Por Ramiro García Morete

“Construcción” de Chico Buarque suena recurrentemente. Casi como un loop. Las palabras y rimas esdrújulas van y vienen como piezas que se intercambian dando un nuevo sentido a cada estrofa. Hay una suerte de arquitectura –o ciertamente construcción– donde ese juego de combinaciones sugiere una historia que debajo de la cadencia andante infiere una historia triste. Algo similar puede que ocurriera con Cabaré de Medianoche, este destacable espectáculo de variedades que nació como un pequeño ciclo llamado “Canciones y Vermú” en La Fabriquera y devino en un espectáculo montado en el Galpón de La Grieta con decenas de artistas en escenas. Esa auténtica experiencia física de música, danza, acrobacia y deliciosa nocturnidad se vio, como todo, interpelada por la coyuntura. Los cuerpos se rompen, dirá su directora Patricia Ríos. Tanto los artistas como la cotidianidad al apagarse las luces de escena comenzaron a resquebrajarse. Aunque funcione como escape, ni el arte elude la realidad. Y afuera la noche se hizo para casi todos. Con el trabajo como tópico inherente a la existencia humana y con la construcción colectiva como bandera, el grupo reacomodó las piezas y le dio un nuevo orden al espectáculo. Cabaré Construcción: una tragedia musical es el resultado y esta noche a las 22:30 hs se presentará en El Galpón de La Grieta (18 y 71).

“Nosotros veníamos laburando con el formato anterior –cuenta Ríos–. Y en un momento nos planteamos si continuar o asumir algún tipo de riesgo. Surgieron dos cosas. Una fue trabajar con otra estructura y dinámica, que tiene que ver con usar un solo tema musical: “Construcción”, de Chico Buarque. Nos interesaba porque es hermoso y porque despliega un entramado poético que nos vinculaba a la Argentina de 2018. Centralmente, el trabajo. Algo que a todes nos estaba interpelando, como a la mayoría de la gente.”

El proceso comenzó en marzo de este año e incluyó “repensar el espacio, la otra pata de este proyecto. Para eso tomamos el Galpón, pensándolo como un lugar en construcción y un lugar abandonado donde los personajes del Cabaré llegan para tratar de desplegar sus temas habituales y no pueden del todo. Sobre esa lógica fuimos estructurando su totalidad”.

El mote de “tragedia musical” no es tan literal, sino que “tiene un clima más oscuro. Y algo muy ligado al deseo de los cuerpos en escena, a producir cierto contagio que termine en un baile colectivo ligado a la alegría aun en estas condiciones. Como decimos, siempre bajo la lupa de cal y brillo, arena y glamour”.

Si de por sí la autogestión no es fácil, la crisis económica y social agudiza todo: “Sobrevivir se pone más exigente. Los cuerpos se rompen y dan cuenta de lo que vivimos. Sabemos que tenemos algo ahí, algo creativo, que se nos vuelve vital y poderoso, más allá de que tenga una función y un campo particular en esta propuesta. Lo vamos resolviendo, la clave es lo colectivo y lo autogestivo. Fue difícil, pero nos pusimos súper ambiciosos con cuestiones visuales y de puesta. Por eso todos hacemos todo”.

“Sobrevivir se pone más exigente. Los cuerpos se rompen y dan cuenta de lo que vivimos. Sabemos que tenemos algo ahí, algo creativo, que se nos vuelve vital y poderoso”

Igual que en el espectáculo anterior, el rol del público y el espacio son interpelados. “No hay mesas, no hay sillas, no hay espacio determinado para el público. Todo lo ocupa la escena. Lo que pasa y viene pasando es que hay un primer momento de no saber muy bien qué lugar ocupar, y se va dando una dinámica, la gente se acomoda, participa y hay mucha sorpresa. Termina como una gran procesión, un cardumen de peces que vamos interviniendo el lugar, cada vez es diferente. Luego la invitación es a terminar bailando todo, y esto está sucediendo.”

Orquesta: Ricardo Pilu Pontano, Ariel Plum Salinas, Pía Salinas, Euge de los Santos.
Elenco inestable: Deborah Brandwajman, Silvana Haro, Cococho Abbatangelo, Yerman Ghersi, Aurelia Osorio, Delia Aguinaga, Cecilia Fallesen, Elke Aymonino, Pablito Laski, Daniel Abalde Schmidt, Clara Tapia y Patricia Ríos.
Dirección: Patricia Ríos.
Diseño escenográfico: Franco Durante.
Realización y Arte escenográfico: Franco Durante y Pablito Lazki.
Fotografía: Fernando Ghersi.
Sonido y musicalización del gran baile: Christian Vikingo.
Visuales: Franco Durante y Alejandro Beain.
Maquillaje y peinados: Malena Vilches y Euge de los Santos.
Vestuario: Delia Aguinaga y Clara Tapia.
Diseño de Iluminación: Laura Valencia.
Diseño gráfico: Ariel Paesteguía.