Por Ramiro García Morete

“Vos sabés que todo esto estaba sucediendo/ Vos aprendés si todo esto estaba sucediendo”. En el largo invierno de 2016, Martín Remiro estaba en una suerte de crisis. Peruano, la banda que armó con uno de sus excompañeros tras disolverse Thes Siniestros, no había funcionado. “Son cosas que pasan”, piensa ahora y pensaba entonces, mientras fumaba uno de esos cigarrillos que luego dejaría para cantar. El elegante guitarrista ya lo había hecho ocasionalmente, pero necesitaba reinventarse. Gente nueva, circuitos nuevos. Por eso le pareció buena idea juntarse con su compañero de trabajo, Javier Li, quien también innovaría al tocar un violín eléctrico. “Al principio era para que estuviéramos solos, para hacer papelones entre nosotros”, bromeará. Arañando los cuarenta, se sumaría una guardia de veinteañeros conjugando energía, técnica y criterio: Vicente Jalil (bajo y voz), Fermín Ferreyra Rey (teclados) y Germán Sinegub (batería). Entre algún disco de Arcade Fire o Wild Nothing las canciones con cierto brío folk fueron mutando. Como aquellas ocho iniciales que sentaron en febrero de 2017, cuando había por delante una fecha reservada sin nombre. Los Años Rojos se impusieron en la reñida votación, acorde a una dinámica grupal que va más allá de los que tocan. Canciones que van de la velocidad a lo minimalista con un delicado tratamiento del sonido sobrevivieron a aquella presentación. No son las mismas ocho, pero sí es el número que suman los dos EP complementarios. Es juego dialéctico donde, tras el velo de la melancolía, no habita tanta añoranza como sí anhelo por el futuro mejor. Allí habitan Los Años Rojos. “Al final, el lugar/ Uno lo termina eligiendo/ Es que si vos no vas, si ya lo ves/ Vas a estar más cerca”.

La vida que llevás y El lugar fueron publicados con sólo un mes de diferencia en 2018. “El primero es donde presentamos nuestro lado más rockero y también está masterizado de esa manera -introduce Remiro-. El lugar es nuestro lado más íntimo, pero también más experimental, exploratorio. Está bueno porque se masterizaron distinto. Y eso los diferencia, los hace interesantes por su lado”.

“Fueron grabados todos como un disco -explica Jalil-. Y las diferencias ya se dieron pensando la manera de distribución. A partir de ahí se encontró un sentido.” Para ello fue fundamental el aporte del productor Juan Ponche Abraham: “Puso mucho -destaca Remiro-. Siempre estuvo ligado a la banda desde el primer momento, cuando fuimos a su estudio a grabar en vivo las primeras cosas que iban saliendo. Y cuando decidimos hacer el primer disco él fue a muchos ensayos. Confiamos. Está dentro de la banda, más allá de que es la mirada externa”.

Confiar en los otros fue esencial para el breve y sólido crecimiento de la banda. “Cada uno encontraba su rol en las canciones que Marto proponía -cuenta Jalil-. La banda fue tirando por otro lado de lo que planteaba.”

“La semana que sacamos el EP fue la devaluación fuerte, Falleció Chicha Mariani y hubo una represión en la ciudad. Pero bueno, de alguna manera tenés una motivación. Algo hay que hacer. es un poco el espíritu de los EP. Algo así como ‘está todo mal pero hay que seguir metiéndole'”.

“Por más que tengas el Norte -completa Remiro-, vas probando y buscando. Y está buenísimo. Originalmente era una cosa más sesentosa. Y lo fuimos haciendo más actual”. Ambos celebran las diferencias de edad entre los integrantes, que sólo se limitan al DNI: “Para mí es superproductivo. Todos la rompen. Más allá de tocar, tienen un criterio buenísimo”.

“Tenemos una forma de arreglar e instrumentar que creemos que es una de las cosas interesantes de la banda”, considera Remiro al ser consultado sobre las bondades de la banda. “También desde lo visual, con Tomás Palombo, hace que la banda cierre un concepto. Con sus flyers, con las tapas… Creo que tenemos algo, no sé si nuevo, pero sí distinto para decir.”

Sin ser ajenos a una coyuntura agitada y difícil, Remiro reflexiona alrededor de tener una banda de rock mientras todo parece hundirse. “La verdad es que entrás en un dilema. Lo pensás de esa manera y no tiene sentido hacerlo. La semana que sacamos el EP fue la devaluación fuerte. Falleció Chicha Mariani a la misma hora que estábamos publicando. Luego hubo una represión en la ciudad. Pero bueno, de alguna manera tenés una motivación. Si no, te tenés que pegar un corchazo (risas). Lo digo en serio. Algo hay que hacer. También es un poco el espíritu de los EP. Algo así como ‘está todo mal pero hay que seguir metiéndole’. No nos convence del todo la cosa, pero nunca vamos a bajar los brazos.”

Los Años Rojos se presenta el 10 de noviembre a las 21 en La Mulata (55 e/ 13 y 14) junto a Niños Knoll

Escuchar Los Años Rojos:

https://losaniosrojos.bandcamp.com/