gobierno de ricos siga gobernando para los ricos, la situación de la educación va a empeorar.

Desde el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) adelantaron que comenzarán 2019 con medidas de fuerza para continuar el reclamo, ya que la paritaria no se cerró. ¿Prevé un 2019 conflictivo, como lo fueron los últimos dos años?
Si el gobierno de Vidal mantiene esta actitud autoritaria de no escuchar e intentar bajarnos el salario y no invertir en educación, por supuesto que va a ser un año de conflicto.

A esta altura del gobierno de Vidal, ¿es posible que se incline en favor de los reclamos de los docentes o es necesario un cambio de rumbo político para que eso ocurra a partir del año próximo?
Es necesario un cambio de rumbo político, económico y cultural el año que viene, no tengo la menor duda de eso.

¿Cómo tomaron los fallos judiciales de la semana pasada a favor de los gremios?
Es una bocanada de aire fresco y nos da la razón, pero no sólo porque nos dé la razón, sino porque así se va a respetar la ley, los fallos anteriores, algo que no han hecho María Eugenia Vidal ni Gabriel Sánchez Zinny.

¿Cómo han repercutido al interior del FUDB estos tres años de enfrentamiento constante con el gobierno?
Nos ha fortalecido y nos da mayor unidad. Ante tantos ataques, mentiras y difamación, el gobierno ha convertido al Frente de Unidad Docente en una referencia de la lucha por una educación pública de calidad.