Por Carlos Ciappina

La moneda es, además de un papel que sirve para el intercambio económico, un símbolo. Puede gustarnos más o menos, pero en la moneda de cada país se deposita la confianza de sus ciudadanos y de los ciudadanos de otros estados y/o naciones. Una confianza que es reflejo de la potencialidad económica y también de la confianza que inspira el Estado de cada nación, quien es en primera y última instancia, el único autorizado a emitirla y además el garante de su valor .

Hay entonces en la moneda de cada país un valor estrictamente económico, digamos en una mirada superficial, y muchos otros “valores” de carácter simbólico referidos a la fortaleza del Estado Nación, a las expectativas que esa sociedad tiene sobre sí misma y también –claro que sí- a la simbología del pasado que le da identidad al Estado-Nación.

La moneda representa es, en todas las naciones –las  capitalistas o las socialistas- uno de sus símbolos identitarios.

Algunos ejemplos pasados y presentes

La Unión Soviética tenía en sus billetes la imagen de Lenin o las caras de obreros mineros o campesinos, lo que representaba -qué duda cabe- la identidad del ideario soviético. Los billetes mostraban así la búsqueda de una identidad revolucionaria y obrera. En los EEUU las caras de Washington, Lincoln o Franklin acompañan los billetes de la mayor nación capitalista desde hace décadas, son los “próceres” fundadores de una Nacion que además tiene en su moneda el mandato divino: “In God we trust”. La mayor nación capitalista del mundo está cumpliendo según ella un mandato divino y lo escribe en sus billetes.

En Cuba, los billetes tienen la imagen de José Martí y el Che Guevara, como para ver por dónde van los sueños cubanos. En el Uruguay los billetes actuales tienen imágenes de grandes literatos/as como José Zorrilla de San Martín y Juana de Ibarborou. En México Benito Juárez y el cura Hidalgo (entre otros) están impresos en los billetes nacionales.

La misma lógica ha seguido el estado de Israel, poniendo en sus últimos billetes a los grandes poetas Shaul Tchernichovsky , Natan Alterman y Lea Goldeberg.

La figura –previsible- de los billetes chinos es la de Mao Tse Tung, el “padre” de la China liberada y contemporánea.

En el caso de la experiencia boliviana, la modificación de los billetes en el Estado Plurinacional Boliviano puede señalarse –para el caso latinoamericano actual- como una experiencia de reconstitución y afirmación de las múltiples tradiciones que han construido al Estado Plurinacional.

A contrapelo de la simbología neoliberal que busca, precisamente, des-historizar y desconflictuar a las sociedades contemporáneas (pues en la lógica neoliberal la historia y las luchas sociales son un “lastre” que entorpece el despliegue del sacrosanto mercado que sólo tiene “futuro”), el gobierno de Evo Morales profundiza su propuesta de reconfirmar y reinstalar simbólicamente las tradiciones de resistencia, lucha y búsqueda de justicia de las diversas comunidades y naciones que constituyen la Bolivia plurinacional.

Desde la llegada al poder en enero de 2006, el gobierno de Evo Morales ha ido desplegando un conjunto de medidas de carácter económico-social que ha mejorado profundamente las condiciones de vida del pueblo boliviano y recuperado para Bolivia los resortes principales de la autonomía económica.

Este proceso de afirmación nacional, popular y democrático ha ido acompañado con profundos cambios en la legislación boliviana y, en particular, a partir de la sanción de la Constitución del Estado Plurinacional Boliviano.

Siendo los aspectos simbólicos claves como elementos constitutivos de una identidad nacional, plurinacional y latinoamericana, resulta absolutamente comprensible que estemos hoy señalando que el cambio en los billetes del Estado Plurinacional acompañe ese proceso.

Batallar contra las subjetividades neoliberales y centrarse en la formación de los aspectos simbólicos de las transformaciones sociales, resulta hoy de importancia clave en los procesos que se proponen batallar contra el neoliberalismo.

Los nuevos billetes tienen las imágenes de mujeres y hombres que desde diversas comunidades y naciones han luchado y resistido la opresión y el poder despótico en la historia boliviana.

EL SIGNIFICADO DE LOS NUEVOS BILLETES BOLIVIANOS: LUCHAS DE MUJERES, LUCHAS DE PATRIOTAS, LUCHAS DE INDÍGENAS, LUCHAS DE PUEBLOS, LUCHAS DE CADA REGIÓN QUE CONSTITUYEN HOY AL ESTADO PLURINACIONAL BOLIVIANO.

Encontramos allí las imágenes de Genoveva Ríos, quien heroicamente rescató la bandera boliviana durante la invasión chilena a territorio boliviano; de Tomas Katari, el líder indígena que desde Potosí denunció y se enfrentó a las autoridades coloniales del imperio español hasta su muerte en 1871; “El moto Méndez”, en realidad Eustaquio Méndez, que luchó como guerrillero en las guerras de la independencia batallando junto a salteños, jujeños y tarijanos en las batallas de Tucumán, Salta y La Tablada; el líder Guaraní Apiaguaiki Tüpa que se enfrentó contra la ocupación de las tierras y el abuso de poder sobre la nación guaraní por parte de las autoridades del viejo estado oligárquico boliviano, lucha que pagó con su vida en 1892.

También está la enorme Juana Azurduy de Padilla, heroína de la independencia que junto a su esposo Asencio Padilla constituyó un batallón de indígenas y mestizos a partir de 1814. Fue combatiente en todo el “Alto Perú” y ascendida a Teniente Coronela en vida y Generala post-mortem; José Santos Vargas (“El tambor Vargas”) quien combatió por una década completa en las guerrillas independentista, escribiendo a la vez un diario de su experiencia cotidiana en las luchas, que es un logro literario e histórico en sí mismo; Alejo Calatayud, quien fuera uno de los pioneros en la lucha contra el dominio colonial español, artesano platero que encabezó en 1730 una gran rebelión criolla contra las arbitrariedades impositivas del Imperio y sus funcionarios, alcanzó a instalar un gobierno “criollo” en Oropeza, pero en 1731 fue capturado y ejecutado; Pablo Zártae Willka, el caudillo aimara que reclutó en 1900 a 50.000 aymaras para luchar junto a los liberales en la Guerra Federal. Reclamó a la vez la participación indígena en el gobierno nacional por lo que fue –al terminar la contienda- perseguido, apresado y ejecutado; José Manuel Baca “Cañoto” el guerrillero independentista de Santa Cruz que se unió a las fuerzas emancipadoras luchando en las batallas de La Florida (1814), la campaña de Chiquitos (1815) y el Pari (1816). Luchó junto a Güemes y fue además cantor y poeta.

Está en los billetes Tupak Katari, paceño que formó un ejército aimara y se sublevó contra el Imperio Español, cercó dos veces la ciudad de La Paz y controló un amplio territorio hasta su ejecución en 1782; Pedro Igancio Muiba, prócer de Beni que se sublevó junto al movimiento emancipatorio y fue asesinado en 1811; Bartolina Sisa, la heroína aimara que junto a Tupak Katari participó del levantamiento contra la crueldad y la expoliación colonial, que luchó cuerpo a cuerpo junto a su esposo y los aimara, propuso profundizar la lucha hasta su ajusticiamiento en 1782; Bruno Racuá, indígena Tacana que luchó heroicamente contra la invasión brasileña en la Guerra de Acre (1902); Antonio José de Sucre, prócer de la independencia latinoamericana, libertador de Ecuador y Perú, triunfador en Pichincha, Junín y Ayacucho, dio nacimiento a la República de Bolivia en 1825; y finalmente el gran Simón Bolívar de quien podríamos escribir páginas, pero nos limitamos a decir que es uno de los grandes libertadores continentales y luchador por la unidad latinoamericana.

Este largo raconto de nombres, lugares y fechas, es necesario pues muestran con precisión el significado de los nuevos billetes bolivianos: luchas de mujeres, luchas de patriotas, luchas de indígenas, luchas de pueblos, luchas de cada región que constituyen hoy al Estado Plurinacional boliviano.

Decíamos que Bolivia iba a contrapelo de la lógica neoliberal. Otros países de la región están embarcados en profundos proyectos neoliberales y en ellos, las identidades nacionales son vistas como un obstáculo. Prefieren otras monedas y por esta razón adhieren al dólar o retiran de su moneda nacional todo vestigio de pasado.

OTROS PAÍSES DE LA REGIÓN ESTÁN EMBARCADOS EN PROFUNDOS PROYECTOS NEOLIBERALES Y EN ELLOS, LAS IDENTIDADES NACIONALES SON VISTAS COMO UN OBSTÁCULO.

Es la diferencia entre un estado en manos de sujetos políticos nacionales, populares y democráticos, con Estados en manos de una nueva elite completamente transnacional.

En esta etapa superior del neoliberalismo, ya ni siquiera son necesarios los próceres  oligárquicos, ni que decir los nacional populares. En esta etapa del ultrasaqueo neoliberal, nuestras elites oligárquicas actuales –en tanto transnacional-  cree posible prescindir de todos los atributos identitarios de nuestras naciones. Y, en esa necesidad de borrarlo todo para fundirse en el neoliberalismo arrasador, también desaparecieron los próceres de nuestros billetes.

El estado Plurinacional de Bolivia va, por suerte, en el sentido contrario y nos recuerda por estos días qué lejos está todo de estar perdido y que nuestras densidades histórico-sociales como naciones en búsqueda de la igualdad y la justicia para todos/as, anidan aún en el corazón profundo de los proyectos nacional populares de América Latina.