“El compromiso es trabajar para erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres”, escribió Mauricio Macri en sus redes sociales a raíz de la denuncia de Thelma Fardin a Juan Darthés. El tuit fue el puntapié para que diputados y diputadas de diversos espacios le envíen una carta al presidente para exigirle el tratamiento urgente del Programa Nacional Permanente de Capacitación Institucional en Género y Violencia contra las Mujeres, bautizado como “Ley Micaela García”, que finalmente será tratado hoy en las sesiones extraordinarias de Diputados.

La iniciativa de la diputada del Frente para la Victoria Analía Rach Quiroga, con el apoyo de los diputados del Movimiento Evita, donde militaba Micaela García, joven entrerriana víctima de feminicidio, propone una capacitación con perspectiva de género en los tres poderes del Estado.

Estas capacitaciones serán de carácter obligatorio en todo el territorio nacional, en los diferentes estratos estatales, y se prevén sanciones para las personas que se nieguen sin causa justa a realizar las capacitaciones previstas. El incumplimiento “será considerado una falta grave que no sólo dará lugar a la sanción disciplinaria pertinente, sino que, además, se hará pública la negativa a participar en la capacitación a través de la página del Instituto Nacional de las Mujeres, que será la autoridad de aplicación”, detalló Rach Quiroga.

“Su tratamiento y sanción es sumamente importante sobre todo en este contexto, ya que según datos oficiales del Observatorio de Femicidios del Defensor del Pueblo de la Nación, en Argentina se registran 670 denuncias diarias por violencia de género, cifra que se incrementó fuertemente a partir de la denuncia pública que hizo Thelma Fardin (el martes pasado)”, agregó.

Por su parte, la diputada del Movimiento Evita Lucila De Ponti afirmó que “con esta ley todos los funcionarios, incluido el Presidente de la Nación y cargos jerárquicos, tendrían una capacitación obligatoria del Instituto Nacional de las Mujeres (IMAM). Nos parece que es algo importante y fundamental para que esta transformación de índole cultural y social que estamos viviendo en este país genere planes en lo institucional, que es lo que más está faltando. Sobre todo a la clase política, para poder accionar en base a esto que está sucediendo”.