“Bienvenido al club”, dijo uno a otro. Promediando la madrugada, Henta y Fach miraban desde el costado de la pista en una fiesta “Dire por in box” . Esta vez no les tocaba estar en las perillas, como tantas veces desde hace tantos años. En la cabina, Sabat comandaba la acción a puro house y disco. Compartiendo experiencias personales dotadas de asombrosa contemporaneidad para tipos que ya no son gurrumines, se autodefinieron entre risas como “modernos”. Mucho más cuando entre cuerpos sudados y entrelazados como un bloque no pudieron ingresar al ardiente corazón de la pista. Con la mente abierta y el corazón contento volvieron a la barra quizá porque –dicen– el que toca no baila.

La charla se volvió promesa alguna otra noche después, hasta dejar de ser una amenaza y confirmarse: armar un proyecto conjunto. Y por aquello de que no hay dos sin tres o porque como bromea Sabat “me necesitaban, porque yo ya tengo la fiesta armada”, se completó la non santa trinidad. A pura electrónica en su amplio espectro y con un concepto que trascienda lo musical, Les Modernes Club aparece como un espacio donde los tres DJ’s se potencian y, sobre todo, se divierten.

“Somos tres tipos que venimos desde mucho tiempo organizando fiestas y movidas en distintos lados no sólo de la ciudad –introduce Fach–. Y juntarnos los tres para generar algo iba a ser divertido. Más allá de que somos tres personas que no pensamos en lo económico cuando pensamos una fiesta, sino que la energía se expanda y que la pista se mueva. Creo que es lo primordial de una fiesta. Luego, si cubrís los gastos y todo el resto, genial.”

“Musicalmente nos une la electrónica –agrega Henta–. Pero como la concebimos tan amplia no tenemos los mismos estilos. Sí la idea de ese tipo de música acompañada de ambientar. No sólo poner DJ’s y música, sino desarrollar un concepto artístico más amplio.”

Con un pasado trabajando en una disquería, fue así que Sabat comenzó a apasionarse por la electrónica y frecuentar lugares especializados. Década y media después es un referente de la movida local.

“Sabat va más allá de todo –asegura Henta–. Puede hacer cosas que no he visto a nadie y le sale bien. Como la otra fiesta que mezcló Spice Girls, Usted Señálemelo y Un poquito más duro. Y la gente estaba prendida fuego. Si lo hago yo me prenden fuego a mí.” Y define lo propio como tecno mala onda: “No me gustan las categorías. Y como paso lo que me gusta, que va más tirado al tecno, pero puedo pasar otra cosa, pero le llamo así”.

Fach dice sobre su colega: “Genera un mantra oscuro y divertido a la vez”. Y considera sobre sí mismo: “Yo soy muy variado. Ahora tengo unos temitas medio electro. Pero creo que la base es el house. No estoy muy definido. Creo que soy DJ y fin”.

Desde el conservadurismo más variado (dirigentes, vecinos y hasta músicos), la electrónica carga con ciertos estigmas. “Algo que siempre pasó en La Plata es que los bolicheros, cuando tenés que hacer una fiesta, es el gran problema con la electrónica –cuenta Sabat–. Pero más que nada es comercial. Porque la gente dice: con una fiesta electrónica no facturo tanto, entonces prefiero hacer una fiesta de cumbia. Hay un gran problema que nos limita los lugares. Ahí es donde se sale a buscar un centro cultural o lugares clandestinos.”

“La Plata siempre tuvo una cuestión muy cíclica, no sólo con la electrónica sino con el rock –afirma Henta–. En cuanto a esta cuestión de estigmatización de la electrónica, estamos llegando a niveles que nunca vi en La Plata, al punto de crear un teléfono especial creado por la Municipalidad para llamar y que caigan a cancelarte la fiesta. Me parece que estamos retrocediendo siglos. Y el problema siempre es: la música electrónica y la droga van de la mano. Una estigmatización básica y reduccionista.”

Quienes por el contrario abrazan el estilo casi tanto como el trap o el reggaetón son las nuevas generaciones. “A partir del 2000 y pico creo que se terminó de aceptar como género en la Argentina –considera Fach–. Creo que los pibes de ahora vienen con un cacho de música electrónica adentro que ya no está en discusión.”

Un set electrónico (que Pappo nos disculpe) consiste en más que darle play a una lista de temas y es una suerte de narrativa de la noche donde se combinan la propuesta del DJ y el feedback con la pista. “Yo tengo una amalgama de música y decido siempre yo. Obvio que si veo que la gente no baila, intento… Pero no tengo nada prearmado”, cuenta Sabat.

“Yo voy y veo qué pasa –asume Fach–. Creo que la lectura de pista es esencial, más allá de que vos hacés lo que te gusta. Pero el público espera algo: divertirse o bailar. Intentás dárselo, pero siempre llevarlo para tu lugar, para donde querés terminar la noche.”

Para el cierre, Fach resume la oferta particular de Les Modernes: “Rufach. Las veces que nos hemos chocado la pared. Y saber cómo resolverlo. Creo que hay un montón de errores que hemos cometido en estos años que no los cometemos más. Y planteamos un estilo de fiesta o estilo de pista que creo que llevamos bastantes años. Es todo a base de sorpresa, que la sorpresa siempre está preparada para nosotros”.