Por Pablo Pellegrino

Después de más de trece horas de discusión en una sesión que se extendió hasta las 4 de la madrugada, la Cámara de Senadores de la Nación aprobó el presupuesto para el ejercicio 2019 que prevé un fuerte ajuste del gasto público con el resultado primario fiscal “cero” como principal objetivo, pactado con el Fondo Monetario Internacional.

La votación finalizó con 45 apoyos para el proyecto en general, 24 en contra y una abstención. Además de Cambiemos, una parte importante del bloque Argentina Federal que preside Miguel Ángel Pichetto acompañó la norma, aunque con varias rebeldías, entre ellas, la del formoseño José Mayans, con el que incluso mantuvo un intenso intercambio de palabras.

A diferencia de los años anteriores, para lograr el ejercicio 2019 el gobierno estuvo más ajustado: en 2017 lo logró con 59 votos positivos y sólo 8 en contra, y en 2018 con 54 a favor y 14 en contra.

La oposición a la Ley de leyes la personificaron el Frente para la Victoria, con Cristina Fernández de Kirchner a la cabeza, y el massismo. A ese bloque se sumaron el interbloque de Pino Solanas y los rebeldes de Argentina Federal.

Con generosas previsiones macroeconómicas de difícil cumplimiento y recortes en términos reales en áreas fundamentales, la norma fue aprobada cerca de las 3 de la madrugada, luego de los cierres de los presidentes de bloque.

Horas antes de que comience la sesión en la que senadores de Cambiemos realizaron un admirable esfuerzo por negar la palabra “ajuste”, el propio ministro de Economía, Nicolás Dujovne, celebró durante la cena el 50° aniversario de la Comisión Nacional de Valores: “Nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que cayera el gobierno”.

Hubo una mención a las palabras del ministro, las del senador Pichetto, que, a pesar de acompañar el proyecto, criticó duramente la gestión del gobierno de Macri. “Es un poco mucho las tonterías que dice ese hombre”, afirmó sobre esa “apología del ajuste”, y en otro pasaje de su discurso reprochó: “No se dejan ayudar, se levantan a la mañana y dicen cualquier pavada”.

La única partida que aumenta por encima de la inflación en la previsión de gastos para el año que viene está vinculada a la deuda. Los intereses que se pagarán serán 50% mayores a los presupuestados para 2018, que representan casi 600.000 millones de pesos, cinco veces la cantidad de dinero que se destina, por ejemplo, al pago de la Asignación Universal por Hijo.

Con una inflación promedio proyectada en 34,8% “por el arrastre inflacionario de 2018”, la mayor parte de las partidas irá a la baja en términos reales, como educación, salud, infraestructura, vivienda y urbanismo.

En términos macroeconómicos, el gobierno espera para el año que viene una caída de la economía de 0,5% del Producto Bruto Interno y una caída del consumo público y privado, además de una fuerte recuperación de la exportación por una campaña agrícola que mejoraría en más de un 20%, de no producirse problemas climáticos. El ítem de las exportaciones es, de hecho, el único indicador que mostraría el año que viene una suba tan alta.

El mentado déficit cero, pieza clave del acuerdo del gobierno con el Fondo Monetario Internacional, fue uno de los más elogiados aspectos por parte del oficialismo.

En la tarde del miércoles, cerca de las 15 hs, Esteban Bullrich realizó la primera exposición como miembro informante de la Comisión de Presupuesto. “Toda relación demanda de una triada de valores, que se compone por la verdad para hacer análisis de la realidad, por la humildad para conocer los propios límites y por la honestidad para encarar las acciones que se evalúan”, comenzó el exministro de Educación de Cambiemos. “El problema en nuestro país es un problema de raíz moral: hemos precarizado la verdad”, y afirmó: “Es falso que consumir es mejor que ahorrar, es falso que ordenar el Estado es ajustar oportunidades y es falso también que los recursos del Estado son infinitos”.

Pasadas las 2 de la madrugada, en el momento de los cierres de los bloques, habló la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que sostuvo: “Esto así no va más, votando así no se le hace un favor a la gobernabilidad y mucho menos a la sociedad argentina”. “Estamos ante planillas que fueron diseñadas para cumplir el déficit cero que, en realidad, bajo ese título de déficit cero, que ya lo tratamos en el 2001 en el gobierno de la Alianza, se esconde un dibujo destinado al pago de la deuda y bajo la planificación del Fondo Monetario Internacional”, y añadió que “no hay ninguna experiencia de planes de déficit cero exitosa en el mundo”. En esa línea, mencionó los ejemplos de Portugal, Pakistán, Ucrania, entre otros, que incluso acentuaron sus déficits.

Según la exmandataria, el destino de esos planes de equilibrio fiscal culminan con “las tres D: más déficit, más deuda y más desempleo”.

En esa línea, definió el déficit fiscal como “un instrumento contracíclico en etapas de recesión”, y mencionó los casos y las cifras del desequilibrio primario de algunos de los países que participarán en la próxima reunión del G 20 en Argentina, como Brasil, India, Australia, China y Estados Unidos, con déficit fiscal superiores a los 4 puntos del PBI. “Si la primera economía del mundo tiene el mayor déficit fiscal y comercial, el déficit es un instrumento y no un problema”, dijo.

Por otro lado, recordó que “nosotros siempre sostuvimos la demanda como el gran dispositivo para el desarrollo y crecimiento económico, por eso nuestros presupuestos eran expansivos”, y agregó: “No se sale de la recesión ajustando el gasto público, al contrario, lo que vamos a hacer con este presupuesto es profundizar el sufrimiento de la sociedad argentina, y lo peor es que va a ser un sufrimiento inútil.

El neuquino Marcelo Fuentes, del Frente para la Victoria, analizó el acelerado proceso de endeudamiento que llevó a cabo el gobierno de Mauricio Macri. “El mundo ha cambiado la conformación de los vasallos, ya no requiere del juramento ante el señor feudal. El vasallaje se va conformando con medidas de política financiera, económica, en el marco de una herramienta extraordinaria con la cual gozan estos señores modernos del poder que es la deuda externa pública”, manifestó.

“La deuda es un ordenador de relaciones externas y un disciplinador de relaciones internas, y el control que de ella hacen estos poderes financieros establece las posibilidades de desarrollo de los países, las naciones y los pueblos, y fundamentalmente genera la distribución de cargas y beneficios con las arbitrariedades e injusticias internas que la misma trae”, agregó.

“Se nos menciona como una de las grandes virtudes que este presupuesto incrementa la asistencia social. Resulta cínico, porque además no es cierto, venir a plantear como una virtud desarrollar programas de emergencia por la misma crisis que yo creo con las políticas que estoy pidiendo que me voten. ¿No sería más inteligente dirigirlo a la posibilidad de generar riqueza auténtica?”, dijo Fuentes.

“Es un plan de ajuste a imagen y semejanza del FMI, que continúa con el modelo de desindustrialización del país, con falta de crecimiento, falta de empleo y, por supuesto, hambre”, coincidió su compañera de bancada María de los Ángeles Sacnun.

Pino Solanas, de Libres del Sur, que horas antes de la sesión habló de la posibilidad de llegar a un acuerdo para formar un interbloque con la expresidenta, afirmó que el presupuesto “es el espejo de un estrepitoso fracaso” y “una burla a las expectativas de la ciudadanía, a nuestro sufrido pueblo y a los legisladores”. Sobre el logro del déficit cero, el senador expresó que “es un relato que se ha hecho crónico, porque se siguen repitiendo las mismas gansadas”, y dijo que recursos para equilibrar las cuentas públicas sobran pero no están explotados.

“Por suerte estamos con un pueblo con enorme paciencia, porque si algo tiene el proyecto de presupuesto es que es una gran provocación social”, dijo Solanas, y consideró: “Acá hay que dar vuelta la página tenebrosa del modelo neoliberal. Si algo positivo, a lo mejor, nos deja toda esta tragedia es que está apresurando una unidad muy grande del pueblo argentino de vistas a las elecciones del año que viene”.

Miguel Ángel Pichetto calificó la ley como “un presupuesto de emergencia en un contexto de crisis”, y destacó, sin embargo, que “se han conseguido importantes recursos para las provincias”. “No votarlo implica un alto poder discrecional del Poder Ejecutivo en el manejo de los recursos.”