La delicada situación de las pequeñas y medianas empresas frente a las políticas del gobierno nacional volvió a lanzar chispazos, y esta vez se puso en contra incluso a los emprendedores que tanto celebró en sus plataformas de campaña. En este caso, el mentado bono de fin de año de 5 mil pesos es el eje del conflicto donde decenas de pymes aseguran que no podrán pagarlo.

La movilización fue impulsada desde la entidad empresarial Unión de Emprendedores, que desde hace rato viene generando rispideces con la dirección económica que adoptó el macrismo. Desde el sector –que nuclea a autónomos, emprendedores, productores agropecuarios, pymes y monotributistas– remarcan que han sido “asfixiados” por el régimen.

La situación, según sostienen, “no da para más”, y por ello decidieron desarrollar esta protesta en la Ciudad de Buenos Aires, más precisamente en Plaza de Mayo, que se intentó replicar en plazas de todo el país. En principio iba a ser el jueves 29, pero el despliegue del G-20 los llevó a adelantar la fecha.

Desde hace largo rato que diferentes sectores de las pymes argentinas, en variados posicionamientos, han confluido en que la productividad nacional ha ido en retroceso en relación con las disposiciones económicas de Macri. “Hay un incremento de pedidos de concursos de quiebra por parte de las empresas. Les es más rentable, si tienen deuda financiera con AFIP, la tasa judicial que la tasa que sale del sistema financiero de la misma AFIP”, dijo a Contexto Eduardo Fernández, titular de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), quien remarcó que existe hoy “más presión impositiva que en 2015”.

Según han expuesto abogados que trabajan en el fuero concursal de la provincia de Córdoba llevando casos de concursos preventivos y quiebras, lo habitual es que el 20% de las empresas que se concursan termine en una quiebra. Desde APYME han sostenido que el bono ha instalado “un falso debate”, ya que la capacidad de consumo del trabajador no estará garantizada hasta tanto “no se cambie el modelo económico”.

“No hay una segmentación de las empresas respecto de la presión impositiva en la provincia de Buenos Aires. La misión del FMI, tememos nosotros, tuvo su paso por la AFIP para observar cómo meter más efectividad sin distinguir a qué sector. Esto es con la finalidad de generar embargos y se ha visto en la cantidad de cierres de cuentas corrientes en los bancos”, agregó Fernández.

“Las cuotas de tarjetas tienen, por ejemplo, financiación a 117%, achicando el mercado de venta a niveles extremos. Hoy ya ni siquiera se trabaja para pagar los costos, se trabaja para no cerrar. El comerciante, la pyme o el emprendedor están pensando cómo reventar un cheque aunque eso lo comprometa con la cadena de pagos totalmente rota, producto principalmente de los embargos de las cuentas de la AFIP”, había expresado días antes el titular de la Unión de Emprendedores, Rodolfo Llanos.

En esta línea, desde el sector prevén que, de aquí a fin de año, se concreten más cierres de empresas por “cuestiones tan básicas como no poder pagar las vacaciones a sus empleados”. Ante esto, remarcan desde APYME: “El gobierno arroja el plan de aumentar las exportaciones y mostrar eso como un avance. La realidad es que alrededor del 1% de las empresas está en condiciones de exportar. Al resto ¿qué les queda?”.