Tras las fuertes tormentas ocurridas esta semana, varias zonas de la periferia platense volvieron a sentir las consecuencias de las inclemencias climáticas, aunque en Los Hornos el agua subió aun más, ingresó en las casas y provocó estragos en la población local, en especial en los barrios lindantes al arroyo Regimiento. No obstante, el Municipio impulsa ahora una denuncia donde sostiene que esas inundaciones fueron provocadas por “obstrucciones voluntarias”.

Lo que el diario El Día definió como una hipótesis de “sabotaje” fue oficializado con una presentación judicial presentada por la gestión de Julio Garro, donde exigen que se investigue sobre presuntas “obstrucciones en el arroyo Regimiento y en desagües”. Esto es en torno a las inundaciones ocurridas en los barrios Las Palmeras, La Lata y La Piedad, ubicados en cercanías al arroyo en cuestión, donde las crecidas superaron de manera sustancial el nivel de agua de, en promedio, entre 18 a 20 milímetros.

Nancy Acuña, vecina de 70 y 139: “Nosotros no creemos en la teoría del sabotaje, nos parece una tontería para deshacerse de culpas. Nadie puede tener la planificación de esas cosas”.

La Comuna apunta contra los barrios de la zona, donde descreen que las fuertes inundaciones que anegaron calles enteras y casas hayan sido producto de la lluvia, sino de algo más. Según informaron a los medios, voceros de la Municipalidad dijeron haber encontrado “piedras y residuos materiales” que obstruían desagües e incluso hasta un “terraplén que impedía el paso del agua”.

No obstante, los residentes han señalado en reiteradas ocasiones la falta de acción del Municipio en materia de limpieza, así como la falta de un plan específico sobre las zonas más vulnerables de la periferia, como es el caso de Las Palmeras, atravesado de manera íntegra por el arroyo Regimiento.

“Las obras no han modificado la situación de los arroyos. Lo que falta ahí es un mantenimiento continuo para que tengan la debida limpieza y no pasen estas cosas. No se ha hecho ningún trabajo más allá de las obras que empezaron después de la inundación, que lo que hacen es apenas contener los principales cauces”, dijo a Contexto Alejandro Albano, activista vecinal que ha estado en trabajo permanente sobre el desarrollo de obras hidráulicas tras la inundación de 2013.

En esta línea, en Las Palmeras han denunciado que en el arroyo Regimiento el Municipio “no hace la limpieza necesaria para evitar inundaciones” y con esta denuncia busca “lavarse las manos”.

En diálogo con los medios, el delegado vecinal que responde a Julio Garro en Los Hornos, Andrés Ferreyra, respaldó la teoría del “sabotaje”, apuntó a una supuesta “interna entre cooperativas de trabajo” y volvió a desviar el foco de la responsabilidad de la gestión municipal para trasladarla a trabajadores y vecinos.

 Alejandro Albano, referente de los inundados de 2013: “Las obras no han modificado la situación de los arroyos. Lo que falta ahí es un mantenimiento continuo para que tengan la debida limpieza y no pasen estas cosas”.

“La Municipalidad siempre va a buscar lavarse las manos. Acá hay falta de limpieza del arroyo y además los tubos chiquitos que han puesto no sirven para contener el agua, necesitamos puentes. He tenido contacto con el delegado de la zona; la única respuesta que tenemos de él es que ‘están limpiando, están trabajando’”, dijo a Contexto Félix, un vecino de Las Palmeras y miembro de una cooperativa local, quien expresó que entre 145 y 70 hasta 148 y 71 “no hay desagües efectivos que sirvan”.

Otros vecinos sostienen que la inundación de esta semana no tuvo que ver con el arroyo Regimiento, sino “con aguas que provenían de otros sectores”, y adjudican la inundación a la falta de mantenimiento en las zanjas y sumideros.

“Nosotros no creemos en la teoría del sabotaje, nos parece una tontería para deshacerse de culpas. Nadie puede tener la planificación de esas cosas. Ayer (por el viernes) recién se presentaron después de la lluvia a querer subsanar algo que no hicieron en todo el año. Pero lo que falta es una tarea de logística y análisis del problema, no una teoría absurda para tapar el problema”, dijo a Contexto Nancy Acuña, vecina de 70 y 139, una de las calles más afectadas.

Acuña sospecha que las inundaciones son producto de “una obra que está desviando el curso de aguas de otras zonas”.

En ese sentido, toma relevancia la falta de una obra clave que comprendería la zona de 76 y 155 hasta 75 y 152, que debería alivianar los anegamientos. En tanto, los riesgos del Regimiento, sostienen, continuarán con cada lluvia hasta tanto no finalice la obra del derivador de la calle 31.

Félix, vecino de Las Palmeras: “La Municipalidad siempre VA a buscar lavarse las manos. Acá hay falta de limpieza del arroyo y además los tubos chiquitos que han puesto no sirven para contener el agua”.

Cabe agregar que en el caso de la zona que se extiende en 155 e/ 75 y 76, la cercanía a quintas e invernaderos, ha generado un impacto ambiental en los barrios emergentes que no es contemplado por el alcance de las obras y para los cuales, según indicaron, el Municipio no posee un programa de acompañamiento.

“Lo que hacen las actuales obras es encauzar las aguas pero no toman en cuenta lo que pasa más arriba, en las aguas de los invernaderos y cómo impactan en esos afluentes. No hay un estudio o un programa de cómo impacta en los barrios más precarios, hay un abandono, entonces los vecinos se intentan salvar unos a otros, luchan entre ellos. Pero el Estado municipal está ausente”, afirmó Albano.