Hace diez días, el 6 de diciembre, una veintena de entidades que nuclean a pequeños y medianos empresarios de todo el país se movilizaron al Congreso de la Nación para pedirles a los legisladores que atiendan la delicada situación que atraviesa el sector en el modelo de Cambiemos, que, según ellos, se cobra unos veinticinco emprendimientos por día desde que estalló la crisis cambiaria y financiera este año.

Este año, la “tormenta” que llevó al dólar desde los 18 pesos en enero a los casi 40 que cotiza hoy se sumó al combo explosivo que ya enfrentaban las pymes desde el comienzo de la presidencia de Mauricio Macri: tarifazos, apertura de importaciones, sistemática y sostenida caída del mercado interno por la pérdida del poder adquisitivo del salario y falta de financiación por las altísimas tasas de interés.

Como consecuencia del descalabro que generó la megadevaluación de este año y en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el gobierno nacional adoptó medidas de profundización y aceleración del ajuste que redundan en un empeoramiento de esa situación de crisis que ya padecían.

Las exorbitantes tasas de interés del Banco Central, que superaron el 70% entre octubre y noviembre y que actualmente no logran bajarlas del orden de los sesenta puntos sin que suba el dólar, dilapidaron cualquier posibilidad de acceder a mecanismos financieros que les permitan paliar la coyuntura, las ventas continúan en franca caída y los costos –dolarizados– se tornaron impagables.

El resultado es la sistemática baja en los niveles de actividad y de utilización de la capacidad instalada que hace peligrar la sostenibilidad de las plantas laborales de las pymes que, se sabe, emplean a casi el 80% del trabajo privado registrado del país.

La alerta de los empresarios que protestaron en el Congreso por la falta de respuestas fue que para el año que viene peligran unas 5.000 empresas, que se sumarían a las 9.000 que bajaron sus persianas desde el 10 de diciembre de 2015.

Los informes que elabora la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) son un termómetro de la explosiva situación que atraviesa el sector: de acuerdo con los números de esa entidad, las ventas minoristas pyme cayeron en noviembre un 15,6% y en el año acumulan casi seis puntos de baja.

El domingo, la misma Cámara emitió una circular con la encuesta que realiza mensualmente sobre la producción industrial pyme, y el panorama es el mismo: en noviembre, la producción se contrajo en un 5,6% y acumula siete meses consecutivos de caída.

En lo que va del año, el promedio acumulado es –2,2%, similar a los datos que difunde el INDEC en su Estimador Mensual Industrial que realiza sobre grandes empresas.

Según la CAME, el 55% de las trescientas empresas que consultó cree que recién en el segundo semestre de 2019 puede haber algún signo de recuperación de la actividad, y el 49% no tiene planes de inversión para el año próximo.

Además, las pequeñas y medianas industrias producen, según el relevamiento de la Cámara, al 56,5% de su capacidad instalada, y las bajas más pronunciadas se produjeron en los rubros Calzado y marroquinería (–18,2%), Productos de metal, maquinaria y equipo (–14,7%), Productos de madera y muebles (–13,5%), Papel, cartón, edición e impresión (–5,8%), Productos químicos (–4,2%), Productos textiles y prendas de vestir (–3,5%), Productos de caucho y plástico (–1,5%) y Minerales no metálicos (–0,8%). Material de Transporte se mantuvo en cero y los únicos que tuvieron minúsculos aumentos en la producción fueron Productos eléctrico-mecánicos, informática y manufacturas (+0,7%) y Alimentos y Bebidas (+0,4%).