Por Pablo Pellegrino

El presidente electo de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, tendrá entre sus principales funcionarios a Paulo Guedes, economista neoliberal formado en Chicago que dio algunas precisiones sobre el futuro gobierno del principal socio comercial de Argentina. “La Argentina no es una prioridad; el Mercosur tampoco es una prioridad”, dijo durante una rueda de prensa este lunes.

En ese sentido, definió al bloque regional como una “alianza ideológica” de la cual “Brasil quedó prisionera”, y reiteró: “Nosotros no vamos a ser prisioneros de relaciones ideológicas. Nosotros haremos comercio”.

Juan Valerdi (economista): “la ruptura del Mercosur sería una debilidad extrema para los países y abriría el camino a acuerdos de libre comercio con Estados Unidos o el desembarco de algunas multinacionales”.

Luego, durante la misma conferencia, detalló algunos de los lineamientos que seguirá la gestión Bolsonaro inmediatamente después de asumir el gobierno, donde lo principal será la reducción del déficit fiscal a través de privatizaciones que ya fueron anunciadas, achicamiento del Estado con eliminación de ministerios y una reforma del sistema jubilatorio.

El impacto de una gestión del comercio exterior en los términos definidos por Guedes traería consecuencias inmediatas para la región y fundamentalmente para la Argentina, ya que Brasil es el principal destino de sus exportaciones y también concentra la mayor porción de importaciones.

Un tercio del intercambio comercial argentino se realiza con el país vecino y una caída en ese intercambio tendría un impacto directo en la economía local, pero no en la brasileña, donde Argentina representa menos del 10% del comercio.

El exintegrante del directorio del Banco Central de la República Argentina y actual director del Departamento de Economía de la UMET, Arnaldo Bocco, publicó un artículo en Ambito.com en el que advierte que con el triunfo de Bolsonaro la región, Argentina y también Brasil “ingresan a una zona de riesgo imprevista hasta hace sesenta días atrás”.

“Si Bolsonaro iniciara lo que él mismo señaló, con una iniciativa de negociar relaciones de libre comercio con países y regiones disminuyendo o eliminando el peso institucional del Mercosur, nuestro país perderá una parte de su industria y de un mercado externo que, en condiciones de vigencia del acuerdo subregional a pleno, puede ser la región económicamente complementaria de nuestra oferta exportable”, sostiene Bocco.

Consultado por Contexto, el economista Juan Valerdi consideró que “la ruptura del Mercosur sería una debilidad extrema para los países y abriría el camino a acuerdos de libre comercio con Estados Unidos o el desembarco de algunas multinacionales”, y explicó que para que ese escenario se presente no es necesario que se anule el acuerdo. “El Mercosur sin Brasil no existe, si no se animan a romper pero negocian otras cosas y juegan por afuera, no es necesario que lo rompan”, dijo.

“Brasil, para la Argentina, es su principal socio comercial, pero visto desde Brasil la Argentina no es su principal socio, sus principales socios son China y Estados Unidos”, afirmó el economista, y agregó: “Ellos reafirman sus lazos con sus principales socios y eso nos puede pegar muy fuerte a nosotros, a un bajo costo para ellos”.

Valerdi: “Brasil, para la Argentina, es su principal socio comercial, pero visto desde Brasil la Argentina no es su principal socio, sus principales socios son China y Estados Unidos”.

“En nuestra economía el gobierno de Bolsonaro puede pegar mucho. Aun sin romper el Mercosur, es muy fácil para ellos: si tocan el tipo de cambio a nosotros nos destrozan”, concluyó.

Luego de las expresiones de Guedes sobre el futuro del bloque regional, el canciller argentino, Jorge Faurie, minimizó el hecho y manifestó: “Dejemos ahora que a los ministros designados por el presidente los vayamos conociendo por sus decisiones fuera de la campaña”, y agregó: “En la Argentina estuvimos intentando desde hace tres años que los procesos de integración cumplan con los objetivos para lo cual fueron creados, la integración física, energética, comercial, y no dejar que esos mecanismos queden connotados por los discursos ideológicos”.