El jueves 31 de octubre, los países que integran la Asamblea General de las Naciones Unidas votaron de manera contundente –y por vigesimoséptimo año consecutivo– a favor de la resolución cubana que exige el fin del bloqueo comercial, económico y financiero que Estados Unidos impone a la isla.

A pesar del contundente y repetido rechazo de la comunidad internacional a la agresiva y unilateral política de Washington hacia Cuba, los sucesivos gobiernos norteamericanos han persistido en la aplicación de un bloqueo criminal, que ha producido enormes daños a todo el pueblo cubano y ha perjudicado al propio pueblo estadounidense.

Contexto dialogó con el embajador de la República de Cuba en Argentina, Orestes Pérez Pérez, para comprender los alcances, las consecuencias y las motivaciones de esta arbitraria política estadounidense.

¿Qué lectura hace de la última votación en Naciones Unidas a favor de la resolución cubana para poner fin al bloqueo?
Fue una jornada histórica para los cubanos y para la comunidad internacional. La votación contra el bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos obtuvo una mayoría abrumadora de gobiernos del mundo. Fueron 189 votos a favor de poner fin al bloqueo, sólo dos en contra (Estados Unidos y su aliado estratégico en Medio Oriente, Israel) y ninguna abstención.

En esta oportunidad, Estados Unidos intentó distraer la atención de los gobiernos presentando ocho enmiendas vinculadas a temas como derechos humanos, libertades democráticas y libertad de expresión. Todo ello con el evidente propósito de desviar la discusión y contaminar el texto de la resolución cubana. Eso provocó que la votación se demorara, ya que hubo que votar en nueve ocasiones (las ocho enmiendas de Estados Unidos y la resolución de Cuba contra el bloqueo). En las nueve votaciones ganó Cuba.

Con una política que busca destruir la Revolución, Estados Unidos quedó nuevamente aislado y dándole la espalda a los reclamos de la comunidad internacional que exigen el cese del bloqueo. Quedó demostrada la connivencia de Israel y Estados Unidos en una política que está condenada al fracaso.

¿Qué daños causa el bloqueo?
Estados Unidos se empeña en intentar demostrar que es una política bilateral, cuando claramente se trata de una política extraterritorial. A través del bloqueo se sanciona a empresas y bancos radicados fuera de Estados Unidos. Afecta incluso la soberanía de terceros países, ya que sanciona a bancos en distintas partes del mundo por tener transacciones económicas y financieras con Cuba.

Sólo en el último año, el bloqueo le ha costado a Cuba más de cinco mil millones de dólares. Afecta a todas las áreas de la sociedad cubana: la cultura, el deporte, la medicina. Por ejemplo, nos hemos visto obligados a salir a comprar al mercado internacional medicamentos y equipos médicos que podríamos comprar en Estados Unidos, lo que nos abarataría el traslado. Sin embargo, tenemos que buscarlos en lugares más distantes, como China.

El bloqueo también afecta a los ciudadanos norteamericanos y a los cubanos radicados en Estados Unidos, porque les impide viajar a Cuba libremente, le priva a la sociedad norteamericana tener un vínculo fluido y permanente con la sociedad cubana y también priva a los ciudadanos norteamericanos de acceder a los adelantos cubanos en materia de biotecnología, vacunas contra el cáncer, etcétera. El bloqueo representa una política hostil que afecta tanto a los cubanos como a los norteamericanos.

¿Cómo puede ser que, a pesar del gran rechazo de la comunidad internacional, Estados Unidos mantenga el bloqueo?
En los últimos dos años del gobierno de Barack Obama se avanzó mucho en las relaciones bilaterales. El bloqueo se mantuvo, pero Obama levantó algunas de las medidas que impedía la relación entre empresas norteamericanas y cubanas. Se firmaron alrededor de veintidós convenios. Durante el gobierno de Trump hubo un retroceso en las relaciones bilaterales y, como consecuencia, la agudización del bloqueo.

Hay un sector de congresistas cubanoamericanos, entre los que están Ileana Ros-Lehtinen y Marco Rubio, que tiene mucho peso en la política de la Florida. No hay que olvidarse que la Florida es el cuarto estado en importancia a la hora de sumar votos para las elecciones presidenciales. Esos congresistas representan a un sector que es cada vez más minoritario, pero que mantiene mucho peso político y que ha incidido decisivamente en mantener la política de bloqueo hacia Cuba.

¿Qué hará Cuba frente a esta política del gobierno de Trump?
El pueblo cubano va a seguir avanzando en el perfeccionamiento de su sistema económico, social y político. Ahora estamos en medio de una discusión democrática y popular para avanzar hacia una nueva Constitución. Estamos terminando la Feria de La Habana, donde cientos de empresarios se han comprometido a invertir en Cuba. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, inició una gira que incluye a Rusia, China y Vietnam, y recientemente estuvo en Francia.

Cuba seguirá en la búsqueda del diálogo y el respeto mutuo para solucionar los conflictos con Estados Unidos. A pesar de que el último año el bloqueo se ha acentuado, vamos a seguir trabajando en la construcción de un modelo socialista más eficiente, más productivo, más participativo y más democrático.