Marta Ramallo denunció en los Tribunales Federales que el pasado fin de semana, cuando se cumplieron quince meses de la desaparición de su hija Johana, recibió una balacera de alrededor de cuarenta minutos en su domicilio, a pesar de tener asignada una custodia policial.

El viernes pasado, mientras Marta junto con el movimiento feminista pintaban murales con el rostro de Johana por distintos puntos de La Plata, con consignas que apuntaban a la complicidad judicial, estatal y policial, un patrullero sin patente se quedó a su lado. Horas después, alrededor de las 5 de la madrugada, ya en su domicilio, se despertó al escuchar una fuerte frenada de auto, y cuando se asomó por una ventana comenzaron los disparos.

“Veo a un masculino alrededor de unos treinta o cuarenta años, morocho, con un arma de doble caño. Cuando me ve empieza a realizar más disparos, dirigidos a la ventana donde yo estaba asomada. Yo atiné a levantar un colchón y asomarlo a la ventana, mientras mis hijos estaban todos en desesperación”, relató Marta en las puertas de Tribunales.

Según detalló, se comunicó con el 911, pero tardaron cuarenta minutos en llegar. “Los disparos comenzaron a sólo seis metros de donde yo tengo custodia federal. Esa noche había custodia e igual dispararon”, sostuvo Ramallo, y contó que cuando fue a cuestionar al efectivo este estaba durmiendo. Ahora está citado a declarar en la Justicia, mientras que la Policía bonaerense se encarga del peritaje.

“Me ponen a la Bonaerense cuando yo vengo denunciando que hay complicidad: del Estado, de los proxenetas que siguen regenteando los cuerpos de nuestras pibas y siguen amenazándonos a nosotros como familiares y víctimas, sigue habiendo complicidad de la comisaría cercana, de la novena, cuando el oficial (Guillermo) Sala sigue regenteando el cuerpo y facilitándole la droga a nuestros pibes”, denunció Marta, quien advirtió que siguen desapareciendo mujeres en La Plata.

“Me ponen a la bonaerense cuando yo vengo denunciando que hay complicidad”

“No nos callemos más, no miremos para otro lado, nos tenemos que dar cuenta y tenemos que salir a las calles, como minas, como madres del dolor. A nuestras pibas nos están desapareciendo”, sostuvo.

“Me quieren hacer callar, pero no me van a hacer callar. Mi palabra tiene más poder que las balas que yo estoy recibiendo”, advirtió Marta, quien manifestó que en cada tiroteo y cada agresión que reciba va a “salir a denunciar públicamente en los medios la complicidad que hay”.

El Juzgado Federal N° 1, que subroga el juez Ernesto Kreplak, es quien lleva adelante la causa con la investigación del fiscal Hernán Schapiro, bajo “un presunto delito de trata”. Pero a quince meses de la desaparición de Johana no hubo avances significativos. “Me decepcionó todo. Me decepciona este Poder Judicial de mierda que tenemos”, denunció.

“Hay avances, pero no tienen resultados. Pero no los que estamos esperando. Hay una actividad judicial intensa, pero sin resultados. Hay allanamientos, hay líneas de investigación, pero lamentablemente sin resultados positivos”, detalló el abogado Víctor Hortel, quien ante este hostigamiento que sufre Marta llamó a acompañarla permanentemente y a visibilizar el caso.