Por Julio Ferrer (autor de varios libros sobre Bayer, entre ellos, “Osvaldo Bayer Íntimo. Conversaciones con el Eterno Libertario”).

Osvaldo Bayer fue uno de los últimos exponentes de la antigua raza de periodistas y escritores que buscaban la belleza de la palabra y la libertad de los oprimidos. En sus relatos se encuentran las historias de los olvidados y vilipendiados como Severino Di Giovanni, los obreros patagónicos, el Che Guevara, Agustín Tosco, Roberto Santucho, los pueblos originarios, los 30.000 detenidos-desaparecidos, las Madres, entre otros “malditos”. También su pluma desnudaba a los enemigos del pueblo: los asesinos de botas con sus uniformes manchados de sangre revolucionaria, sus colaboradores políticos y cómplices civiles, los falsos demócratas y financistas de la mediocridad y muerte, entre otros personajes nefastos.

Sus trabajos le costaron persecución y exilios forzados pero hoy la Historia lo ha situado como un referente indiscutido para distintas generaciones de luchadores.

Este Socialista Libertario fue un despertador de conciencias y un revolucionario de la pluma con libros emblemáticos como Severino Di Giovanni. El idealista de la violencia y La Patagonia Rebelde y sus miles de artículos de investigación periodísticos en los principales diarios y revistas del país y Latinoamérica como Noticias Gráficas, La Chispa, Clarín, Crisis, El Porteño, El Periodista, Página/12, entre otras.

Comparto con el lector algunas de las impresiones que dejó el Maestro de periodistas en mis libros Osvaldo Bayer Íntimo. Conversaciones con el Eterno Libertario, editado en el 2007 por la Asociación de las Madres de Plaza de Mayo y una nueva edición corregida y aumentada de Continente/Peña Lillo en 2012; Osvaldo Bayer por otras voces, editado por la Edulp (2008 y 2011) y de El Oficio de Periodista (Punto de Encuentro, 2010 y Nuestra América, 2018).

Su gran pasión: El Periodismo

En esta nueva coyuntura socio-política-cultural, la prensa vuelve a estar en el centro del debate y se discute qué es y para qué sirve el periodismo; la libertad de prensa o empresa, los monopolios informativos, si el periodismo es una herramienta de concientización o de manipulación de la subjetividad de la población, entre otras cuestiones. Osvaldo Bayer, con más de seis décadas en esta profesión, sentenciaba: “El periodismo tiene que ser de derecho público y no exclusivo de las empresas. Esto es un principio esencial de la democracia. No puede ser que la opinión pública sea manejada por grandes empresas ligadas o no al poder de turno. No puede ser que la mitad de las páginas de un diario esté dedicado a la farándula, a la estupidez, a lo superficial.

A mí me gustaría ver diarios hechos por cooperativas de periodistas. Con redactores consagrados, con jóvenes también. Para traer la otra opinión. Eso sería una auténtica democracia informativa.

A veces parece imposible un verdadero periodismo, por los intereses económicos de los holdings periodísticos. En donde dos o tres diarios reciben publicidad de las grandes empresas, mientras se mantenga esa línea de desinformación.

Yo me considero un cronista con opinión. Y mi línea dictada por mis convicciones siempre fue escribir en defensa de los humillados, de los humildes, hechos históricos que no los recuerda la historia oficial. De todos los derechos humanos”.

Clarín y la actividad gremial

Este diario fundado por Roberto Noble en 1945 tuvo otra impronta, más periodística en aquellos años, muy distinta a la que ejerce en la actualidad, más preocupado por controlar y preservar sus intereses económicos por su condición de monopolio y ser una herramienta de desestabilización de los gobiernos populares.

En enero de 1959, Bayer ingresa a la redacción del diario, donde trabaja quince años y comparte redacción con los poetas Raúl González Tuñón, Francisco Paco Urondo y Hamlet Lima Quintana, entre otros. A los pocos meses de iniciar sus tareas en Clarín, el gremio periodístico lo elige secretario general del Sindicato de Prensa. Una experiencia vital donde aprende bien lo que era la vida gremial con todos sus ramajes políticos y sus juegos de posiciones. Realiza la primera huelga de la historia de la redacción del diario. Sin embargo, le invadía la tristeza al recordar su expulsión del matutino por Oscar Camilión y Rogelio Frigerio (h): “Terminaban así quince años de periodista en la redacción de Clarín. Fue el 15 de diciembre de 1973. Me fui caminando hasta Constitución, como lo hacía en los sesenta con el poeta Raúl González Tuñón. Quedaba atrás mucho vivido, principalmente las escenas del oficio, los encuentros y mis artículos escritos ilegalmente para La Protesta”.

Página/12

El nacimiento en 1987 del diario Página/12 significó una nueva forma de hacer periodismo post dictadura. Plumas experimentadas como las de Bayer, Juan Gelman u Horacio Verbitsky, se entremezclaban con las promisorias firmas de Osvaldo Soriano, José María Pasquíni Durán, Luis Bruschtein, entre otros. Ese mismo diario cumplió 31 años de vida y las palabras de Bayer son de profundo agradecimiento: “Cuando comenzó Página/12 fui apenas un colaborador. Luego, el Gordo Soriano y Jorge Lanata me llamaron para pertenecer al mismo y escribir contratapas. Debo decir que Página fue un diario que hizo resucitar a todo aquel periodismo que había luchado en los años 70 para un cambio definitivo de la sociedad argentina y que había sido raleado y perseguido por la feroz dictadura de la desaparición de personas. Esa izquierda que volvía y comenzaba a integrarse nuevamente  encontró una sociedad muy temerosa que votaba candidatos afectos a la “obediencia debida” y el “punto final”- Página 12 sirvió para el debate que comenzaba y que finalmente llevó a los genocidas a la cárcel, a través de décadas de lucha. Yo me he sentido cómodo en ese diario porque jamás se me hizo censura ni se me dieron órdenes de seguir una determinada línea política. Escribo lo que siento y lo que he aprendido en un país donde se hizo desaparecer o exiliar a centenares de intelectuales y luchadores de base. Seguiré siempre la línea que me ha inspirado para esclarecer y luchar por un país donde por lo menos no tengamos ni niños con hambre ni villas miseria. Y para ello falta mucho todavía. Por eso, seguiré mi lucha allí en las publicaciones -como Página/12– que me ofrecen sus columnas.”

El Che

Otro de los recuerdos memorables de su actividad gremial siendo secretario general, fue cuando en 1961 con una delegación argentina, viajó a Cuba, invitado por el gobierno de la isla a participar del primer aniversario de la revolución. Además de poder compartir impresiones políticas y de vida con su amigo Rodolfo Walsh, quien trabajaba en la agencia de noticias cubanas Prensa Latina junto a los colegas argentinos Jorge Ricardo Masetti y Rogelio García Lupo, realiza una entrevista al comandante Ernesto Che Guevara, que siempre recordará con entusiasmo. Sobre lo que significó para la izquierda revolucionaria mundial, el asesinato del Che en Bolivia (1967), Bayer lo exterioriza en estas palabras: “La muerte del Che… es todo un símbolo. El hombre que muere en la lucha, en combate, ni huye cuando se ve en peligro. Como no lo hicieron todos los presidentes argentinos, que ni siquiera defendieron la Casa de Gobierno. El Che murió y dio su vida por sus ideales revolucionarios. Y así quedó, como un Héroe para siempre. El Che Guevara está a la altura de los grandes héroes de la libertad e independencia latinoamericana. Por su búsqueda y por su muerte heroica”.

Rodolfo Walsh

Vos sabés que a Rodolfo Walsh lo habían definido como el Agustín Tosco de las redacciones. Para mí, Rodolfo era el inalcanzable, el hombre sin miedos. De un enorme talento. Con respecto a sus creaciones escritas es el Borges de izquierda. Su carta a Vicky, su hija, caída en lucha, es de una ternura y una profundidad inigualables. La carta a la Junta Militar es el documento más brillante que se ha escrito sobre la dictadura. Ahí está todo su talento, su profundidad, su estilo, su valentía, su coraje civil. Y eso, los asesinos de uniforme no se lo iban a perdonar jamás. En esa carta está toda la verdad, el dolor, la indignación. La planificación del exterminio sistemático de personas, la política generadora de miseria y hambre más extremo. Desnudó la inmoralidad y la crueldad de la dictadura genocida. En ese documento, está todo dicho”

Pueblos Originarios

“Mi trabajo también es la reivindicación a los pueblos originarios, los que vivieron hace miles de años en estas tierras y que fueron hasta esclavizados por los conquistadores que vinieron de Europa, que no vinieron a descubrir sino que vinieron a llevarse. Lo dice muy bien Eduardo Galeano en su libro Las venas abiertas de América Latina cuando cita las cartas de Colón al Rey de España que él pudo ver en el museo de Puerto de Palos. Allí, cuenta que Colón cita 129 veces las palabras oro y plata y apenas 28 veces la palabra Dios. Queda claro entonces a qué vinieron. Debemos decir también que fueron ellos los que impusieron la esclavitud, primero de los pueblos originarios pero después como no les bastó por el ansia de riqueza del oro, de la plata, de llevarse todo, entonces también trajeron a los pueblos africanos a trabajar como esclavos. Por eso para mí el verdadero descubridor de América fue el sabio alemán, Alexander von Humboldt, que viajó diez años por Latinoamérica desde 1790 a 1800, aprende los idiomas de los pueblos originarios de Colombia y Venezuela, conversa con ellos y se maravilla y dice ‘los pueblos originarios no tienen noción de lo que es propiedad, para ellos, todo es de todos, para ellos todo es comunitario’ y otra cosa que me sorprende, dijo ‘los europeos destruimos todo cuando venimos, ellos cuidan la naturaleza’”. En cambio, sigue contando “cuando voy a cenar con los conquistadores españoles y siempre, cada noche viene alguno con un lápiz y un papel y me dibuja un mapa y me dice: “Esto es mío, esto es mío y esto también”. Ahí tenemos que aprender también el significado de la palabra progreso.”

Lo que nunca se debe perdonar

“Lo que nunca se debe perdonar es haber pisoteado todos los derechos humanos. Jamás se debe perdonar a las dictaduras. Jamás se debe perdonar a los legisladores que votaron las leyes de impunidad: Punto Final y Obediencia Debida, que era perdonar a los peores asesinos que tenía esta República. No se debe perdonar a todos los políticos que robaron, y a todos sus amigos que han hecho inmensas fortunas. Cuando nuestro himno dice ‘Ved el trono a la noble igualdad’ en 1813 ya se cantaba eso. Tampoco se debe perdonar que un país tan rico, que puede darle de comer a muchos millones de personas, mueran tantos chicos por día, a causa de enfermedades derivadas de la falta de alimentación. No hay que perdonar jamás a los responsables de tanta desigualdad.”

Osvaldo Bayer será por los siglos de los siglos un auténtico intelectual del pueblo. Sus investigaciones históricas, su labor periodística, su compromiso y defensa inclaudicable de los derechos humanos, lo han convertido en una figura emblemática de la cultura latinoamericana.