Por Ramiro García Morete

Más de medio siglo haciendo honor a su nombre. Cincuenta y dos años, exactamente, que la Orquesta de Cámara Municipal se presentó ininterrumpidamente no sólo en la ciudad, sino en escenarios como el del Teatro Colón o el del San Martín, desde que hombres como Carlos Sampedro y Roberto Ruiz la fundaron en 1964. Pero en diciembre de 2015, tras cambiar las autoridades y pagar tres meses de retraso, el Municipio informó que los contrataría. “De un día para el otro”, recordará Sergio Poli, músico que la integró por más de treinta años y que, según él mismo cuenta, aprendió a caminar en el Salón Dorado soñando formar parte de la orquesta como su padre.

Nada de eso pareció contemplar la gestión de Julio Garro, que ni siquiera dio lugar a las discusiones o negociaciones. Si bien desde 1994 ya no eran planta permanente sino que se sostenían a través de subsidios o contratos –algunas veces con montos irrisorios–, jamás se habían desvinculado del Municipio hasta el arribo de una gestión cuya prioridad –es evidente y consensuada la afirmación en la comunidad artística– no tiene la cultura como prioridad.

Mientras todos sus integrantes buscaban y accedían a otros empleos, la Orquesta de Cámara siguió reclamando esa parte del nombre que no tiene que ver con un sueldo sino con la pertenencia e historia de la cultura local. Por eso es toda una noticia, que los músicos toman con tanta expectativa como cautela, el primer concierto auspiciado por el Municipio en más de dos años. Detrás de la función que tendrá lugar este jueves 1º de noviembre a las 21 hs en el Coliseo Podestá, habita una promesa: reincorporar la Orquesta al presupuesto 2019.

“Fueron años muy duros –declara Sergio Poli, quien fue delegado de la Orquesta–. Había que explicar quiénes éramos, como si no hubiera cincuenta años de historia atrás nuestro. Fueron dos años y medio que no hubo respuesta ni te recibían ni nada”. A la función de mañana se sumará una el 8 de diciembre en el Auditorio de Bellas Artes.

El actual delegado, José Bagnati, prefiere mantener cierta expectativa al haberse reabierto la negociación. “Aceptamos esos dos conciertos porque Negrelli y Silva nos prometieron que ellos iban a incluir a la Orquesta en el Presupuesto del año 2019. Nos dijeron que iban a tratar. Estos conciertos serían el punto de partida, el comienzo de algo nuevo. Pero hasta que no cierren el presupuesto no vamos a saber”. Por eso es que, a pesar de que muchos músicos populares ofrecieron tocar y manifestarse, prefieren esperar diplomáticamente.

“Aceptamos esos dos conciertos porque Negrelli y Silva nos prometieron que ellos iban a incluir a la Orquesta en el Presupuesto del año 2019. Nos dijeron que iban a tratar. Estos conciertos serían el punto de partida”

Actualmente la Orquesta está formada por veinticinco músicos y una empelada administrativa, y los contratos se realizan de modo individual. Al haber discontinuado, Bagnati cuenta que todos tuvieron que buscar otros trabajos y que sería muy difícil recuperar la carga y dedicación.

“No sólo significa una fuente de laburo, sino que haya un vínculo afectivo –dice Poli–. Que es lo que nos pasa a todos. En los peores años igual seguíamos. Por eso es tan doloroso este presente”. Y aunque personalmente señala las defectuosas políticas culturales actuales, considera “auspicioso que se den estos conciertos”.

El concierto –que será de entrada libre y gratuita por orden de llegada– no contará con la presencia del director titular Roberto Ruiz, quien por razones de salud será reemplazado por el reconocido Guillermo Becerra (exintegrante del organismo). A su vez, el afamado violinista argentino Xavier Inchausti se desempeñará como solista y concertino del conjunto. Las piezas que interpretarán serán “La rosa y el sauce”, de Carlos Guastavino (arr. José M. Bagnati), “Primavera” y “Verano” de Las Estaciones, de Antonio Vivaldi, y “Serenata para cuerdas” en Mi Mayor op. 22, de Antonin Dvorak.