Por Ramiro García Morete

A los quince años Natalia vio a Laura Valencia con una valija. La actriz y docente volvía de una gira y la adolescente -que vivía en Los Hornos pero llegaba a La Fabriquera desde el colegio católico Castañeda- tuvo una revelación: “Hay gente que está pudiendo hacer esto y no trabaja en la tele”. Ese lugar en sí, donde también estudiaba danza, constituía para ella “un portal a una vida diferente”. Muchas lágrimas se habría ahorrado de saberlo la niñita que a los ocho se indignaba mirando Amigovios y comiendo Pepitos frustrada por no estar ahí, dentro de la pantalla. Alguna lágrima habrá contenido el día de rodaje en el que sus padres -esos a los que tanto les costó comprender la vocación de su hija- participaron haciendo de sí mismos. Porque en La obra de mi vida (dirigida por Cristian Ponce) todos hacen un poco de sí mismos y un poco no.

Como en la vida misma, hay círculos de ficción y verdad que se entrecruzan. Porque por eso Natalia en ficción apela a Chapi Barrese, Casper Uncal y René Mantiñán, los mismos que, conformando Vuelve en Julio, la contuvieron y apoyaron desde la acción. Soñando a su lado, como la canción de Nicole Neumann, viajaron a la India y luego a Europa. Natalia no firmaba autógrafos como imaginaba la pequeña Natalia, pero empezaba a concretar algunos deseos.

Con la misma pasión -y sufrimiento- con que alentaba a Gimnasia, nunca dejó de actuar. En proyectos colectivos, coordinando otros y dando clases. Sin embargo, la carismática y versátil actriz volvió a sucumbir ante la crisis. Ficción o realidad, no se sabe si el fantasma de Un (hermana de Eve) o su propio alter ego megalómano tironearon su cabello negro con flequillo. Lo cierto es que -como en la serie- necesitaba una obra propia. ¿Y qué mayor obra que su vida? Con una pequeña ayudita de sus amigues, de Jorge Pinarello y del público -mediante Ideame- que ayudó a esta coproducción entre Tangram, Te lo Resumo Así Nomás y Vuelve en Julio, dieron forma a una notable comedia.

Metalenguaje, citas de la cultura pop de décadas pasadas y humor envuelven un relato sobre las vicisitudes que debe atravesar cualquier artista independiente. O sencillamente cualquier persona que no hace lo que el mundo quiere. Natalia Maldini (con “m”) y sus compañeros lo hacen. Y muy bien. No sólo porque han sumado miles y miles de reproducciones. Sino porque ya piensa en algo nuevo. Natalia entiende que la gran obra es ahora y que -como en los diez capítulos de YouTube- continúa. Y continuará.

“Cuando empiezo a hablar de la serie me vuelvo un poco Maradona, que habla en tercera persona -anticipa con una sonrisa la actriz-. Porque trato de hablar de Natalia, la actriz que es la protagonista y que al mismo tiempo soy yo”. Y cuenta el origen de la serie: “A principios de 2016 empecé a enroscarme más en la búsqueda personal de qué es lo que yo quiero hacer como artista. Empecé a hacerme esas preguntas, por qué era actriz y qué me motivaba. Y empecé a hacer una catarsis sobre mi vida, sobre qué proyectaba sobre mi misma”.

El primer intento fue un unipersonal de teatro y danza, pero Maldini sentía que se repetía. Al compartirlo con Jorge Pinarello, con quien ya tenían ganas de hacer algo audiovisual, se preguntaron: ¿por qué esta crisis no la transformamos en una serie web? Enseguida comenzaron a escribir los diez capítulos. “Casi el 80% de las cosas son reales. Primero, desde lo personal me puse a recapitular un montón de anécdotas de mi vida que en la serie están contadas y son reales. Y lo primero que me planteé es cómo generar que esas anécdotas fueran algo interesante de contar, entonces están mechadas con algo de extrañeza. Incluso surrealistas, algunas”.

Pero luego le daba pudor escribir sobre sus compañeros. “Se escribió un boceto de las situaciones con ellos, algunas puntuales y otras las empezamos a ensayar. Se armó todo un proceso de un mes y medio, dos, donde las escenas estaban escritas y en el ensayo se enriquecieron. Les dimos mucho espacio a los actores”.

Respecto al soporte y ciertas dinámicas, Maldini considera que hay algo del lenguaje que como grupo venían trabajando. “Hay algo en la forma que tenemos de hacer teatro que tiene que ver con el ritmo, la velocidad y la referencia cinematográfica”.

“Los guiones fueron escritos a principios de 2016 y la serie recién se pudo concretar este año. Dos años buscando financiamiento, estatal o privado. Si no te conocen es re difícil. Hay espacios que por ahí accedés, pero competís con monstruos”. Con el sistema de crowdfounding pudieron conseguir para cubrir los costos: “No cobró nadie. Se pagaron los equipos, la comida, los gastos”.

Maldini sabe que la obra de su vida es la vida misma. “Antes de hacerla ponés toda la energía hacia ese lugar. Es lo que te mueve, esa creación. Pero después, una vez que ya se concreta, es buscar otra cosa. Entonces es como que todo el tiempo la obra de la vida es el presente y lo que estás haciendo. Y poner lo mejor de vos en lo que estás haciendo”.

Productoras: Tangram Cine, Te lo Resumo así nomás, Vuelve en Julio.
Director: Cristian Ponce.
Guión: Natalia Maldini y Jorge Pinarello.
Protagonistas: Natalia Maldini, Jorge Pinarello, Alicia Durán, Casper Uncal, Chapi Barresi, René Mantiñán, Gemma Loudet Cufré.
Productor General: Pedro Saieg.