“Ahora la limpieza será mucho más amplia”, aseguró Jair Bolsonaro en uno de sus últimos actos de campaña. En esa ocasión, al referirse a los miembros del Partido de los Trabajadores (PT) y del Movimiento Sin Tierra (MST), remarcó: “O salen fuera (del país) o van a la cárcel. Esos marginales rojos serán prohibidos en nuestra patria”.

Mucho se ha hablado del carácter autoritario que tendrá el futuro gobierno brasilero, de la reivindicación que el presidente electo hace de la dictadura militar que asoló el país por más de veinte años, a la que denomina “época maravillosa”. Lo que aún no se ha puesto tan en foco es la declarada admiración del líder de ultraderecha por la dictadura neoliberal que Augusto Pinochet implantó en Chile luego del golpe de Estado contra el gobierno democrático de Salvador Allende.

“El futuro titular de la Cartera de Economía, Paulo Guedes, realizó parte de su formación en la Escuela de Chicago, que estuvo bajo la tutela del neoliberal Milton Friedman, desde donde se delineó la política económica que aplicó la dictadura chilena”

Aunque aún falta poco más de un mes para que Bolsonaro asuma el gobierno, las medidas que ya ha anunciado y la conformación de su Gabinete van delineando un gobierno cuyos paralelos con la dictadura pinochetista son cada vez más claros, un modelo autoritario en lo político y neoliberal en lo económico.

El líder ultraderechista prometió que eliminará catorce de los veintinueve Ministerios que estructuran el Estado brasilero –en sus últimas declaraciones parece haber reducido esa cifra a diez supresiones–. La privatización de las empresas y los recursos del Estado parece ser otra marca que delineará un modelo neoliberal que será conducido en lo económico por el “Chicago boy” Paulo Guedes.

El futuro titular de la Cartera de Economía realizó parte de su formación en la Escuela de Chicago, que estuvo bajo la tutela del neoliberal Milton Friedman, desde donde se delineó la política económica que aplicó la dictadura chilena, y cultivó un estrecho vínculo con los responsables de la economía pinochetista.

Bolsonaro también anunció que al menos cuatro militares de alto rango formarán parte de su Gabinete: el general Carlos Alberto dos Santos Cruz ocupará la Secretaría de Gobierno, el general Augusto Heleno Ribeiro el Ministerio de Seguridad Institucional, el general Fernando Azevedo e Silva será el ministro de Defensa y el teniente coronel Marcos Pontes será el titular de Ciencia y Tecnología.

Sin embargo, la persecución política no parece que vaya a ser organizada desde estas Carteras sino desde el Ministerio de Justicia, que será conducido por el exjuez federal Sergio Moro. El exmagistrado fue premiado con ese nombramiento por haber quitado al expresidente Luiz Inácio “Lula” da Silva de la carrera presidencial tras haberlo arrestado arbitrariamente. En su fallo condenatorio aseguró que no tenía pruebas, pero sí “la convicción” de que Lula había cometido el delito del que se lo acusaba y que eso era “suficiente”. Al momento de ser arrestado, Lula encabezaba todas las encuestas y tenía el doble de intención de voto que Bolsonaro. Su arresto fue clave para que el líder ultraderechista pudiera llegar a la presidencia.

“Sin embargo, la persecución política no parece que vaya a ser organizada desde estas Carteras sino desde el Ministerio de Justicia que será conducido por el exjuez federal Sergio Moro”

Si bien todas las estructuras del gobierno, incluso el propio presidente, han mostrado tener una dependencia casi absoluta de Washington, quien se encargará de sostener el alineamiento absoluto con los intereses de Estados Unidos será Ernesto Araújo, titular del Ministerio de Relaciones Exteriores. Araújo, diplomático de carrera, ha manifestado en más de una oportunidad su admiración por el presidente norteamericano Donald Trump, y en línea con lo que ya ha planteado Bolsonaro buscará imponer sanciones contra el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

Autoritarismo político y neoliberalismo económico, una combinación que América Latina conoce a la perfección y que ha llevado, y lleva, a vivir los momentos más oscuros de la historia de la región.