El 5 de noviembre de 2005, en el marco de la IV Cumbre de las Américas realizada en Mar del Plata, los presidentes Néstor Kirchner de Argentina, Hugo Chávez de Venezuela y Luiz Inácio “Lula” da Silva de Brasil, unidos en bloque, se enfrentaron al líder de la potencia más grande del mundo, George W. Bush, presidente de Estados Unidos, y rechazaron el proyecto que quería imponer en la región, denominado Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA).

Con simpleza y contundencia popular, el presidente Chávez resumió lo sucedido en su discurso en el acto que los movimientos políticos y sociales realizaron en el estadio de fútbol de Mar del Plata. A poca distancia de donde se encontraban reunidos los otros 33 presidentes, y consciente de que el grito llegaría a oídos del mandatario norteamericano, Chávez aseguró: “¡ALCA, ALCA, al carajo!”. La frase quedó inmortalizada.

“El No al Alca nos demostró que la unidad era posible. Nos dio la fuerza para construir las bases de una Patria Grande más justa, de una América diferente”

A trece años de aquel hecho, que representó una bisagra en la historia de las luchas populares y que demostró que la unidad regional es fundamental para enfrentar el nuevo escenario mundial, Contexto dialogó con Cecilia “Checha” Merchán, diputada del Parlasur.

Merchán aseguró: “para todos los que éramos militantes, ese momento fue increíble. Parecía impensado que tantas organizaciones libres del pueblo junto a nuestros presidentes, en la cara de Bush, le dijéramos ‘No al ALCA’. Estar en ese momento y en ese lugar fue muy fuerte, muy emocionante. Para el campo popular, nacional, para la izquierda, fue algo soñado”.

“El No al ALCA nos demostró que la unidad era posible. Nos dio la fuerza para construir las bases de una Patria Grande más justa, de una América diferente”, remarcó.

La parlamentaria afirmó que “para la derecha ese hecho también fue una sorpresa. Por primera vez en tantos años de historia los presidentes de la región se unían contra la prepotencia de Estados Unidos. Inmediatamente la derecha se puso a trabajar para revertir esa situación”.

“en toda la región las corporaciones mediáticas, judiciales y financieras trabajan articuladas para arremeter contra los líderes y procesos populares”.

“Hoy vemos que la reacción de la derecha se manifiesta con claridad en toda la región. Donde se ve más claro es en Brasil, donde el golpe que se inició con la destitución de Dilma Rousseff llegó ahora a su punto más alto con la elección de Bolsonaro”, señaló.

Merchán remarcó que “en toda la región las corporaciones mediáticas, judiciales y financieras trabajan articuladas para arremeter contra los líderes y procesos populares”.

“Sin embargo, las organizaciones del pueblo también tenemos un acumulado y no estamos como antes de aquel 2005. Luchamos a punto tal de haber logrado ese ‘No al ALCA’. Luchamos al punto tal de haber logrado, durante quince años, un avance sostenido de redistribución de la riqueza y fortalecimiento de gobiernos populares. Avanzamos en el fortalecimiento de nuestras propias construcciones e identidades, al punto de que todas las acciones de la derecha generan una respuesta muy clara de nuestra parte y no solamente desde las formas clásicas, sino también a partir de nuevos emergentes, como los feminismos populares, la economía popular y la lucha por los derechos de los pueblos originarios. Hay grandes novedades en el campo popular que hacen que los avances de la derecha encuentren una enorme resistencia de nuestros pueblos”, concluyó la diputada del Parlasur.