Entre las promesas de campaña que Mauricio Macri más lejos ha estado de cumplir se destaca la de “pobreza cero” que lanzó durante el debate presidencial. No sólo no ha habido avances en ese sentido, sino que los índices han empeorado y el rumbo de la economía se encamina a profundizar la desigualdad social.

La organización Chequeado, que se dedica a verificar el discurso público, hizo un informe donde señala que Macri cumplió sólo dos de las veinte promesas de campaña. Entre estas sobresalen también que los trabajadores no pagarán más el Impuesto a las Ganancias, la construcción de tres mil jardines de infantes, “crear trabajo, cuidando el que tenemos”, bajar la inflación a un dígito e implementar la computadora en primer grado.

Los resultados de los estudios que han medido este índice socioeconómico dan cuenta de la gravedad de esta condición. Según un informe elaborado por UNICEF y publicado en los últimos días, casi la mitad (48%) de los niños, niñas y adolescentes del país son pobres. El organismo de Naciones Unidas no midió los ingresos de las familias sino la pobreza estructural, resultado de las carencias educativas, de protección social, vivienda adecuada, saneamiento básico, acceso al agua segura y hábitat seguro.

los porcentajes de niños y adolescentes de 0 a 15 años en situación de indigencia y en situación de pobreza en el aglomerado Gran La Plata ascendían al 7,2% y al 42,8% respectivamente.

La semana próxima se conocerá el informe del tercer trimestre sobre pobreza del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), que mide este indicador de modo trimestral. Según adelantos, se espera que sea alrededor del 33%. El último informe publicado por la UCA indicó que en Argentina hay al menos 13,5 millones de personas pobres, lo que equivale al 31,4% de los aproximadamente 43 millones de habitantes del país.

El crecimiento del desempleo, el proceso inflacionario y el parate productivo, sumados al endeudamiento externo, vuelven oscuro el panorama social. “Si cuando finalice mi gestión no bajó la pobreza, habré fracasado», había dicho Macri.

Cada vez más personas se alimentan en comedores

El estudio que sobresalió en los últimos días sobre pobreza fue el que realizó el Consejo Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), donde se detalló que el 42,8% de niños y adolescentes de 0 a 15 años en la capital bonaerense es pobre.

El informe tomó como una de sus fuentes los últimos datos del INDEC sobre pobreza e indigencia, referidos al primer semestre de este año, que dieron peores resultados que los del segundo semestre del año pasado. En La Plata, de los 871.884 habitantes, 245.070 (28,1%) se hallaban bajo la línea de pobreza y 54.329 (6,2%) bajo la de indigencia. A su vez, los datos de indigencia se destacan por ser superiores al promedio nacional (4,9%) y por el hecho de ubicar al aglomerado Gran La Plata en el segundo lugar entre los 31 aglomerados del país, sólo superado por Santiago del Estero-La Banda.

En este marco, el informe que hizo el Consejo Social de la UNLP, integrado por organizaciones sociales de la región, se focalizó en analizar cómo el avance de la pobreza se refleja en los barrios, en particular en relación con la alta demanda de alimentos en los comedores. El estudio obtuvo los datos a partir del relevamiento durante agosto y octubre de este año de los Sitios de Distribución de Alimentos (SDA), como comedores, merenderos y copas de leche, que dependen de organizaciones sociales, Centros Comunitarios de Extensión y Proyectos de Extensión de Facultades. Allí asisten niños, niñas, adolescentes y adultos que reciben al menos una comida al día.

La investigación tomó las bases de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) correspondientes al primer semestre de 2018, y precisó que “los porcentajes de niños y adolescentes de 0 a 15 años en situación de indigencia y en situación de pobreza en el aglomerado Gran La Plata ascendían al 7,2% y al 42,8 % respectivamente. Estos datos representan, en valores absolutos, 13.830 niños y adolescentes en situación de indigencia y 82.408 en situación de pobreza, respectivamente”.

“Este material es un aporte de la Universidad como insumo y herramienta de las organizaciones para pedir más recursos. Con la crisis laboral y alimentaria que vive nuestro pueblo, este informe es un aporte de un modelo de Universidad que defiende a la comunidad”, dijo a Contexto Carlos Leavy, director de Extensión y Relaciones Institucionales del Consejo Social de la UNLP.

El informe añade que “teniendo en cuenta la tendencia inflacionaria y su incidencia en el incremento de precios de los bienes y servicios que integran la canasta básica, especialmente en el precio de los alimentos, es previsible que los índices de pobreza e indigencia se vean desmejorados en el segundo semestre de 2018”.

Tomando como referencia el mes anterior al informe, en un 90% de los casos la cantidad de asistentes a los Sitios de Distribución de Alimentos aumentó, mientras en ninguno disminuyó.

La mayoría de los SDA se ubican en los barrios de la periferia platense, sobre todo en Los Hornos, Altos de San Lorenzo, Villa Elvira y Melchor Romero, zonas donde se registran mayores problemáticas socioeconómicas.

El estudio remarca que, a pesar de que los SDA funcionaban previo a la realización del informe, “el dato más contundente es el crecimiento exponencial de los SDA en los últimos 3 años”. Tomando como referencia el mes anterior al informe, en un 90% de los casos la cantidad de asistentes a los SDA aumentó, mientras en ninguno disminuyó, lo cual indica el grado de deterioro en la condición de vida de las familias con mayor tendencia tras la devaluación y en medio del fuerte proceso inflacionario y la caída de la actividad económica formal e informal.

Los alimentos que reciben los SDA provienen en parte del Estado, a través del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires, del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y de la Municipalidad de La Plata. Sin embargo, el informe subraya la “insuficiencia” en el rol del Estado para abastecer a estos comedores. Por esto, reciben donaciones de organizaciones de la sociedad civil como ONG, iglesias y comerciantes de los barrios.