El juez federal Sergio Moro confirmó que aceptará la propuesta que le hizo públicamente el presidente electo, el ultraderechista Jair Bolsonaro, y será el futuro ministro de Justicia de Brasil. El magistrado que encarceló arbitrariamente al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y que en su fallo señaló que no tenía pruebas para condenarlo pero que tenía “la convicción” de que había cometido el delito del que se lo acusaba, desde el 1º de enero estará al frente de todo el Poder Judicial brasileño.

La designación de Moro también fue festejada en Washington. Es reconocido el vínculo del juez con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, con la Rede Globo y con los sectores del poder económico concentrado.

Moro filtró a la prensa los audios que fueron la base del golpe parlamentario (disfrazado de impeachment) contra Dilma Rousseff, fue quien condenó sin pruebas y decidió el encarcelamiento arbitrario de Lula, interrumpió sus vacaciones para interponerse a un habeas corpus que había sido aceptado por un juez de un estrato superior y que ordenaba liberar a Lula, y seis días antes de las elecciones presidenciales volvió a filtrar audios a la prensa que ensuciaban la imagen del PT. Ahora es nombrado ministro de Justicia.

La presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann, publicó en Twitter: “La estafa del siglo! Juez Sergio Moro será ministro de Justicia del gobierno de Jair Bolsonaro, quien sólo consiguió elegirse porque Lula fue injustamente condenado e impedido de participar en las elecciones por el juez Sergio Moro. Ayudando a elegir, ayudando a gobernar”.

En un comunicado, el PT sostuvo que “al aceptar una invitación para ser ministro de Bolsonaro, la parcialidad y las intenciones políticas del juez son aún más claras a los ojos de Brasil y del mundo”.

Moro filtró a la prensa los audios que fueron la base del golpe parlamentario (disfrazado de impeachment) contra Dilma Rousseff, fue quien condenó sin pruebas y decidió el encarcelamiento arbitrario del expresidente Lula da Silva, interrumpió sus vacaciones para interponerse a un habeas corpus que había sido aceptado por un juez de un estrato superior y que ordenaba liberar a Lula, y seis días antes de las elecciones presidenciales volvió a filtrar audios a la prensa que ensuciaban la imagen del PT. Ahora es nombrado ministro de Justicia.

En diálogo con Contexto, el diputado del Parlasur, Oscar Laborde, aseguró que “si faltaba algún elemento para terminar de corroborar que el golpe estaba premeditado y que una parte del Poder Judicial, de los medios hegemónicos y de las Fuerzas Armadas estaban articulando para que no gane el PT y evitar el regreso de un gobierno popular, ahora Bolsonaro ha decidido que su próximo ministro de Justicia sea el juez Sergio Moro”.

“Bolsonaro volvió a decir que va a meter preso a Haddad. Esto es una barbaridad. Quien se va a hacer cargo del Poder Ejecutivo dice lo que va a hacer el Poder Judicial. Afirma que Lula ‘se va pudrir en la cárcel’, a pesar de que le quedan instancias de apelación, y que Haddad va a ir preso, aunque no tiene ninguna causa en su contra”, sostuvo.

Laborde remarcó que “la designación de Sergio Moro muestra que todo fue parte de un mismo plan: los levantamientos de 2013, el golpe de 2016 contra Dilma Rousseff y la persecución y el arresto de Lula. Tal es el descaro en este nombramiento que parece ser un mensaje de que están dispuestos a todo”.

El parlamentario aseguró que “Sergio Moro es un habitual concurrente del Programa Puente del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Pertenece a lo que se conoce como la ‘Ley del Martillo’, que tiene su sede en Texas, de la que Rex Tillerson es un militante y que tiene a Moro como su hombre en Brasil”.

“El campo popular debe comprender que vivimos un momento distinto. Si seguimos dando las mismas respuestas a preguntas nuevas, nos vamos a seguir equivocando. Cuando le dijimos que no al ALCA, la derecha comprendió que los tiempos habían cambiado y que no iba a poder derrotar a los movimientos populares a través de las urnas. Después de ese 2005 se ganó Bolivia, Paraguay, Nicaragua, El Salvador. Después de ello la derecha decidió cambiar de táctica. El movimiento popular debe entender que es otro el momento y que hay que enfrentarse a una derecha que está dispuesta a violar con total descaro y de manera absoluta todas las reglas de la democracia. Si no entendemos eso y actuamos en consecuencia, ellos van a seguir avanzando”, concluyó Laborde.